¿Puede Tinelli ser presidente de la Superliga?

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Se recurriría a un atajo reglamentario para que pueda ser el titular del fútbol de primera.

El titular de San Lorenzo no cumple los requisitos para permanecer en el cargo y debería llamar a elecciones. Como la entidad está por desaparecer ya no dan los tiempos para respetar el estatuto.

En tiempos de aislamiento por el coronavirus, con campeonatos reprogramados y la pelota en cuarentena, los principales dirigentes del fútbol argentino se reunieron en Ezeiza para intentar emprolijar un panorama desordenado hace tiempo. Se sabe: no habrá más Superliga, el dominio de la Primera División y, sobre todo, de los derechos de televisación de la máxima categoría, vuelven a manos de la AFA​. Se sabe también que los cinco grandes otra vez se sientan a la misma mesa, ésa que tiene como anfitrión a Claudio Chiqui Tapia.

Pero en medio de todo esta búsqueda de acomodar las piezas de un rompecabezas siempre endeble, surge otro cabo suelto: Marcelo Tinelli​, designado por unanimidad como nuevo presidente de la desvaneciente Superliga no cumple con las condiciones reglamentarias para ejercer ese cargo. Solo puede hacerlo temporalmente para ocupar el lugar que quedó acéfalo.

Como suele ocurrir en el fútbol argentino hay atajos a considerar. Y el camino está lleno de asteriscos, claro. ¿Por qué Tinelli? Más allá de su peso propio en el fútbol y de su vínculo cercano al Gobierno nacional, el animador televisivo era el primer eslabón disponible en la cadena de mando ante las renuncias de Mariano Elizondo (ex presidente de la Superliga) y Jorge Brito (representando a River en la vicepresidencia). Debajo de ellos, aparecía el lugar destinado a San Lorenzo, ése que en principio caía en manos de Matías Lammens​.

Pero el tiempo pasó y hoy Lammens, a cargo del Ministerio de Turismo y Deportes, se fue del club y dejó su puesto de mandamás del Ciclón en manos de… Tinelli. Así, el Cabezón quedó primero en la lista de sucesores para tomar el volante de la Superliga en plena marcha.

Ahora, vamos al reglamento. El artículo 44 del estatuto de la Superliga indica los requisitos para ser elegido como presidente de la entidad. Además de ser mayor de edad, de no estar cumpliendo una pena o sanción para ostentar pública, indica entre otras cosas:

Inciso C: No ostentar, al momento de proponerse su designación por la Mesa Directiva al Comité Ejecutivo, cargo en el Comité Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino y/o en cualquier órgano de la SUPERLIGA.

Inciso D: No ostentar, al momento de la presentación de su candidatura, ni en el último año anterior, cargo en la Comisión Directiva de alguno de los Clubes Afiliados de la SUPERLIGA.

El Estatuto de la Superliga indica los requisitos para ser presidente: Tinelli no los cumple.

Estas condiciones imposibilitan que Tinelli, al ser presidente actual y anteriormente vice de San Lorenzo, sea elegido, en condiciones normales, como titular de la Superliga. Requisitos en los que encajaba perfectamente Elizondo.

Siguiendo con el marco institucional, el artículo 46 del Estatuto contempla la posibilidad de que el presidente no continúe en su cargo. Y la primera causa posible es la renuncia tal como sucedió ahora.

“En caso de cese del Presidente, por alguno de los motivos previstos, será reemplazado interinamente por el Vicepresidente Primero quien en un plazo no mayor a noventa (90) días deberá convocar a una Asamblea General Ordinaria para la elección de un nuevo Presidente por el plazo que restare cumplir del mandato del Presidente cesante. La elección del nuevo Presidente se realizará siguiendo el procedimiento de elección previsto en el artículo 30 a los efectos de cubrir únicamente la vacante del Presidente”.

En limpio: no sólo Tinelli no cumple los parámetros reglamentarios para permanecer a cargo la Superliga (si es que la entidad continuara) sino que el encargado de reemplazar al mandamás renunciante debería convocar a elecciones en un plazo máximo de tres meses.

El spoiler del final de la película es inevitable: nada de esto ocurrirá. Más allá del error de comunicación, más allá de que la propia Superliga denomine a Tinelli como presidente sin cuidado de su propio reglamento, la entidad se autodestruirá en un par de meses. No hay tiempo para llamar a elecciones. Ya habrá lugar para moldear a gusto las nuevas pautas de la naciente Liga Profesional.

Por ahora alcanza con levantar todos la mano, respaldar este parche que denominarán legalmente “vacancia” (por ocupar un cargo que quedó vacío al renunciar presidente y vice) y dejar pasar el tiempo. Una especie de cuarentena, a la manera del fútbol argentino.

ADNbaires