El fútbol femenino español en huelga indefinida.

Por el convenio colectivo y el derecho a la igualdad.

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Las jugadoras de Primera aprueban con el 93% de los votos el paro para reclamar un sueldo mínimo de 12.000 euros anuales en los contratos a media jornada, el principal escollo de la negociación.

Las futbolistas en España van a la huelga indefinida. Es la decisión adoptada por casi 200 jugadoras de Primera División en una asamblea organizada este martes por la tarde en Madrid por el sindicato mayoritario, la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), como medida de protesta por el bloqueo en las negociaciones del convenio colectivo. Después de un año de conversaciones infructuosas con la Asociación de Clubes y tras 18 reuniones, todo se terminó de romper en el encuentro celebrado entre ambas partes hace una semana. Las posiciones se revelaron como irreconciliables y las jugadoras acordaron parar. La fecha de inicio de la huelga aún no está decidida, aunque se descarta, por un problema de plazos legales, que arranque este próximo fin de semana, en la séptima jornada.

La posición de fuerza, que llega en el momento de mayor visibilidad y expansión del fútbol femenino tras el gran escaparate del último Mundial, se tomó por una amplia mayoría. El 93% de las 188 jugadoras de los 16 clubes de la máxima categoría que asistieron a la asamblea votaron a favor. “Teníamos que tomar medidas más drásticas, solo con negociar no ha sido suficiente. En este momento del fútbol femenino debemos buscar un futuro mejor”, afirmó Ainhoa Tirapu, del Athletic, portavoz de las futbolistas tras la reunión.”Hemos rebajado algunas líneas rojas. Ya no podemos ser inactivas y no luchar por nuestros derechos”, añadió tajante.

Al cabo de dos horas de asamblea y rodeado por más de 150 jugadoras, el presidente de la AFE, David Aganzo, exigió “un convenio ya, digno y de igualdad”. “A todos se nos llena la boca con las cosas positivas, muchas están disputando Mundiales, pero hace falta también una mejora en sus condiciones, que se les reconozca lo que hacen. En el siglo XXI, la mujer se merece un respeto”.

La crisis en las negociaciones se debe, sobre todo, a la cláusula de la parcialidad, el gran escollo. Como reconoció Ainhoa Tirapu, “es lo que ha roto las conversaciones”. En torno a este punto las dos partes han marcado unas líneas rojas que, en estos momentos, no piensan cambiar. Los sindicatos exigen que las jugadoras con un contrato a media jornada tengan asegurados 12.000 euros anuales, el equivalente al 75% del salario mínimo a tiempo completo que podría pactarse en el acuerdo (16.000). La patronal, sin embargo, rebaja ese porcentaje al 50%, lo que dejaría el sueldo de las futbolistas afectadas en los 8.000 euros, una cantidad inaceptable según los sindicatos. Esta es la principal batalla entre ambas partes, en la que nadie está dispuesto a ceder porque la traducción en dinero de esta cláusula de parcialidad es alta (5.400 euros por persona para el club, incluyendo las cotizaciones sociales).

“Nosotras somos futbolistas a tiempo completo. Cuando vamos a cenar, cuando nos desplazamos, cuando vamos a eventos de los clubes…Algunas han jugado muchos años y apenas han cotizado. Esto no es solo cuestión de dinero”, explica Tirapu. “Y, aun así, aceptamos un 75% de parcialidad para llegar a un acuerdo. Entendimos que podíamos rebajarnos en ese aspecto, pero el acuerdo no ha sido posible. Solo nos ofrecen el 50%”.

La Asociación de Clubes —de la que no forman parte Barcelona, Athletic y Tacón, aunque los tres deberían aplicar el convenio igualmente al ser sectorial— también recurre a la expresión “línea roja” y expone cifras para no aceptar las peticiones de las futbolistas. Según sus números, firmar la parcialidad del 75% supondría que una jugadora cobraría, como mínimo, 12.000 euros anuales que, multiplicados por 22 fichas de la plantilla más el 35% de seguros sociales, sumaría una cantidad de unos 350.000 euros, algo inasumible.

El sueldo mínimo, un problema salvable
El suelo mínimo también es otro apartado de fricción, aunque los sindicatos creen que no sería un obstáculo insalvable. La AFE pide 20.000 euros brutos anuales, según su último documento, mientras la patronal ofrece 16.000. Futbolistas ON, el segundo sindicato presente en la mesa de negociación y que hace tiempo se posicionó a favor de la huelga, sí aceptaría ahora mismo los 16.000. En otros puntos también cabría un acuerdo, según las partes consultadas. Por ejemplo, en maternidad, lactancia, incapacidad, protocolos de acoso o vacaciones. Aunque tampoco se ha llegado a poner nada negro sobre blanco.

Tirapu reconoció que en mayo se produjo una situación de crisis que a punto estuvo de desembocar en una huelga. Pero, en ese momento, las futbolistas pensaron que no era el momento idóneo. “Había equipos que estaban jugándose el descenso y otros, el título. Quedaban pocos partidos. No era la mejor situación deportiva y no hubiera sido justo con nuestras compañeras. Así que dimos más tiempo para negociar”. Sin embargo, cinco meses después, el bloqueo entre ambas partes entró en un camino sin salida.

Dentro de dos semanas hay prevista una reunión de las jugadoras con la Federación Española de Fútbol. No obstante, el presidente de la AFE, David Aganzo, ya aclaró este martes que, por su parte, están abiertos a todos los encuentros posibles “pero el convenio solo lo pueden firmar la patronal con los sindicatos”. (Por LORENZO CALONGE para El País // Foto: Las futbolistas y el presidente de la AFE, antes de la asamblea de este martes en Madrid. JAIME VILLANUEVA)

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