Un “robot” llamado Cristiano Ronaldo.

Sorprenden los datos derivados de la revisación médica en Turín.

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Cristiano Ronaldo y sus increíbles resultados médicos tras la revisión en la Juventus. El delantero pasó sin problemas el examen pero dejó sorprendidos a los médicos.

Hace dos semanas Cristiano Ronaldo se hizo la revisión médica protocolar antes de ser presentado como refuerzo de la Juventus y en las últimas horas se conocieron los resultados. El portugués tiene el físico y la salud que debería tener un joven de 20 años en promedio, cuando en realidad el delantero tiene 33.

Los datos del examen de salud que se realizó Ronaldo en Turín los reveló el diario Mirror. Algunas estadísticas son sorprendentes: por ejemplo, se supo que el crack luso tiene apenas un 7% de grasa corporal, cuando un futbolista de su edad, habitualmente, tiene un 10%. Otra cifra increíble: tiene un 50% de masa corporal, cuando lo habitual para jugadores de 30 años o más es del 46%.

Estos datos sobre la salud de CR7 son una buena explicación para entender por qué un club de fútbol podría hacer un gasto millonario por contratar a un jugador de su edad, cuando en la mayoría de los casos ya estarían pensando en retirarse. Pero él luce como alguien 13 años menor y lo demuestra cada vez que puede.

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El propio Ronaldo durante la conferencia de prensa en la que se presentó había dejado en claro que su edad no era un impedimento para seguir enfrentando desafíos importantes. A diferencia de otros jugadores, él prefirió no irse de España para jugar en ligas menos competitivas, como la de China o Japón, donde están compitiendo futbolistas de la talla de Javier Mascherano o Andrés Iniesta.

Todos los que alguna vez fueron compañeros de Cristiano Ronaldo lo definen como un “obsesivo al entrenamiento”. En alguna oportunidad, Patrice Evra, que jugó con él en Manchester United, contó que fue invitado a comer por el portugués a su casa y “en la mesa solo había ensalada, pollo y agua”.

“Terminó de comer, se puso de pie y comenzó a jugar con una pelota. Me dijo que hiciéramos toques y yo le respondí que sí podía terminar de comer. Después de eso, me pidió que fuéramos a la piscina. Cristiano es una máquina y no quiere dejar de entrenar”, detalló Evra.

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