Mbappé y el inicio de una nueva era

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Ni Maradona, ni Pelé, ni Messi, ni Cristiano tenían nueve goles y una Copa del Mundo adjudicada a los 23 años. Francia tiene a su as de espadas que lo saca del letargo, como Argentina tiene a Lionel.

(Desde Doha, Qatar) En los octavos de final suele decirse que empieza la Copa del Mundo. La lógica es que los equipos con jerarquía, con riqueza individual y sobre todo con capacidad colectiva sortean el primer obstáculo de la fase de grupos para luego sí tener rivales de fuste en etapas mano a mano. Y eso es lo que estamos viendo en los octavos de final, donde teóricamente llegan los mejores 16 equipos.

Yo siempre soy de la idea de que en los Mundiales hay sorpresas en la primera ronda. Las hay mucho menos en época de mano a mano, cuando llega la etapa definitoria de tú o yo. Ahí generalmente no hay sorpresas y lo que termina prevaleciendo es la jerarquía, es la riqueza, es la capacidad. Por eso hasta acá me parece que no hay ninguna sorpresa y pasaron los que tenían que pasar.

Pasó Países Bajos primero ganándole categóricamente a Estados Unidos en el marcador, aunque en algún momento tuvo zozobra en el partido. Argentina superó a Australia, equipo número 3 del ranking FIFA contra un equipo que está cerca del puesto 40. Un equipo que entró en el repechaje de la Eliminatoria Asiática frente a un todopoderoso de América, campeón del continente. Argentina sufrió en el final, pero en el desarrollo del encuentro tuvo cierta facilidad para el conjunto argentino sobre todo después del gol de Messi.

Y lo propio sucedió en el día de hoy cuando los favoritos, los candidatos, volvieron a marcar que la riqueza individual, la jerarquía, el peso específico de las individualidades terminan prevaleciendo, porque lo de Mbappé fue un festival independientemente de haber visto una Polonia mejorada con respecto a la que vimos en la primera versión de la fase de grupos. La Polonia de hoy fue mucho mejor que la que jugó con Argentina, fue mucho mejor que la que jugó con México, incluso fue mucho mejor que la que jugó con Arabia, dado que en algún momento la pasó mal más allá de haber ganado ese partido.

Francia tiene un as de espada. Así como Argentina tiene a Messi, Francia tiene a Mbappé. Que lo rescata en momentos de letargo, lo saca de situaciones nubladas aunque el primer gol lo marca Olivier Giroud. El que apareció más tarde brillando fue Kylian Mbappé, que llegó a nueve goles en la Copa del Mundo a sus 23 años. Ni Maradona, ni Pelé, ni Messi, ni Cristiano… Ninguno de ellos tenía nueve goles a los 23 años y una Copa del Mundo adjudicada habiendo marcado cinco goles en esa obtención. La verdad es que lo de Mbappé ya comienza a ser señalado como el inicio de una era. Una era de un gran futbolista que rompe el molde, le gana a todos en velocidad, que le pega cada vez mejor y más fuerte a la pelota y que está guiando a Francia a etapas definitivas.

Francia ha hecho muy bien su trabajo hasta ahora independientemente de la derrota con Túnez, pero se va a topar en cuartos de final nada menos que con Inglaterra. Una Inglaterra que le toca jugar ese partido fatídico contra el campeón del mundo, porque la verdad que seguramente ambos al haber ganado sus grupos tenían la pretensión de verse las caras con un poderoso un poco más adelante, pero en la Copa del Mundo en algún momento te topás con los mejores, te topás con los grandes. Y eso es lo que ha pasado.

Va a jugar Francia contra Inglaterra, que logró ganar su partido y con cierta holgura ante Senegal, lo hizo fácil el partido. Inglaterra-Francia será un partidazo en los cuartos de final, seguramente el más saliente, el más esperado, el más importante, una suerte de final anticipada.

(Por Martín Liberman para Infobae // Imagen: Reuters)

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