Novak Djokovic ganó el Abierto de Australia

“Roger, Rafa y yo vamos a seguir peleando por perpetuarnos como los dominadores del tenis”, dijo el serbio.

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Tras sumar su 20° Grand Slam en Melbourne, el serbio advirtió a la NextGen que el Big 3 no está listo para pasar la posta. ¿Cuándo van a ganar un grande las nuevas figuras? “No tan pronto”, se jugó Nole.

Con su sólida victoria por 7-5, 6-2 y 6-2 ante el ruso Daniil Medvedev, que le permitió levantar por novena vez el trofeo del Abierto de Australia, Novak Djokovic envió dos contundentes mensajes al mundo del tenis. Por un lado, avisó que la “vieja guardia” no está lista aún para ceder el trono del circuito masculino y que la NextGen, liderada en las últimas temporadas por su rival de este domingo, deberá seguir esperando para tomar la posta. Por otro, dejó en claro que, a pesar de quienes lo ponen un escalón por debajo de Roger Federer y Rafael Nadal en la discusión sobre quién es el mejor de la historia, él es cada vez más candidato a llevarse finalmente ese honor.

Es que su consagración en el “grande” oceánico -que ganó en en 2008, 2011, 2012, 2013, 2015, 2016, 2019, 2020 y 2021- le permitió al serbio sumar su 18° Grand Slam y quedar a solo dos del suizo y el español, que hoy comparten con 20 el record como los máximos ganadores de esta categoría. Y el número uno, insaciable, afirmó: “Mi gran objetivo es ganar más títulos ‘grandes’ y todos mis esfuerzos estarán centrados en ello”.

El serbio, de 33 años, ratificó este domingo su gran dominio en este torneo, donde nunca perdió un partido de semifinales ni una final (acumula record de 18-0 en esas instancias). Y se transformó además en el segundo jugador en la historia en conquistar en nueve ocasiones un mismo Grand Slam. El primero fue Nadal, que ya lleva 13 en Roland Garros.

De su paso por Melbourne se lleva además un record que buscaba desde hace tiempo. Con la caída del español en cuartos de final, se aseguró el primer escalón del ranking mundial hasta el 8 de marzo, al menos. Así, llegará a las 311 semanas totales como número uno y superará la marca de 310 de Federer, que hasta ahora es la mejor de la historia.

“Saber que voy a ser el jugador con más semanas en el número 1 supone un alivio para mí y me permite centrarme mucho más en Grand Slams”, reconoció tras su consagración. “Mis metas van a cambiar y tendré que hacer ajustes en mi calendario. No planeo quedarme en casa todo el año y jugar solo Grand Slams, pero son mi gran objetivo. Es un sueño seguir ganando torneos así”.

El serbio, consciente de lo que significa ese trío que integra junto a Federer y Nadal para la historia de este deporte, admitió: “Somos los tres caballeros del tenis. Siempre he dicho que Roger y Rafa me han inspirado en todo lo que he hecho. Creo que nos hemos mejorado unos a otros y nos hemos llevado más allá de nuestros límites mutuamente. Estamos inmersos en una competición entre nosotros apasionante”.

Nole parece haberles sacado una ventaja a sus dos “rivales” en esa carrera que posicionará a uno como el mejor jugador de todos los tiempos. En los últimos cinco años, por ejemplo, conquistó ocho “grandes” y fue achicando la distancia con el suizo, que en ese tiempo sumó solo tres, y el español, que consiguió seis.

El noveno en Melbourne fue muy especial para Djokovic. No sólo por lo que significa para sus estadísticas personales, sino también por todo lo que vivió durante el torneo, con la cuarentena, las restricciones por la pandemia y la lesión abdominal que lo complicó durante varios partidos y que muchos calificaron de “falsa”.

“Cada título otorga unas sensaciones especiales, pero este es imposible de comparar con el resto por cómo se ha desarrollado todo. No fue fácil afrontar una cuarentena y, emocionalmente, ha sido el Grand Slam más duro. Puse mucha energía y tiempo para llegar a este punto. Tuve que ser muy fuerte mentalmente e intentar no ver los comentarios que se hacían sobre mí, pero a veces fue difícil. De una forma u otra te llegan y duele ver cómo la gente me critica abiertamente sin saber. Siento que se ha sido injusto conmigo”, afirmó.

Y agregó: “Ganar este torneo es mi respuesta a todos los que lo han hecho. Y realmente lo necesitaba. Me afectó mucho mental y emocionalmente la descalificación del US Open (NdR: Fue en los octavos de final, por pegarle involuntariamente un pelotazo a una juez de línea en el cuello). Quería empezar bien este 2021 y siento que este torneo me da una energía positiva extra y me permite jugar con mucha confianza”.

La final ante Medvedev se presentaba como un duelo de generaciones. El máximo exponente de la guardia reinante y el mejor de la nueva camada, que busca robarles el protagonismo a los veteranos. En la previa parecía que si había alguien que podía doblegar al número uno en las canchas duras de Melbourne era el ruso de 24 años, que llegaba en un altísimo nivel, con la confianza por las nubes y una racha de 20 victorias al hilo, once ante jugadores del top 10.

Poco le importaron todas esas credenciales al serbio. Lo superó con autoridad y contundencia en una hora y 53 minutos, en un partido en el que hizo pesar toda su experiencia en finales de esta categoría y se llevó el 82° título de su carrera.

“Daniil es una gran persona y jugador. Es uno de los jugadores más duros a los que me he enfrentado en mi vida. Tanto él como los otros jugadores de la nueva generación tienen calidad para alcanzar las instancias finales en los principales torneos. Lo han probado. Dominic (Thiem) ganó el US Open. Medvedev era ‘el rival’ a vencer acá. Él, Tsitsipas y Zverev ganaron el Masters de Londres, varios Masters 1000 y tienen un alto ranking. Han disputado semifinales y finales de Slams, así que es solo cuestión de tiempo antes de que conquisten un título en esta categoría”, reflexionó Djokovic.

¿Qué tan pronto se verá un trofeo “grande” en manos de un NextGen?

“Con suerte, no tan pronto”, dijo Djokovic. “Creo que solo Federer, Nadal y yo hemos logrado siempre jugar nuestro mejor tenis en los Slams. Tenemos la experiencia de saber qué hacer, cómo podemos ganar partidos al mejor de cinco en diferentes superficies. ¿Cuánto tardarán Zverev, Tsitsipas o Medvedev en hacer lo mismo? No lo sé. Creo que están muy cerca de comenzar a ganar títulos importantes. Pero Roger, Rafa y yo todavía estamos ahí y vamos a seguir peleando hasta el final por perpetuarnos como los dominadores”.

Insaciable, Djokovic volvió a gritar campeón en Melbourne, le envió un mensaje contundente a la nueva generación y sumó un trofeo más para dejar en claro que es un serio candidato a quedarse con el título simbólico del “Mejor de todos los tiempos”. (Imagen: Djokovic conquistó su noveno trofeo en el “grande” oceánico, en el que es el máximo ganador de la historia. Foto William West/AFP)

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