Brasil arrancó goleando a Bolivia: 3 a 0 y sin despeinarse.

Fue una noche histórica por un penal cobrado gracias al VAR.

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Con dos goles de Coutinho y otro de Everton, goleó 3-0 en el Morumbí. En las cuatro copas que organizó en su tierra, ganó el título.

“Poné la cámara normal y mostrame la secuencia desde más atrás. Bien. Es mano, penal, pero no es amarilla. ¿Estamos de acuerdo”, le dijo Néstor Pitana a Patricio Loustau, que estaba a cargo del VAR en el Morumbí. Esa jugada marcó la historia en el partido inaugural de la Copa América entre Brasil y Bolivia.

No podía quebrar la defensa boliviana el local y la gente ya se había mostrado impaciente al finalizar la etapa inicial. Pero un centro del atacante Richarlison chocó en la mano de Adrián Jusino y Pitana fue corriendo a observar el VAR. Penal y gol de Coutinho.

Fue la apertura del marcador para Brasil, que se sacó la presión de encima y después evidenció su superioridad hasta el 3 a 0 final. Así, además, el árbitro misionero de 43 años volvió a quedar en la historia al señalar el primer penal a instancias del VAR en una Copa América.

Sorprendieron dos cuestiones en el inicio: algunos espacios vacíos en el estadio y Brasil vestido de blanco con pantalones azules. La camiseta clara era la tradicional hasta que cayó en desuso luego del Maracanazo de 1950. Incluso Brasil se vistió de blanco para homenajear a los campeones del sudamericano de 1919, el primer título en la historia de la federación.


Philippe Coutinho anota el segundo de Brasil. Foto: AFP

Desde 1950 a esta parte tan sólo la había utilizado en el amistoso ante Francia por los 100 años de la FIFA, en 2004. Y el primer tiempo les dio la razón a aquellos que le asignaban poderes malditos luego de la caída ante Uruguay en el 50. Porque el dueño de casa dominó el balón y el espacio, pero no pudo generar situaciones de peligro. Solo inquietó a Carlos Lampe con un par de córners y algún desborde mal terminado de Richarlison.

Los silbidos del entretiempo se esfumaron cuando Pitana señaló el punto del penal. La euforia fue contenida y, luego de que Coutinho anotara el primero, se desató. Fue un penal ejecutado de manera magistral: fuerte, rasante y al palo derecho de Lampe. Iban 5 minutos.

Y 120 segundos más tarde, el propio mediocampista ofensivo cabeceó al gol un centro exacto de Roberto Firmino. Con una ráfaga le alcanzó a Brasil para vulnerar a la débil Bolivia, que se defendió y no atacó.

Le quedaban 35 minutos para enamorar a Brasil. Para arrollar a Bolivia. Pero los equipos de Tite suelen ser más pragmáticos que estéticos. Los cambios no le brindaron brillo al local, que contó con el acompañamiento de Neymar, el gran ausente, desde su vivienda y a través de las redes sociales.


Philippe Coutinho celebra uno de sus goles ante Bolivia. Foto: AFP

El golazo de Everton para ponerle el número final al resultado fue la joyita del partido. La gente se entusiasmó cuando Tite lo mandó al campo y el delantero de Gremio no falló: dibujó una diagonal de izquierda a derecha, remató potente y la clavó en el ángulo izquierdo.

Sin brillar ni sufrir, Brasil goleó 3-0 a Bolivia. Tiene mucha jerarquía. Por eso es candidato. (Foto principal: Brasil jugó con la camiseta blanca que tildaban de mufa. Foto: AP)

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