¿Barcelona está cerca de la quiebra?

Un informe español encendió la alarma.

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En vísperas de las elección presidencial que Barcelona vivirá el 24 de enero de 2021, el club continúa atravesando una dura crisis deportiva e institucional que parece no tener final. Mientras el pasado de gloria se diluye en el campo de juego, los dirigentes no logran enfilar el rumbo y la gestión de Josep Maria Bartomeu desde 2014 hasta su renuncia a fines de octubre de 2020 dejó contra las cuerdas a la entidad, a punto tal que en España ya se habla de una posible quiebra tras la crisis por la pandemia de coronavirus.

“El Barça, a un paso de la quiebra: el momento exacto en que se torcieron las cuentas”, se anuncia en un profundo informe del diario español El Confidencial, en el que se agrega: “Los gastos del club llevaban varias temporadas en crecimiento descontrolado, pero la marcha de Neymar en 2017 los precipitó. Distintos economistas desgranan la deriva financiera culé con la crisis del coronavirus”.

Según la publicación, el momento exacto en que comenzaron a flaquear las cuentas del club de fútbol que más ingresos tiene en el mundo fue agosto de 2017, con la venta del astro brasileño Neymar por 222.000.000 de euros a Paris Saint-Germain. Tras aquella histórica transacción que irrumpió en el mercado de pases mundial con una cifra nunca vista, Barcelona no se reacomodó deportiva ni económicamente y hoy sufre las malas decisiones tomadas por la comisión directiva.

“El Barça ha sufrido una crisis de liquidez que derivó en una crisis de deuda. Lo que ahora tiene por delante es una crisis de solvencia, que es el episodio final”, inició su análisis el economista José María Gay de Liébana en el artículo que escribió Alberto Ramírez acerca de una situación económica que “no sólo amenaza la continuidad de Barcelona como un equipo de alto nivel, sino su propia pervivencia”. La elección del 24 de enero determinará quién será el nuevo presidente que tendrá la difícil tarea de oxigenar las arcas en medio de un nuevo proyecto deportivo que todavía no encuentra su norte, con el entrenador holandés Ronald Koeman como director técnico.

“El Barça se lanza a la compra de jugadores, tras la venta de Neymar, que no han dado el resultado esperado. Dembélé, Coutinho, Griezmann. Son 400 millones de euros en fichajes que no te están sirviendo, y parte de esos traspasos entra también en la deuda a corto plazo”, explicó Gay de Liébana acerca del punto que cambió la historia. Por su parte, Marc Ciria i Roig, economista que integró en 2015 la candidatura de Joan Laporta, el principal candidato a ganar esta elección, apunta a la salida de Neymar y también a dos traspasos muy altos en comparación con los rendimientos: Dembélé (105 millones más 45 millones variables) y Coutinho (120 millones más 40 millones en variables).

“El club se encuentra con una sola salida: un pago de cláusula de recisión que le obliga a dejar ir al jugador. Para contrarrestar el efecto de su marcha, en lugar de apostar por un modelo deportivo, se apuesta por jugar a la Playstation. El Barça se empieza a cargar de deuda a corto plazo, más una serie de renovaciones a los cracks del equipo para subirles las cláusulas y que no vuelva a pasar lo de Neymar. Esto da lugar a una masa salarial desorbitada”, explicó Ciria i Roig. “Ese año, 2017, aunque las líneas de tesorería ya estaban tensionadas, la dirección del club pierde un poco el norte y se endeuda por encima de los niveles de coherencia”.

Albert Deulofeu, economista y fundador de Marca Cardinal, agregó: “En esa temporada el gasto de personal deportivo pega un salto bestial, es una barbaridad. Aumenta en casi 200 millones, no me lo puedo explicar”. Y el medio pone el foco en la octava renovación con el club de Lionel Messi, que pasó a tener una cláusula de recisión de 700.000.000 de euros y una ficha salarial de cerca de 100.000.000 por año.

Según se informa en El Confidencial, por entonces Messi ya tenía el contrato más oneroso del vestuario y aquella renovación destruyó el techo salarial del club. “El coste deportivo, desgranado entre la masa salarial del club y las amortizaciones, ha ido creciendo parejo a los ingresos netos hasta la temporada 2017/18, cuando se disparó”, se detalla.

“Los dos últimos presidentes, los de la última década, Rossell y Bartomeu, no han estado a la altura, pero el gran declive ha venido de los cinco años de la última directiva. Todo se explica por los gastos; están fuera de control y han provocado un incremento de la deuda”, disparó el historiador de fútbol y economista David Valero Carreras. “Los grandes clubes funcionan así. Gastan muchísimo dinero porque saben que tienen un flujo constante de ingresos. El problema es cuando ese flujo se detiene, como pudo pasar con el coronavirus o con otras circunstancias en menor medida, porque los equipos no tienen herramientas para recortar sus gastos; una gran parte de ellos es de costes fijos. Entonces, cuando deja de entrar el chorro de dinero, la estructura se viene abajo rápido”, agregó Gay de Liébana.

Sin poder negociar una reducción salarial para esquivar el golpe de la crisis por la pandemia y tras un mercado de pases en el que dejó ir casi gratis a Ivan Rakitic, Luis Suárez y Arturo Vidal y cambió en un trueque a Arthur Melo por Miralm Pjanic, Barcelona publicó que el patrimonio neto descendió de 133.000.000 a 35.000.000 por la pandemia de Covid-19, pero en España también se apunta fuertemente a malas decisiones de la última directiva.

“Jugadores que compró por un valor de 100 o 120, Coutinho o Griezmann, tienen a día de hoy un valor de mercado sustancialmente más bajo. Su valor contable no refleja la realidad; cuando los venda tendrá una pérdida añadida. Muchos clubes esperan temporadas para amortizar año tras año y que el gasto quede más diluido”, destacó Deulofeu. Que agregó: “Es la tormenta perfecta. Lo que se ha hecho hasta ahora es una huida hacia adelante. El diferimiento permite evitar un incumplimiento de los pagos a corto plazo, pero no es suficiente”.

Sin muchas cifras oficiales acerca de la crisis, el economista Gay de Liébana afirma que el “volumen de la deuda supera los 1000 millones”, y Valero avisa: “«Ruina» es un término poco financiero; lo que sí es cierto es que los números son muy malos. El club no es capaz de sacar beneficios por su propia actividad ordinaria. Lleva varios años en que, para dar un resultado positivo, hay que incluir ventas de jugadores. Hay que asumir que el club no va a poder competir en el más alto nivel en los próximos tres o cuatro años”.

Ahora bien, ¿por qué Barcelona no cae en quiebra? Así lo explica Ciria: “El Barça no ha entrado en concurso de acreedores porque es el Barça y no una empresa, pero cumple todos los requisitos. Si esto fuera Antonio S. A., estaríamos hablando de quiebra”. (Imagen: Barcelona: malos resultados e ingresos menores que los costos, una combinación para una crisis deportiva y económica. Fuente: AFP)

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