Boca es una caldera a punto de estallar

Los entretelones de la inesperada interna entre el plantel, el Consejo de Fútbol y Miguel Ángel Russo.

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El caso Pol Fernández terminó de evidenciar las diferencias, que llevaron a una reunión entre las tres partes el último fin de semana. El rol de Riquelme y los factores que generaron las rispideces.

Detrás del título en la Copa Diego Maradona, que le dio continuidad al éxito en la última Superliga (arebatándole el título a River en la fecha decisiva); de la llegada de un refuerzo de renombre como el dos veces mundialista Marcos Rojo, Boca vive una interna impensada, que ni las buenas noticias logran aplacar. Los chispazos ayer velados entre el plantel, el Consejo de Fútbol que encabeza Juan Román Riquelme y el entrenador Miguel Ángel Russo, hoy saltan a la vista. ¿Qué factores dispararon las tensiones? ¿Quién es quién en la puja que ganó terreno mediático con mayor fuerza tras la dura derrota ante Santos 3-0 por la semifinal de vuelta de la Copa Libertadores?

En la Ribera, las diferencias parecían manejarse mayoritariamente en el plano de la intimidad hasta un hecho puntual: el conflicto con Pol Fernández. El mediocampista y el club no se pusieron de acuerdo en cuanto a su continuidad, el padre del futbolista lo blanqueó en los medios mexicanos y el Consejo de Fútbol optó por no contar más con él en plena competencia. Incluso la institución publicó un comunicado fuerte, marcando la cancha, el pasado 11 de noviembre: “En los últimos días el jugador comunicó que no quería continuar en la institución. Por tal motivo, ante la voluntad expresada por el jugador, Boca no hará un esfuerzo de compra tan grande, por lo que ha tomado la decisión de no hacer uso de la opción vigente”.

Claro que la sanción era más profunda. La idea del Consejo era apartarlo definitivamente del grupo; que se entrenara en soledad. Según pudo averiguar Infobae, ahí fue que intercedieron Carlos Tevez y Cali Izquierdoz para plantearle al entrenador Miguel Ángel Russo que ya era suficiente sanción el hecho de que no pudiera jugar. Lo consiguieron. Eso sí, fue el plantel el que “socializó” el dinero de los premios por la Copa Diego Maradona para que el volante recibiera su parte.

Sin chocar de frente con Riquelme, con el que fue elogioso, Tevez subrayó su mirada discordante respecto a lo sucedido con Fernández en la entrevista que le brindó a TyC Sports la semana pasada. “Era un jugador fundamental. Después de su partida el equipo perdió muchísimo. Era el jugador que daba dinámica, tanto defensiva como ofensivamente. Teníamos más espacios y tiempo, él cubría todo. No lo pudimos reemplazar. Fue campeón con nosotros, soltarle la mano a un compañero, cuando le faltaban tres meses de contrato, no me parecía justo, tratamos de apoyarlo en todo momento. Los que toman las decisiones son Miguel y el Consejo, nosotros hasta ahí llegamos”, expresó.

En el seno de la plantilla aseguran que de no haber mediado el caso Pol, Buffarini, quien tampoco continuará más allá del 30 de junio, fecha de finalización de su contrato, también podría haber sufrido el exilio anticipado por no haber acordado la renovación de su vínculo. Estos roces en el manejo empezaron a erosionar la relación con los integrantes del Consejo de Fútbol. Los que están más en el día a día son Raúl Cascini y el Chelo Delgado, siempre presentes en las prácticas. Jorge Bermúdez alterna, cumpliendo más el rol de N° 2 de Riquelme. ¿Y Román? “Aparece poco, habla con algunos en momentos determinados; los justos”, describen su accionar desde las entrañas xeneizes.

Para ejemplificar, vale su accionar en el caso Tevez, cuando no se cerraba su continuidad en el verano pasado, con dardos cruzados con Bermúdez y Cascini por aquella frase en la que señalaron que, en la gestión anterior, incluso era considerado un “ex jugador”. En el clímax del cruce apareció JR10, intermedió y el Apache siguió, con la cinta de capitán en su brazo.

Entre los elementos de discordia, quienes conocen los corrillos del club, apuntan los modos. Así como la frase sobre Tevez causó malestar en el plantel, cuando Bermúdez, en la presentación de Zambrano, señaló que “necesitamos defensores de verdad y necesitamos gente de categoría”, desató otra ola de gestos adustos. También hay cuestiones económicas, disparadas por situaciones relacionadas al alza del dólar y los problemas que profundizó la pandemia de COVID-19. Hay futbolistas que tienen el dólar “congelado” en una cifra cercana a los 40 pesos. O consiguieron actualizarlo, pero ya quedaron desfasados. Esa fama de duros negociadores de los Consejeros, claro está, no cae mal en el club, dado que sienten que defienden los intereses para los que fueron convocados. Pero entre los futbolistas, a su vez, hay quienes dejan trascender cierta molestia porque “no se comportan como ex jugadores, a pesar de que conocen cómo se maneja este mundo”.

¿Cómo queda Russo en el tironeo? En una posición incómoda. El director técnico siente gratitud hacia Riquelme y su equipo por haberlo convocado a los 64 años y cuando venía de experiencias en el exterior, en Alianza Lima y Cerro Porteño. Al mismo tiempo, ese sentimiento lo condiciona. Y lo llevó a aceptar decisiones que, tal vez, en otro momento de su carrera, no hubiera permitido. Otra vez el caso Pol Fernández sobre la mesa…

Y el hecho de haberse alineado con el Consejo en algunas cuestiones, tratándose de un histórico DT “jugadorista” provocó que comenzara a ser mirado de costado en el vestuario. No por un tema futbolístico; de hecho, el plantel mismo se autoflagela por el rendimiento en el partido contra el Santos que apagó el sueño en la Copa Libertadores.

“No están disconformes con su forma de trabajar; lo ven equilibrado. Con Guillermo algunos se podían quejar por quedar expuestos; con Alfaro, por ser más conservadores. Pero no van por ahí las críticas a Miguel. Lo que le remarcan es que se mostró siempre verticalista ante todas las decisiones del Consejo”, le indicó a Infobae alguien con conocimiento de la interna.

A Riquelme, que le ratificó al orientador su confianza al renovarle el vínculo, sí no le gustaron algunos detalles del plantel ante Santos. Sobre todo, la prescindencia de Edwin Cardona, una de las debilidades del Torero.

Tras la aparición de Tevez en TV se dio una reunión entre el Consejo, el plantel y el cuerpo técnico. Allí, por caso, Bermúdez refirió que si alguien se sintió incómodo o mal por alguna decisión, el equipo de trabajo al que representa ofrecía disculpas. Al mismo tiempo, transmitió la conveniencia de evitar el contacto con la prensa por el momento, en pos de no atizar las polémicas en épocas en las que la pelota no está rodando. Según algunos de los presentes, Russo dijo poco y en el mismo sentido que el Consejo.

A dos semanas del inicio de un nuevo torneo de Primera División, donde Boca oficiará como el campeón defensor, y con la ilusión de batallar por la Copa Libertadores, trofeo que se le niega desde 2007, tal vez la abundante carnada en el anzuelo les permita a las tres partes dejar las diferencias de costado.

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