El Madrid extraña cada vez más a Cristiano.

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Sin Cristiano, ignorado por Florentino Pérez pero añorado por sus compañeros, el equipo baja su registro anotador a estas alturas de la Liga de 70 tantos de media a 43.

Elegido por el presidente Florentino Pérez para suceder a Cristiano Ronaldo, Gareth Bale no solo no se aproximó al nivel de la figura que reemplazaba sino que emborronó su historial en el Madrid. Con un gol cada tres partidos jugados el hombre está en sus peores números pero en Valdebebas aseguran que el presidente no deja de pensar que Bale es el goleador más puro de la plantilla. Así lo afirmó ante varios empleados del club en vísperas del último clásico. Bale regresó a la titularidad y al finalizar su actuación Santiago Solari le elogió con un suspiro: “¡hizo lo que pudo!”. Tocó apenas una pelota en el área del Barça y remató una sola vez, la falta directa que envió a la grada.

Desde los capitanes al entrenador, la conclusión es unánime: todos reconocen que el Madrid ha perdido la Liga y la Copa por falta de gol. Nadie con más rotundidad que Dani Carvajal, pálido y triste después de quedar a 12 puntos del Barça este sábado: “¡Hay que meterla!”.

Finalizados los clásicos de Liga y Copa el balance es de 10 goles en contra y dos a favor del Madrid. La desigualdad más notable de la década. Un destino inevitable para los futbolistas que recuerdan cómo lo vieron venir. Cuando, por imposiciones de la política de comunicación del club, les sugirieron declarar en público que sin Cristiano el equipo se haría más fuerte, los líderes del vestuario reunidos en la intimidad de una concentración en el verano de 2018 comentaron que ni ellos mismos se creían lo que decían.

La nostalgia de Cristiano se reveló en las cuentas que hacían los veteranos antes de empezar LaLiga. Marcelo, Modric y Ramos calcularon que de los aproximadamente 50 goles que metía Cristiano por temporada en todos los torneos 20 los podía firmar cualquier delantero de máximo nivel mientras que los otros 30 eran el producto exclusivo de sus cualidades. De esos 30, entre 17 y 18 resultaban decisivos para ganar partidos y títulos. El análisis fue premonitorio.

Con Cristiano entre 2009 y 2018 el equipo metió una media de 70,5 goles hasta la jornada 26ª de LaLiga. Sin Cristiano apenas suma 43. Si este martes en el Bernabéu no es capaz de defender la renta (1-2) obtenida ante el Ajax en la ida de los octavos de la Champions, el Madrid se quedará fuera de todas las competiciones antes del 6 de marzo.

La venta de Cristiano a la Juventus en julio, a cambio de 100 millones de euros, no fue producto de una situación sobrevenida sino de la cuidada planificación del presidente Florentino Pérez. Así lo aseguran fuentes de varios estamentos del club, agentes relacionados con las operaciones del Madrid en el mercado de fichajes y personas vinculadas a Gestifute, la empresa que representa a Cristiano. Coinciden en que la fractura entre Cristiano y el Madrid se abrió definitivamente en la primavera de 2017, cuando su agente, Jorge Mendes, le advirtió de que el club quería traspasarlo para financiar la compra de Kylian Mbappé.

Entonces Cristiano puso a prueba a Florentino Pérez filtrando al diario A Bola que quería dejar el Madrid. Como ningún directivo le llamó mostrándole su preocupación ni ofreciéndole mejorar su contrato, entendió que su suerte estaba resuelta. Mendes tanteó al PSG en busca de la única oferta pendiente. Al-Khelaifi, presidente del club parisino, le había prometido un contrato en enero. Pero en julio ya no disponía de fondos pues había decidido pagar al Barça la cláusula de Neymar. Este imprevisto forzó a Cristiano a quedarse en Madrid a disgusto durante la temporada 2017-18. Hasta que firmó por la Juventus nadie en Chamartín le ofreció renovar. Mbappé, por su parte, se negó a fichar por el Madrid porque —ante la concurrencia de Benzema, Bale y Cristiano— no le garantizaron la titularidad.

Persuadido contra la opinión de varios de sus colaboradores, preocupados ante el vacío que dejaría Cristiano, el verano pasado Florentino Pérez sostuvo que no valía la pena emprender grandes gastos a menos que fuese para comprar a Neymar al PSG. La secretaría técnica informó de que a Cristiano le restaba una vida útil de entre tres y cuatro años como goleador oportunista de primera clase, teniendo en cuenta su elasticidad y la reducción de su radio de acción a las inmediaciones del área. En caso de que se vendiese, los técnicos propusieron compensar la baja con fichajes. La lista de potenciales refuerzos incluyó a Hazard, Firmino, Sadio Mané, Cavani, Kane o Lewandowski, todos ellos más o menos dispuestos a negociar. Pero el presidente se mantuvo firme. Sus esperanzas se depositaron en Bale, Benzema y Asensio, a los que confió en convertir en balones de oro.

Contra la visión presidencial, los técnicos y los jugadores veteranos fueron escépticos respecto al futuro competitivo de un equipo cuya potencia rematadora se ponía en manos de Bale, Benzema y Asensio. Las estadísticas siempre confirmaron la naturaleza imprevisible de hombres capaces de actuaciones sublimes lo mismo que de largos periodos de irrelevancia. Todo lo contrario que Cristiano, que había promediado casi un gol por partido durante una década.

Asensio jamás promedió más de un gol cada cinco partidos de Liga y ahora lleva un gol en 20. Solo en una temporada de nueve Benzema fue capaz de bajar de un gol cada dos partidos de media y este curso se sitúa por debajo de sus estándares con uno cada 2,3 partidos. En cuanto a Bale, nunca destacó por oportunista de área tanto como por su remate de media distancia. Así se movió en registros de un tanto cada dos partidos y hoy acumula sus peores números con un tanto cada tres.

Cristiano promedió 23 goles hasta la jornada 26ª de LaLiga en las nueve campañas que jugó en el Madrid. Sus compañeros del ataque, desde Higuaín a Benzema, añadieron en conjunto alrededor de otros 20 goles de media, llegados a estas fechas. Las cifras de la antigua escolta de Cristiano se mantienen en este campeonato con Bale (7), Ramos (6) y Benzema (11) como máximos goleadores del equipo. Pero nadie rellena el vacío dejado por el portugués. Lo refleja el total de goles del Madrid hasta la jornada 26ª, contando a partir de LaLiga 2009-10. Sucesivamente, 71, 62, 88, 64, 73, 75, 71, 69, 62 y, sin Cristiano, 43. Como avisó Keylor Navas en octubre tras caer (0-1) ante el CSKA: “No se puede tapar el sol con un dedo”. (Por Diego Torres para El País // Foto: Gareth Bale, durante el clásico del sábado en el Bernabéu. RUBÉNALBARRÁN)

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