¿Debe la política transformar la cultura?

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Fernando Savater: “Los creadores no deben ser vampiros de las subvenciones, pero tampoco mártires de la desidia que ignora todo cuanto no es ultracomercial”

“Lo mismo que ningún gobierno puede hacer felices a sus ciudadanos, pero sí infelices cuando se empeña, no creo que los gobiernos puedan crear cultura pero pueden bloquearla o impedirla: por medio de un IVA exagerado, negando a los creadores la posibilidad de cobrar una pensión y a la vez seguir creando, promocionando sólo las obras de determinado sesgo político y ninguneando a otras, escuchando a los mil maniáticos a los que indigna la políticamente incorrecto y censurando muestras de arte o literatura, descuidando el arte, la literatura o la filosofía en los programas educativos, no fomentando una televisión y una radio públicas de calidad (es decir, sin fútbol ni concursos gastronómicos), etc”.

Fernando Savater (San Sebastián, 1947) cree que los creadores “no deben ser vampiros de subvenciones pero tampoco mártires de la desidia que ignora todo cuanto no es ultracomercial”. Según él, “tanto el Partido Popular como el PSOE han compartido siempre una misma visión política de la cultura: la han utilizado como algo circunstancial, cuando no como mero adorno, como el clavel en la solapa, aunque no han sabido actuar de manera muy distinta en cuanto al fomento a la creación ni a las medidas relativas a su protección. El realidad, el problema es que nunca la han considerado como algo realmente importante ni significativo para conseguir votos, ni para transformar la realidad ni por supuesto para armar éticamente a la sociedad. Que apenas aparezca en las campaña electorales en el fondo es un síntoma de ese desinterés, pero también puede tranquilizarnos,ya que, como escribí no hace mucho, a veces siente uno miedo de que si salen elegidos cumplan efectivamente su programa”.

El escritor -y miembro fundador de UPyD- opina que “los populismos sienten a menudo la tentación de utilizar la cultura con fines propagandísticos, que es el nivel más bajo de la cultura, pero también hay otras propuestas serias (las menos). Ya lo dije hace tiempo, hay cultura de lo peor como la hay de lo excelso (el aspecto cultural de ETA es indudable, como fue también cultura el nazismo y lo son ahora la mafia, la camorra, el narcotráfico, el ISIS y los paraísos fiscales) , pero no creo que se pueda ni se deba generalizar, pese a la evidente utilización torticera y propagandística que algunos movimientos hacen de la cultura y sus creadores. Algunos de los cuales, hay que decirlo, están encantados, felices de estar bajo el foco político para, al menos en esas escasas ocasiones, mostrarse en todo su esplendor”.

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