¿Fin de ciclo?

River: las tres señales de un Marcelo Gallardo que, como nunca, esta vez contempla dejar de ser el DT.

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La sensación en el club, a diferencia de las ocasiones anteriores, es que el entrenador está más afuera que adentro.

Fue cambiante la noche del Monumental. Del optimismo ciego se pasó a la preocupación en un par de horas. Los festejos del ansiado campeonato local no pudieron mitigar la zozobra. Se pronunció Marcelo Gallardo y como nunca antes puso en duda su continuidad en el club. Y todo River se sacudió. Hinchas, jugadores y dirigentes no podían hablar de otra cosa. Y la sensación de todos era inequívoca: el entrenador está un cachito más afuera que adentro.

Dejó postales la impactante goleada contra Racing en Núñez. Ahora todos buscan detalles, palabras, miradas y gestos del Muñeco. Y,se ponga donde se ponga la lupa, el adiós arremete con fuerza. Rápido se encargaron de desactivar todas las especulaciones desde el entorno del DT. “No hay decisión tomada. Lo tiene que pensar”, aseguran.

Pero las caras de los dirigentes del oficialismo, que casi con seguridad ganarán las elecciones de diciembre, eran de desconcierto. Tal vez por eso ayer al mediodía hubo una reunión entre los hombres que manejarán el fútbol profesional el año que viene. “Estaba programada. Se está avanzando en la creación de una Secretaría Técnica”, avisaron. Sea lo que sea, se presume ilógico que no se haya tocado el tema de la continuidad del técnico.

Gallardo y sus hijos. Foto Juano Tesone

Gallardo y sus hijos. Foto Juano Tesone

Tres grandes señales fue las que dejó Gallardo en la noche del jueves. La primera son sus palabras. “Le he dado todo a este club hasta hoy”, soltó hablando en pasado, como si ya estuviese afuera, como si ya no le quedara nada por dar. Más adelante suavizó sus dichos. “Estoy terminando mi contrato. Es la primera vez que estoy en esta situación. Hasta ahora no me lo había planteado, pero creo que merezco la posibilidad de replantearme seguir o no, porque se necesita renovar energías para seguir con el vínculo que uno tiene con la institución. A partir de ahora, después de haber disfrutado esto, voy a pensarlo”, dijo.

La otra declaración que generó ruido fue: “La decisión que tome será la más difícil de mi vida”. Se soltaron conclusiones apresuradas en la noche del Monumental, pero todas coincidían en que la determinación de seguir ya la había tomado en 2016 y 2019. Así, si es la más difícil es porque será distinta a las anteriores. Igual, se insiste el concepto: eran elucubraciones en caliente.

La segunda de las señales fueron los mimos para con los históricos, esos que lo acompañaron en tantas batallas, los mismos que estuvieron en la gloria de Madrid. Fue de agradecimiento el abrazo que Gallardo le dio a Leonardo Ponzio cuando lo suplantó. Lo esperó con ansias en la línea de cal y lo apretó con fuerza. También fue un gesto meter a Jonatan Maidana en los minutos finales.

La tercera de las señales fueros los festejos con sus hijos, especialmente Benjamín, el menor (2). Gallardo caminó diez metros más atrás que la multitud durante la vuelta olímpica. Llevaba de la mano al pequeño Benja y le mostraba cada uno de los misterios del Monumental. También eso sonó a despedida. Algo así como “mirá y retené las imágenes porque no sabemos si se van a volver a producir”.

“Mis hijos son lo más preciado que tengo y festejar con ellos me da placer”, soltó un emocionado Gallardo. Y agregó: “Los más grandes me vienen acompañando hace tiempo y Benja está viviendo sus primeros momentos especiales con su papá”.

Gallardo, detrás del equipo: dio la vuelta con su hijo más chico. Foto Juano Tesone

Gallardo, detrás del equipo: dio la vuelta con su hijo más chico. Foto Juano Tesone

La situación familiar es un tema central en la vida de Gallardo. Desde hace unos meses, por cuestiones personales, suele pasar menos momentos de los que desearía con Benjamín. Los apretados calendarios, los cientos de entrenamientos y las interminables concentraciones conspiran con el tiempo libre del DT. Alguien que lo conoce en lo profundo considera que lo que está necesitando es descansar, parar la pelota, tener tres mañanas libres seguidas.

“River no da respiro: tenés que estar preparado para todo. El club merece que uno esté con energía y ha sido muchísimo el desgaste de estos años. Muchos piensan que podría relajarme y vivir más tranquilo, pero yo no lo siento así. Le estaría haciendo un mal a la institución”, sumó.

Gallardo, en el festejo en familia. Foto Juano Tesone

Gallardo, en el festejo en familia. Foto Juano Tesone

El anuncio final del DT sería tras las elecciones del 4 de diciembre. “Lo de Uruguay está latente, pero creo que, si se va, será para descansar 6 o 12 meses”, dice uno de sus allegados.

Ya está pensando Gallardo y los dirigentes en estado de alerta. Las señales fueron contundentes. Aunque hay esperanzas en River. “Que la gente crea porque tiene con qué creer”, enseñó el Muñeco…

(Imagen principal: Gallardo, en la fiesta por el título. Foto Juano Tesone // Por Maximiliano Benozzi para Clarín)

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