El fútbol femenino obligado a reinventarse.

110
Compartir

Si bien la AFA mantendrá el subsidio para que los clubes de Primera tengan al menos ocho profesionales, los sponsors y la TV se preocupan por la falta de rentabilidad de la competencia, un problema que ya existía antes de la cuarentena.

El fútbol femenino está lejos de ser rentable en Argentina. Y aunque desde 1991 volvió a disputarse regularmente, sólo 24 clubes –divididos en Primera y Segunda- participaban de los campeonatos. Sin estructura, con un espíritu –y bolsillo- puramente amateur, a la sombra de los hombres, las chicas despuntaban el vicio por la pelota en torneos sui generis. Hasta que la Conmebol, de la mano de Alejandro Domínguez, modificó su estatuto y exigió equipos de mujeres. Una condición sine qua non para participar de la Libertadores y la Sudamericana.

La AFA tomó nota y, más por necesidad que por convicción, Claudio Tapia le dio impulso a la actividad. Dispensó un subsidio de 2.788.000 pesos mensuales que se repartieron entre los clubes de Primera División, que tenían que asegurar 8 contratos profesionales como mínimo. El cálculo es sobre un sueldo de 20.500 pesos, un salario que invita a buscar otros empleos. Las jugadoras que no están alcanzadas por este régimen cobran viáticos. Hay equipos que apostaron fuerte: Boca y San Lorenzo tienen 22 profesionales; River, 17; Independiente, 15; Racing y UAI Urquiza, 14; Gimnasia, 11.

En total, hay 55 equipos en tres categorías: 17 en Primera, 22 en la B y 16 en la C. Cuatro de ellos no pertenecen al universo de la AFA, pero fueron invitados para completar el cuadro: se trata de Lima de Mercedes (juega en Segunda), Trochas, Villas Unidas y Country Club Canning (los tres participan en Tercera).

Hubo repercusión mediática, sobre todo impulsada por la actuación de la Selección Argentina en el Mundial que se disputó el año pasado en Francia, donde sumó su primer punto en la competencia. En Estados Unidos 2003 y China 2007 se había ido eliminado con tres derrotas en la zona de grupos. Claro que la expectativa se fue diluyendo.

Al comienzo acompañaron Rexona –así se denominó el torneo- y otras firmas. Ahora, todo está en veremos producto de la pandemia. TNT Sports aportó entre 12 y 14 millones de pesos anuales por los derechos televisivos. La empresa norteamericana fue a pérdida. Los costos de producción son muy altos -1 millón de pesos por partido- y la contraprestación, nula. El fútbol femenino no generó rating, sponsors ni abonados adicionales. Así y todo, ofrece el producto en su pantalla y confía en su explosión a largo plazo.

En los grupos de WhatsApp de las jugadoras hubo una gran inquietud. Los rumores sobre el cese del subsidio crecieron a medida que surgían versiones sobre el futuro de los campeonatos femeninos, que corrieron la misma suerte que los masculinos: la Primera División se dio por concluida; Boca se consagró campeón (43 puntos y un partido menos que UAI Urquiza, que sumó 41) y se clasificó para la Libertadores que se disputará en Chile, si el coronavirus lo permite, durante el mes de octubre.

También se suprimieron los descensos, pero habrá ascensos. La B y la C se deberán dirimir en la cancha. Aunque hay una preocupación: hay muchas menores de edad en los planteles de la Segunda y Tercera categoría. Y si no hay clases, mucho menos habrá fútbol para ellas.

“Hubo una confusión respecto al tema del subsidio. El contrato era por un año, termina el 30 de junio y algunos interpretaron que no se iba a poder sostener. Pero Chiqui quiere que siga creciendo el fútbol femenino y el dinero está garantizado”, le dijo Jorge Barrios, presidente del Fútbol Femenino de la AFA y Estudiantes de Caseros, a Clarín.

En ese sentido, Barrios organizó charlas a través de Youtube con 1.800 profesionales que trabajan con las chicas y cada lunes tiene encuentros virtuales vía Zoom con Carlos Borrello, entrenador de la Selección Mayor, y el resto de los cuerpos técnicos, de la Sub 20 a la Sub 15.

La semana que viene Juan Manuel Brindisi, hijo de Miguel y psicólogo de las selecciones juveniles, tendrá una charla con jugadores para calmar ansiedades. Y está prevista la incorporación de un nutricionista para acompañar la alimentación porque “las mujeres tienen a ensanchar caderas”, dicen en la AFA, y eso es contraproducente para su preparación.

Desde Viamonte se respalda, pero los dirigentes, que ya tienen dificultades para pagarles a sus jugadores, miran los números rojos que generan sus jugadoras. A fin de cuentas, la AFA paga 8 contratos, pero los clubes deben afrontar gastos de cuerpos técnicos, cargas sociales y logística. El Porvenir, por citar un caso, está pensando en darse de baja y descender para evitar gastos. UAI Urquiza avisó que dará de baja algunos contratos.

Las marcas deportivas que sostienen a las jugadoras también recortaron sus presupuestos. “Veníamos a buen ritmo, pero el coronavirus fue como una piña de Mike Tyson. Bajamos varios escalones y ahora habrá que remar de nuevo”, dice Luis Loredo, representante de las seleccionadas Vanina Correa, Justina Morcillo y Virginia Gómez, entre otras, en diálogo con Clarín.

A fuerza del activismo de algunas jugadoras que alzaron la voz y mezclaron la política y un reclamo de igualdad con el hombre, el fútbol femenino encontró un lugar por estas tierras. El negocio, en cambio, no acompaña. (Por Daniel Avellanedapara Clarín // Foto: El último campeón. Aunque todavía no se había disputado la Fase Campeonato, la AFA terminó el torneo y proclamó a Boca. (Foto Lucía Merle)

ADNbaires