Intrigas y celos en una guerra fría por el poder en el tenis.

Roger Federer y Rafael Nadal lanzaron dardos contra Novak Djokovic: 

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El serbio es el presidente de la Asociación de Jugadores y fogoneó la salida del titular de la Asociación. Federer y Nadal se quejan de no haber sido consultados.

Hay fuego cruzado en la elite del tenis mundial. La cúpula de la Asociación de Tenis Profesional (ATP) votó la salida de Chris Kermode, su presidente y CEO, y en dicha salida jugó un rol protagónico Novak Djokovic, presidente de la Asociación de Jugadores. Pero la historia no terminó ahí: nada menos que Roger Federer y Rafael Nadal acusaron al serbio de faltar a su rol de mediador y protestaron por no haber sido informados sobre las razones por las que fue desplazado Kermode, a quien se le reconoce haber realizado una buena gestión en términos económicos. Tanto Federer como Nadal han sino, en el pasado, autoridades de la Asociación de Jugadores. Y ahora los dejaron afuera.

Tras vencer al alemán Peter Gojowczyk por 6-1 y 7-5, en diálogo con periodistas suizos Federer abrió fuego contra Djokovic. “Traté de contactarme con Novak antes de la votación pero me dijo que estaba muy ocupado. Eso… es difícil de entender para mí. Él tuvo claramente mucho que ver con esto”, afirmó el suizo.

“Para mí es importante saber qué es lo que está pasando -continuó Federer-, qué está en agenda. Quiero saber los motivos, qué fue lo que supuestamente Kermode no hizo bien. Estoy interesado en saber qué hay detrás, por qué la situación se dio así. Djokovic me dijo de reunirnos un día después de la votación, pero ya comenzó el torneo y aún no se contactó conmigo”.

Federer agregó que “es importante saber hacia dónde está yendo el Tour, con quién y cómo. Hay muchas preguntas, y probablemente puedan ser respondidas y dejarnos tranquilos a los jugadores, porque somos muchos los que respaldábamos a Kermode. No todos tienen los mismos objetivos: a algunos les importa más el dinero, a otros más los torneos y a otros más el poder. Veremos qué pasa en los próximos meses”.

La referencia de Federer no es casualidad. La tensión por la salida de Kermode se explica en que desde que el británico ocupó el mayor puesto dirigencial en la ATP los premios por torneos ganados y los contratos publicitarios del circuito se duplicaron, pero dichos aumentos no se vieron reflejados en los estratos más bajos del circuito. A la hora del reparto de dinero, Djokovic exigía mayor poder de decisión para los jugadores.

Rafael Nadal también fue implacable con la movida que encabezó el serbio número uno del mundo. El español, que se reunió recientemente con Federer para discutir sobre el futuro del Tour, en la casa que el suizo renta en California, dijo sentirse “decepcionado” por la situación. “Nadie se dignó a llamarme para informarme cuál es la verdadera razón por la que Chris no estará más con nosotros. Los jugadores que están en el Consejo nos representan a todos y para tomar una decisión como esta deben hablar con todos”.

Nadal fue más allá en su análisis y deslizó que con la trayectoria que tiene podría haber ayudado en tomar una decisión de esta magnitud. “Considero que tras 18 años en este mundo tengo una perspectiva que puede ayudar a saber qué es lo que necesitamos. Me encantaría pensar qué es lo que ha pasado y qué nos espera ahora”. Y después lanzó el dardo directamente hacia Djokovic: “Es probable que los que nos representan en el Consejo de Jugadores no hayan hecho bien su trabajo”.

Claro que el número uno del mundo tiene otra visión, muy diferente. “Necesitábamos un cambio en este deporte”, dijo Nole tras conocerse la salida de Kermode. La salida del CEO del circuito profesional también contó con el apoyo de los estadounidenses John Isner y Sam Querrey, y del canadiense Vasek Pospisil. Del otro lado, el suizo Stan Wawrinka se encargó de contactar a varios jugadores del circuito para adentrarlos en lo buena que había sido la gestión de Chris Kermode, y en los riesgos que se corrían si se lo desplazaba.

Djokovic también se refirió a las críticas que recibió de parte de varios jugadores, y en especial a las recibidas de Federer y de Nadal. “Si querían hablar sobre algo también podrían haberse acercado para hablar de ello. Hablé con Rafa el pasado mes de septiembre y con Roger en noviembre. No veo ningún motivo por el que no se podrían acercar a mí o a un miembro del Consejo. Hemos sido elegidos por Federer, Nadal y los demás para representar a los jugadores en sus mejores intereses y así es como esto funciona”, dijo, sin demasiado espacio para dobles interpretaciones.

En el medio de estas tensiones sobrevuela un rumor que tiene cada vez más fuerza, y es el que cuenta que antes de que comenzara el pasado Abierto de Australia, en enero, la Asociación de Jugadores se reunió con su plena conformación para tratar el tema Kermode, pero el resultado del debate habría sido un empate 5 a 5, por lo que la salida del dirigente británico habría sido algo que Djokovic promovió sin el pleno acuerdo de sus representados.

A futuro, el nombre que manejarían Djokovic y los suyos para hacerse cargo de la ATP es el del estadounidense Justin Gimelstob, otro de los representantes de tenistas que han votado en contra de Kermode. Pero esa posibilidad arranca con un problema importante: Gimelstob fue detenido recientemente por agredir a un ex amigo suyo frente a su esposa y su hija durante la noche de Halloween del año pasado.

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