Messi arrancó la Champions con tres golazos al PSV.

Otro hack tree para la Pulga en Europa.

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El argentino brilló en la goleada del Barcelona 4-0 al PSV de Holanda.

Iban 32 minutos y Barcelona no estaba cómodo en su primer partido de Champions. El PSV, campeón del fútbol de Holanda, le jugaba de igual a igual en el Camp Nou y generaba peligro con pelotas cruzadas que filtraban a la defensa siempre adelantada del equipo catalán. El Barsa no parecía el Barsa. Hasta que apareció Messi.

Hasta ese momento, el argentino había arrancado sus jugadas desde muy atrás. Su juego remitía más a sus días en Selección que al de las jornadas brillantes en su equipo. Porque iba a sacarle la pelota a los centrales y quedaba muy lejos del ruido. Eran Dembélé y Coutinho los que aparecían en los metros finales.

El uruguayo Suárez había tenido la primera situación de gol pero no estuvo fino con un derechazo cruzado que salió ancho. Y Rakitic sacó un fuerte remate de afuera del área que bloquearon en el camino al gol.

Hasta que el árbitro griego Anastasios Sidiropoulos sancionó la infracción a Dembélé en la puerta del área. Iban 31 minutos. Y el mundo entero supo lo que ocurriría un minuto más tarde.

Fue la mejor manera de destrabar un partido que asomaba bravo. Fue otra obra de arte para su colección. Fue un tiro libre perfecto. Inalcanzable para los gigantes holandeses que saltaron en la barrera. Imposible también para el arquero Jeroen Zoet, que se estiró y voló contra su palo izquierdo al mismo tiempo que la pelota terminaba su parábola perfecta y viajaba al fondo de la red.

El golazo no alteró el escenario. Porque en el arranque del complemento Barcelona no ajustó las tuercas de un mediocampo que no agarraba la pelota. Y terminaba siendo Piqué el bombero que apagaba todos los incendios en el fondo.

Tercer gol de Messi.

El mexicano “Chucky” Lozano dispuso de u par de contras en la que pudo haber puesto un empate que coincidía más con lo hecho por ambos equipos en el partido.

Y lo que el PSV perdonó en un área Barcelona lo convirtió en goleada en la de enfrente.

En dos minutos hizo de un partido dubitativo un comienzo contundente. Otra vez con definiciones espectaculares. Primero Dembélé armó su unipersonal: enganche con pisada, aceleración para quedar de frente al arco y roscazo perfecto desde afuera para poner la pelota contra el palo izquierdo y festejar el 2-0.

Enseguida Messi elevó la vara. Y volvió a ponerse en lo más alto de la marquesina con un toque sutil, de volea, para acomodar el pase bombeado de Rakitic, a la ratonera derecha.

Lo hacen tan fácil que asusta.

Una contundencia que abruma a un equipo holandés que plantó bandera y se animó a jugar en el Camp Nou. Y que así y todo se despedía goleado.

El festejo de Messi para el 3-0 parcial de Barcelona. (AP).

Con el ánimo por el piso, llegó la jugada que terminó de aplastarlo. Fue un gol del viejo Barcelona, del equipo que supo moldear Pep Guardiola hace algunos años. Del que iba progresando en bloque de la mano de Xavi e Iniesta hasta que llegaba el pase filtrado para los delanteros para coronar la maniobra.

Así fue. Desde Ter Stegen hasta Messi. Con escalas en todas las líneas, con pases profundos, combinaciones colectivas y la definición perfecta y de derecha del argentino para sentenciar la historia y llevarse su primera pelota en esta nueva edición de la Champions.

¿Puede un equipo no brillar y ganar 4-0? Barcelona lo hizo. Quien no haya visto el partido se quedará con un compacto deslumbrante y cuatro goles de esos que se repiten hasta el hartazgo. Y otra vez con Messi en el centro del escenario.

El argentino llegó a 103 goles en 126 partidos en la Champions. Y en el estreno de esta edición le dejó claro al mundo del fútbol que está más vivo que nunca.

PRIMER GOL DE MESSI

SEGUNDO GOL DE MESSI

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