Diego Schwartzman se quedó con el ATP de Buenos Aires

Rompió la maldición y gritó campeón por primera vez en suelo argentino.

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El Peque, número nueve del mundo, se impuso por 6-1 y 6-2 ante Francisco Cerúndolo, la gran revelación del torneo y 137° en el ranking. El certamen porteño coronó un campeón local por primera vez desde 2008.

Diego Schwartzman lo consiguió. Rompió su “maldición” y festejó por primera vez un título en suelo argentino, ante su familia y sus amigos. El Peque, número nueve del ranking, se coronó campeón del ATP de Buenos Aires al vencer por 6-1 y 6-2 en la final a Francisco Cerúndolo, proveniente de la clasificación.

 El máximo favorito del certamen selló la victoria en una hora y 20 minutos y levantó el cuarto trofeo de su carrera. Y se transformó en el primer argentino en ganar el torneo después de 13 años. El último había sido David Nalbandian en 2008.

En un estadio con bastante público -sobre todo en los codos, donde se instalaron los invitados de los jugadores, la mayoría sin el tapabocas que exige el protocolo del certamen- Cerúndolo arrancó un poco errático y ansioso, buscando cerrar los puntos rápidamente.

Schwartzman aprovechó y, muy seguro desde el fondo de la cancha, ganó tres games al hilo, con dos quiebres incluidos, para adelantarse 3-0 en 13 minutos. Su rival no se achicó y siguió buscando, pero Schwartzman lo presionó constantemente y no lo dejó meterse en el partido.

En el cuarto game, el Peque, muy cómodo en la cancha y marcando el ritmo del juego- sostuvo su servicio y marcó el 4-0, tras salvar un break point.

La desventaja no desanimó a Cerúndolo, que levantó un poco el nivel, empezó a jugar sin apurarse tanto y logró darle más pelea al máximo favorito. En el quinto game, levantó un 0-40 y por fin pudo romper el cero en su marcador (1-4).

El partido entonces se emparejó un poco y Schwartzman tuvo que esforzarse un poco más para ganar puntos, pero pudo sostener la ventaja que había sacado en un arranque avasallador.

Con el marcador 5-1 a su favor, el Peque tuvo tres chances de cerrar el set con Cerúndolo al saque. Dejó pasar una, pero en la segunda, un error de drive de su joven rival le regaló el 6-1.

La historia no cambio mucho en el segundo set. Cerúndolo, que se meterá en el top 100 si gana el torneo, apostó a un tenis veloz y trató de sacarle el máximo provecho a su derecha, su mejor golpe; pero siguió errando mucho. Y lo pagó caro.

Schwartzman siguió dominando a su antojo, consiguió un nuevo break en el segundo game y sacó otra vez una buena ventaja, 3-0. Y el sector de las tribunas que habían copado sus amigos, estalló.

Nada desanimó a Cerúndolo. La gran sensación de la semana siguió mostrando en la cancha su espíritu batallador y finalmente pudo superar al número nueve del ranking. Fue en el quinto game, en el que concretó su primer break de la tarde y achicó la distancia, 2-3.

Tal vez afectado por el calor y el fuerte sol de la tarde, Schwartzman bajó un poquito la presión y le permitió a su rival jugar un poco más. Sin embargo, en un game muy peleado, Cerúndolo cometió un error y el Peque aprovechó para quebrar y ponerse 4-2. Y luego confirmó el break con el saque para quedar 5-2.

Sin margen de error, Cerúndolo jugó algo nervioso el game siguiente y Schwartzman aprovechó para robarle el servicio y sellar el resultado.

El Peque sumó el cuarto título de su carrera, después de Estambul 2016, Río de Janeiro 2018 y Los Cabos 2019. Y sumó su nombre a Guillermo Coria, Gastón Gaudio, Juan Mónaco y Nalbandian, los cuatro locales que se habían coronado antes en el torneo porteño.

Cerúndolo, en tanto, no pudo conseguir su primera corona, pero cerró una semana increíble. Arrancó en la qualy, jugó su primera final y se aseguró escalar hasta el 112° escalón del ranking.

Además metió su nombre en la historia. Porque al clasificar al partido decisivo, él y su hermano Juan Manuel, campeón la semana pasada en Córdoba, se transformaron en los primeros hermanos en alcanzar las instancias decisivas de dos torneos en semanas consecutivas desde 2017, cuando Alexander Zverev se coronó en Roma y siete días más tarde, Mischa jugó por el título en Ginebra.

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