El oro que nunca llegó a la Selección de Italia.

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Lingotes olvidados en el Mundial 1990: la insólita historia del oro que jamás recibieron los jugadores italianos.

En la ciudad de Marino aún se conservan los regalos personalizados que nunca se entregaron. Clarín charló con el alcalde sobre esta anécdota increíble.

Además de la copa que Alemania nos quitó de las manos en la final de Italia ‘90, hubo un oro silencioso que nadie celebró en aquel Mundial: unos pequeños lingotes grabados con el nombre de los jugadores de la Selección italiana, derrotada por Argentina por penales en la recordada semifinal, que durmieron durante 30 años en la caja de seguridad de un banco.

Allí los archivó el ex alcalde de la ciudad de Marino, el socialista Giulio Santarelli, luego del desaire de Azeglio Vicini, técnico de la Nazionale durante Italia ‘90, tan celoso de la concentración de sus jugadores que se negó a que participaran en la celebración que habían preparado en la localidad donde la Selección italiana se entrenaba y dormía durante el Mundial.

Hace unos días, tres décadas después de aquella amargura que se vivió en Marino, el actual intendente de la ciudad, Carlo Colizza, grabó un video en el que muestra el instante preciso del hallazgo. Así se vio el momento en el que abrió la caja de seguridad y encontró 50 estuches blancos con lingotes grabados con los nombres de Roberto Baggio, Salvatore Schillaci, Franco Baresi y Paolo Maldini, entre otros, en los que se lee: “25 gramos de una pureza de 750 sobre 1.000”.

A 27 kilómetros de Roma y cerca de Castel Gandolfo, la residencia veraniega del Papa Francisco, para los 45 mil vecinos de Marino, el verano de 1990 fue inolvidable. Fue cuando la Nazionale se instaló en el hotel Helio Cabala, en la zona de los Castelli Romani (Castillos Romanos) y, entre uno y otro partido del Mundial, se entrenaba en el estadio de la ciudad.

Hace 30 años, Colizza tenía 17 y era “un chico más que alentaba a la Selección, pegado a la red del estadio donde se entrenaba. Mis días eran ir al estadio y ver cómo se entrenaban y luego seguir los partidos por la tele desde mi casa”, le cuenta a Clarín.

“La idea de que los íbamos a ver dando una vuelta por la ciudad la teníamos todos, pero claro que era poco probable”, agrega. Y sobre los lingotes, dice: “Son 22 para los jugadores y otros 28 para el equipo técnico y la federación”.

¿Qué destino habría que darle a ese oro tres décadas después? La intención del Ayuntamiento, gobernado por el partido Cinque Stelle, es que los ciudadanos decidan qué hacer con el botín. “Pensamos hacer una consulta a fines de septiembre para recoger la voluntad popular sobre las diferentes opciones: convocar a los jugadores y entregárselos, exponerlos en un museo o monetizarlos y utilizarlos para obras públicas”, dice el alcalde Colizza.

Uno de los 50 lingotes personalizados que no recibieron los italianos en el Mundial de 1990. Foto Captura FacebookUno de los 50 lingotes personalizados que no recibieron los italianos en el Mundial de 1990. Foto Captura Facebook

“El actual intendente desencadenó esta furibunda manipulación usando dos palabras inoportunas: ‘tesorito’ y ‘encontrado’. Esos lingotes que yo mandé grabar en el ‘90 dedicados a los jugadores, al staff técnico y a los dirigentes de la Nazionale se sabía que estaban custodiados en una caja de seguridad -se queja el ex alcalde Santarelli-. Hablé de esto con un periodista que le pidió al intendente comprobar si era cierto y fue a verificarlo. Por lo tanto, no descubrió nada. Los lingotes estuvieron siempre custodiados en la tesorería del Ayuntamiento. Es vergonzoso que diga: ‘He encontrado el maná del cielo’. Los lingotes tienen un valor simbólico.”

A Santarelli no se le pasa el enojo por el gesto antipático del ex técnico. “Vicini no quiso venir al Ayuntamiento, sino que pretendía que se hiciera la premiación en el estadio. Me negué -dice el ex alcalde-. El técnico dijo que la Nazionale estaba subordinada a la institución de la República. Y el Ayuntamiento es la primera célula de la República. Vicini mostró una escasa conciencia institucional y el staff técnico también”.

Le cuenta el actual alcalde Colizza a Clarín: “El intendente de entonces me hizo llegar una carta en la que solicita que los lingotes se expongan en un museo. Yo creo que la decisión la tienen que tomar los ciudadanos. Se trata de un bien de la ciudad y pasaron 30 años. Veremos lo que decida la gente, porque estos lingotes son particulares. Sobre cada uno de ellos está grabado el nombre del destinatario.”

Carlo Colizza, alcalde de la ciudad de Marino, donde están los lingotes. Foto Captura FacebookCarlo Colizza, alcalde de la ciudad de Marino, donde están los lingotes. Foto Captura Facebook

-¿Alguno de los protagonistas de aquella Selección de Italia ‘90 se puso en contacto con usted?

-No. Contacto directo conmigo, no. Pero sé que algunos periodistas los contactaron. Algunos jugadores ni recordaban el caso y otros se sorprendieron. Pero no tuve contacto con ninguno. Creo que todos comprendieron que con una distancia de 30 años se abre un nuevo capítulo.

-¿Qué valor tienen hoy los lingotes?

-El valor del oro sería de alrededor de 40 mil euros, pero tiene otro valor: el de la particularidad de que son lingotes personalizados. No me puedo imaginar el valor de un lingote que tiene escrito encima “Roberto Baggio”. Si se hiciera una subasta, el valor sería mucho mayor. Eso espero.

-Si la gente decide utilizar el tesoro para la ciudad, ¿en qué se podría invertir?

-Como todas las ciudades, lo podríamos utilizar para restaurar algunos monumentos o para hacer obra pública que deje constancia de qué se hizo con el oro de Italia ‘90.

Disculpe el recuerdo amargo, pero la Argentina eliminó a Italia en aquel Mundial y por penales. ¿Se podría decir que de algún modo esa eliminación tuvo la culpa de que no se haya hecho la premiación que la ciudad de Marino había pensado y los lingotes no hayan llegado a manos de los jugadores?

-No, no fue culpa de la Argentina. La Argentina jugó su partido y para mí nuestra Selección fue una de las más fuertes que hemos tenido. En el deporte, el que gana tiene razón. No hay culpables. Una pena que la Argentina después perdiera la final con Alemania. No fue un buen partido. (Imagen: Parte de los 50 lingotes personalizados que no recibieron los italianos en el Mundial de 1990. Foto Captura Facebook // Por Martina Artusa para Clarín, Roma, Italia. Corresponsal)

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