Anécdotas de Bilardo en su cumpleaños 83

El día que le regalaron un mono, cuando siguió a los jugadores a un baile y tres anécdotas mundiales.

21
Compartir

Dueño de cábalas y contador de historias desopilantes, un repaso cinco momentos de la vida del entrenador campeón en México 1986. “Veo muchas banderas de Diego, ¿qué pasa?”, la conmovedora frase de Carlos Bilardo sobre Maradona.

Carlos Salvador Bilardo es uno de los personajes más importantes de la historia del fútbol argentino. En la Selección, el entrenador se consagró en México 1986 y cuatro años después llevó al equipo a la final en Italia. Emblema de Estudiantes como jugador y técnico, también entrenó a Boca y San Lorenzo en Argentina, Sevilla en España y Deportivo Cali en Colombia.

Más allá de su vasta trayectoria, el Doctor se destacó también por sus cábalas y sus anécdotas. En el día de su cumpleaños número 83, se recuerdan cinco imperdibles.

La charla del entretiempo en el Argentina-Brasil de 1990
Susana Giménez recibió en su living de Telefé a Bilardo y le preguntó por varias de sus historias en el fútbol, sin poder obviar una mundialmente famosa: la esperada charla motivadora en el entretiempo del partido con Brasil por los octavos de final del Mundial de 1990, que luego Argentina ganó 1-0 por el gol de Claudio Paul Caniggia.

“Esa fue la más dura. Brasil nos mataba a pelotazos en el primer tiempo. Y fue una charla dura porque dije ‘me matan o levantan cabeza estos’. Estaban todos sentados los jugadores y yo de frente, mirándoles las caritas, a los ojos, siempre a los ojos. Cuando suena para entrar a la cancha, me di vuelta y empecé a caminar. Hice tres pasos y dije: ‘Me olvidé una cosa. No se la pasen a los de amarillo porque perdemos eh’. Y se quedaron tranquilos. Y yo me di vuelta y dije ‘estos me tiran con un zapato’. Era un garrotazo ese. Y después ganamos”, repasó el Doctor.

Poco después, Ruggeri amplió la anécdota: “Bueno, ahora nos va a hablar. Esperamos cinco minutos, después 10, hasta que viene el línea a llamarnos. Pensamos: ‘No hay cambios, salimos los mismo’. Nos paramos y nos grita: ‘Perdón, si se la siguen dando a los de amarillo vamos a perder eh’. Y esa fue la charla que después le ganamos a Brasil. Viste que vos decís ‘¿qué les dijo que salieron con esta reacción?'”.

Las remeras azules de México ’86 que salieron de una feria
Argentina le había ganado 1-0 a Uruguay el 16 de junio de 1986 y, al terminar el partido, los jugadores habían intercambiado camisetas. Seis días después, por los cuartos de final del Mundial de México, la Selección debía enfrentar a Inglaterra y el sorteo había deparado que tenía que usar la indumentaria suplente como contra los charrúas.

Pero el plantel solo había llevado dos juegos de esas casacas azules y, tras el partido con Uruguay, ya no tenían para afrontar un nuevo compromiso mundialista, por lo que Bilardo no dudó en mandar a sus asistentes a conseguir camisetas suplentes en las calles del DF.

“Fueron a una feria y trajeron unas remeras que eran como de nylon, no entraba el aire. Bilardo dijo ‘estas no me gustan’ y mandó a comprar otras remeras. Y trajeron esas que usamos de otro negocio”, repasó Ruggeri en el programa “90 Minutos”.

Y agregó: “El escudo lo cortaron de remeras que teníamos de Argentina, ¿no ves que el gallito (el logo de la marca Le Coq Sportif) se iba a ir de la remera? Eran las 12 de la noche y las chicas que daban una mano con la cocina estaban pegando los números brillosos grises con la plancha”.

El día que Bilardo amenazó con tirar abajo un avión
La Selección llegaba al Mundial de 1990 como el campeón vigente. Sin embargo, la inesperada derrota con Camerún en el debut en Italia provocó el desánimo en el plantel. Cinco días después, el equipo debía enfrentar a la Unión Soviética y Bilardo no quería vivir una eliminación. Conciente de lo que podía representar en Argentina, el peor de los pensamientos se le cruzó por la cabeza y no dudó en decírselo a sus jugadores.

“Mi único deseo, si perdemos con Rusia, es ir todos en el avión, sacar a los pilotos en paracaídas y nosotros nos hacemos pomada contra cualquier cosa. Nos merecemos esto”, recordó hace unos años en TyC Sports. Finalmente, el equipo le ganó a la ex URSS 2-0 y luego empató con Rumania para avanzar a octavos de final, donde venció a Brasil, y llegó a la final del mundo nuevamente, aunque esa vez perdió con Alemania.

El día libre en Tilcara y el disfraz de mujer
La Selección que luego saldría campeona en México ’86, encaró una pretemporada en Jujuy en enero de ese año. Durante esa concentración, Bilardo decidió darles un día libre a los jugadores y esa noche se generó otra anécdota inolvidable.

“Se organizaron para ir a un baile de disfraces. Tenían hasta las 2 de la mañana para volver. Y yo fui a verlos, porque siempre me gusta ver por dónde andan. A la 1 estaba solo en el hotel y le dije a una señora del hotel: ‘¿Tiene ropa?’ Me prestó ropa de mujer, todo de coya: una pollera amplia, unas botitas. Y me mandé al baile. En el camino me encontré a Bochini y Tapia. Y le dije al Bocha: ‘Adiós, lindo’. Bailé como 5 minutos, estaba lindo, y les dije vengan a las 4. Me fui y se quedaron dos horas más”, rememoró.

El monito de Bilardo
“Fui a dar una charla a Formosa y viene el tipo con un obsequio: un mono. Me regala el monito y digo ‘cómo lo llevo’.  Lo envolví con papel para que no lo vean subir subir al avión. Pedí sentarme en la última fila, puse el monito ahí y bien. Hasta que empezó a gritar el desgraciado y se dieron todos vuelta, así que lo poníamos en el baño cuando la azafata me decía que estaba desocupado. Se llamaba Tomás y quedó en casa, en una jaula. Lo peor le pasó a mi hija, porque el monito la quería pelear, y después iba a la terraza de al lado y le sacaba la ropa a la vecina”, contó el DT en el programa Duro de Domar.

ADNbaires