River es el súper campeón argentino

Julián Álvarez, una figura de nivel europeo.

44
Compartir

Vital en la conquista del Torneo 2021, el juvenil cordobés cerró 2021 en un nivel superlativo al marcar dos goles y generar los otros dos en el 4-0 a Colón para lograr el Torneo de Campeones.

Cada tanto, el fútbol tiene lógica. River es un muy buen equipo, pero es mucho mejor cuando Julián Álvarez se transforma en el punto final de un estilo ambicioso desde lo colectivo. Con el juvenil cordobés encendido, incontrolable para todos los rivales, autor de 18 goles, River aceleró a una velocidad supersónica, imposible de seguir para el resto, hacia la obtención del Torneo 2021. Y con esos recuerdos aún frescos, con la mecha a punto de ignición, en Álvarez también se resume la conquista del Trofeo de Campeones.

Con dos goles, el delantero derrumbó la resistencia de Colón, así como en los últimos meses viene saltándose toda trampa defensiva que le tienden. En el segundo semestre de este año, desde que volvió de Brasil como campeón de la Copa América en el seleccionado, Álvarez se transformó en una figura más propia del fútbol europeo que de nuestro empobrecido medio local.

Hizo los dos primeros y generó los otros dos. El tercer tanto, con otra entrada relampagueante y un remate que dio en un poste; recogió el rebote Rollheiser, que después de tanto buscarlo encontró su primer gol en la primera división, en 34 partidos. Y el cuarto, con una asistencia a Jorge Carrascal digna del panorama de un Nº 10.

Álvarez sigue escalando; con 36 tantos ya es el cuarto goleador de la era Marcelo Gallardo, a dos del tercero, Ignacio Scocco (38). Más arriba tiene a Lucas Alario (41) y a Rafael Borré (55). Sólo una transferencia al exterior en el corto plazo impediría que llegara a la cima. Un cierre de año estelar, con la contundencia suficiente para dar marco a otros hitos de River: Gallardo alcanzó a Ángel Labruna como el jugador/entrenador más ganador en la historia del club, con 22 copas, y Leonardo Ponzio puso fin a su carrera en una noche de gloria.

Benjamín Rollheiser desata euforia por su primer gol en la primera de River, en su partido 34 en el equipo.

Benjamín Rollheiser desata euforia por su primer gol en la primera de River, en su partido 34 en el equipo.Fotobaires

De arranque, como si fueran esquemas espejados, los dos equipos dieron prioridad a la cobertura de espacios en el mediocampo. Cinco futbolistas de cada lado, entre volantes defensivos y los que saltan al ataque desde zonas intermedias, para entablar una dura batalla táctica, con muchos emparejamientos y presión para restar margen de maniobra. Gallardo reforzó ese sector al inclinarse finalmente por José Paradela, en detrimento de Rollheiser, que tiene más profundidad.

Dos planteos sin un número 9 clásico, de los que viven pendientes de lo que pasa en el área. Álvarez es una turbina que se enciende desde la ubicación de mediapunta, y a Facundo Farías le gusta adornarse con la pelota antes de enfocar el arco.

No había circuitos fluidos, la pelota quedaba trabada en las barricadas de uno y otro lados. Al partido también parecían pesarle otras circunstancias: el calendario, que se hace sentir en piernas y mentes; la calurosa noche santiagueña, y un campo que no estaba en las mejores condiciones.

Marcelo Gallardo y Leonardo Ponzio; noche de récords para dos de los tres mayores ídolos del River actual.

Marcelo Gallardo y Leonardo Ponzio; noche de récords para dos de los tres mayores ídolos del River actual.Fotobaires

Colón estaba más cerca de su propósito porque no dejaba que River impusiera su dinámica, que despejara caminos con sus combinaciones en velocidad. El encuentro tenía un desarrollo cerrado, sin espacio para los jugadores más creativos. Inclusive, River se cargó tempranamente con dos amonestaciones, a Héctor Martínez y Bruno Zuculini, que iban a tener que controlarse en futuras entradas.

Álvarez era el más ávido de salir de ese encierro. Un explorador de metros libres, un abridor de grietas donde los muros se antojan impenetrables. Lo hizo varias veces por cuenta propia porque no aparecían los pasadores: muy tapado Santiago Simón por la derecha y demasiado metido Agustín Palavecino en la refriega.

Los arqueros pasaban una noche tranquila, pendientes de apenas insinuaciones o búsquedas imprecisas en los últimos 30 metros. Era un desarrollo áspero, poco propicio para los estilistas y más apto para un matador, uno que desenfundara y cambiara la historia ahí donde no pasaba nada. Nadie mejor que Álvarez para interpretar ese papel.

Julián Álvarez tuvo inteligencia y habilidad para zafarse del encierro táctico de Colón.

Julián Álvarez tuvo inteligencia y habilidad para zafarse del encierro táctico de Colón.Fotobaires.

En un primer tiempo dotado de varias imprecisiones, el gol tuvo su origen en una jugada surgida de un rebote. Porque un pase de Robert Rojas era para Enzo Fernández, pero dio en un jugador de Colón y la pelota le cayó a Simón, que por primera vez en la noche sacó su pegada de terciopelo para un centro flotado, hiriente. De la estocada letal se encargó Álvarez, que a espaldas de Bruno Bianchi tocó de zurda para saciar su voracidad goleadora. La conexión Simón-Álvarez, como en aquel segundo gol a Boca en el Torneo 2021, que disparó definitivamente a River hacia la obtención del título. Quedaban cinco minutos para el final de la primera etapa y el gol bien podía ser considerado como un tesoro por River. El partido no había sido pródigo en situaciones tan favorables.

En el período final, el segundo tanto de Álvarez sentenció la historia y abrió paso a una goleada que un rato antes no se vislumbraba. El cordobés sumó 13 goles en los últimos 11 partidos. Cuando a la mayoría de los jugadores el cuerpo les pedía vacaciones, el de Álvarez seguía reclamando la pelota y un arco.

River cerró su ajetreado año con el partido Nº 58, desde el 2-2 con Boca del 2 de enero. Por entonces, Álvarez seguía siendo una promesa. Doce meses después, pone la música del gol en un River que tiene y ejecuta la mejor partitura de la Argentina.

(Imagen principal: Julián Álvarez festeja uno de sus dos goles a Colón que le valieron a River el Trofeo de Campeones en la noche santiagueña- Fotobaires // Por Claudio Mauri para La Nación)

ADNbaires