Naomi Osaka ganó el Abierto de Australia.

La tenista nipona ya es número uno del mundo.

306
Compartir

La japonesa derrotó por 7-6 (7-2), 5-7 y 6-4 a la checa Petra Kvitova en la final. A partir del lunes, desplazará a la rumana Simona Halep de la cima del escalafón mundial.

Hace un año, ocupaba el 72° puesto en el ranking de la WTA y todavía no había ganado ningún torneo. El lunes estará en la cima del escalafón mundial. El ascenso meteórico de Naomi Osaka tuvo este sábado su punto culminante con la conquista del Abierto de Australia. La japonesa derrotó por 7-6 (7-2), 5-7 y 6-4 a la checa Petra Kvitova y así ganó su segundo Grand Slam consecutivo, tras su victoria en el US Open 2018.

Sobre una montaña rusa de emociones transitó la nipona de 21 años esta final. Después de ganar en el tie break un ajustadísimo primer set, parecía encaminada a un triunfo sencillo cuando dispuso de tres match points: Kvitova sacaba 3-5 y 0-40, el desenlace parecía cuestión de segundos.

Pero la checa de 28 años y sexta en el ranking mundial ganó nueve de los diez puntos siguientes para empatar el partido ante una rival que no solo acumulaba errores, sino que además parecía quebrada: en un cambio de lado se sentó con lágrimas en los ojos y se cubrió la cabeza con una servilleta.

El Rod Laver Arena, expectante. (Foto: Adnan Abidi / Reuters)

“Me sentía muy decepcionada, había tenido tres bolas de partido. Intenté decirme ‘no hay nada que pueda hacer, estoy jugando una final y necesito seguir luchando’. No podía actuar de manera inmadura”, explicó luego la asiática.

Pese a los cinco games consecutivos que consiguió Kvitova, que le permitieron quedarse con el segundo set y arrancar en ventaja el tercero, Osaka se recompuso y consiguió un rápido quiebre que le permitió tomar el control de parcial decisivo ante una rival que ya no volvió a ofrecer la versión del capítulo anterior.

Todavía quedaba una pizca de dramatismo para añadir a esta final: justo cuando Osaka debía sacar 5-4, comenzó a lloviznar sobre Melbourne. Pero ello tampoco hizo vacilar a la japonesa, que tras dos horas y 27 minutos de juego se quedó con el triunfo. Después de ganar el último punto, se agachó y pudo soltar nuevamente el llanto, pero esta vez de felicidad.

“Estoy más que emocionada de convertirme en la número uno del mundo. Siempre soñé con estar en esta posición y es un gran honor ser parte del grupo de jugadoras que alcanzaron ese puesto”, destacó la simpatiquísima campeona, quien el lunes desplazará de la cima a la rumana Simona Halep.

Osaka se convertirá en la primera asiática en alcanzar la cima del tenis mundial y en la mujer más joven en lograrlo desde que la danesa Caroline Wozniacki lo hizo en 2010, cuando tenía 20 años. Además, es la segunda jugadora más joven en ganar dos Gran Slams consecutivos desde que lo hiciera Martina Hingis en 1998.

“Yo quería estar de vuelta y jugar otra vez en gran nivel”, contó Kvitova, emocionada tras la final. (Foto: Greg Wood / AFP)
Pese a la derrota, Kvitova cerró dos semanas de ensueños. La checa, campeona en Wimbledon en 2011 y 2014, volvió a una final de Grand Slam después de cuatro años y medio y también después de la pesadilla que vivió tras ser acuchillada en su mano izquierda -la que usa para empuñar la raqueta- durante un intento de robo en su casa de Prostejov en diciembre de 2016.

“Ni siquiera sabía si sería capaz de sostener la raqueta de nuevo”, recordó la europea, emocionada. El público que ocupaba las tribunas del Rod Laver Arena la ovacionó con cariño y la jugadora no pudo contener las lágrimas. (Foto: Naomi Osaka, feliz con su segundo trofeo de Grand Slam. (Foto: DAVID GRAY / AFP)

ADNbaires