Marcó Messi y se acerca a un récord de Pelé

La Pulga le dio el triunfo a su equipo ante el Levante.

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Lo que era otro síntoma de frustración se transformó en la llave para encontrar un triunfo que se le negaba a Barcelona. Quedaban 15 minutos y a Lionel Messi le quitaron la pelota en la entrada al área de Levante. El N° 10 generaba un contraataque que Barcelona pudo cortar antes de que cruzara la mitad de la cancha. Sacrificado, Antoine Griezmann recuperó la pelota a los pies de un adversario y la posterior asistencia de De Jong encontró a Messi con el espacio para poder ingresar sobre la izquierda y cruzar el zurdazo para el sufrido 1-0. Alivio para un equipo y un Messi a los que todo les cuesta mucho.

Messi encontraba el gol en su undécimo remate, la misma cantidad que había despachado ante Juventus, sin poder vencer la resistencia de Gianluigi Buffon. Fue el tanto oficial 642 del rosarino en Barcelona y quedó a uno del récord de Pelé para jugadores en un club. En el caso del brasileño, los anotó en Santos.

El cabezazo de Messi saldrá desviado

 El cabezazo de Messi saldrá desviado Fuente: AFP – Crédito: Luis Gene

Tras el peor arranque en 10 fechas de campeonato desde 1987, la victoria le permitió a Barcelona recortar distancias con los punteros. Lo hizo con las señas de identidad de esta época: un equipo que no está consolidado, con zozobras en las dos áreas y dificultades para quebrar a un rival que está en puesto de descenso y que había recibido goles en los 28 partidos anteriores por la Liga en los que visitó el Camp Nou.

Era muy importante ganar. Messi demostró que es decisivo. Seguimos siendo candidatos a ganar la Liga. Debemos tener más confianza en nuestro juego
Ronald Koeman

Son tiempos en los que a Barcelona no le es suficiente con dominar un partido y generar llegadas para superar a un rival. El equipo entró en una espiral de resultados negativos, falta de confianza e inseguridades que conspiran contra sus buenas intenciones y voluntad para erradicar el ambiente de pesimismo que lo persigue. Este contexto englobó el primer tiempo contra Levante: 13 remates (siete al arco) que fueron una muestra de ansiedad, también alimentada por algunas buenas atajadas del arquero Aitor Fernández.

Ronald Koeman le sigue dando vueltas a la disposición táctica de un equipo sostenido por un plantel que ya era escaso y encima quedó más mermado por las lesiones (Piqué, Ansu Fati, Sergi Roberto). Messi apareció como centro-delantero, con Braithwaite más recostado sobre la izquierda. Al argentino también se lo vio apurado y poco fino en esos primeros 45 minutos. Hasta le entró mordida a una pelota en un remate, imagen impropia para su excelsa calidad. Como contra Juventus, cuando chocó impotente contra la veteranía de Buffon, Messi no dejó de intentarlo ni de mostrarse. Con un tiro libre le sirvió una asistencia perfecta a Griezmann, cuyo cabezazo fue despejado por el arquero de Levante.

El cabezazo de Griezmann, tras una asistencia de Messi, será despejado por el arquero Fernández

El cabezazo de Griezmann, tras una asistencia de Messi, será despejado por el arquero Fernández Fuente: AFP – Crédito: Luis Gene

Frustrado en ataque, Barcelona repitió flaquezas defensivas: le cuesta recuperar rápido la pelota y en su campo deja espacios para que lo sorprendan en los contraataques. Ter Stegen debió ejercer de salvador en un mano a mano con De Frutos. Hubo un par de sustos más para el equipo catalán

En el segundo tiempo, el entrenador holandés hizo una corrección táctica. Messi pasó de media-punta, Braithwaite su ubicó en su puesto natural de N° 9, Griezmann ocupó el sector derecho y Coutinho, el izquierdo. La puntería, la precisión y la serenidad en la terminación de las jugadas se mantuvieron como déficits. Ingresó un extremo, Pedri, por Busquets, uno de los volantes del doble pivote. (Imagen principal: Tras convertir el gol del triunfo, la habitual dedicatoria de Messi Fuente: AFP – Crédito: Luis Gene // Por Claudio Mauri para La Nación)

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