Uruguay: Impulsan una Superliga con el modelo argentino.

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La idea es de Nacional y Peñarol, con autonomía de la AUF y con un sistema más profesional que permita generar mayores recursos.

En medio del inicio de la intervención de la FIFA a la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) y de los desaguisados que se suceden jornada tras jornada en derredor del organismo rector del fútbol local, surgió la noticia de que Nacional y Peñarol están dispuestos a crear una Superliga similar a la argentina, con autonomía de la AUF y con un sistema más profesional, que permita generar mayores recursos económicos para sus participantes.

La idea comenzó a gestarse, según informa hoy el diario El País, a raíz de la desazón que les produjo a los dos Grandes el resultado de la votación del viernes pasado en la AUF, en la que los clubes decidieron, por mayoría simple y en forma muy ajustada (9 a 8), no inclinarse por el nuevo estatuto que reclama la casa madre del fútbol, lo que automáticamente derivó en que se confirmara la intervención.

Peñarol y Nacional, junto a Atenas de San Carlos, El Tanque Sisley, Fénix, Rampla Juniors, Torque y la Segunda División profesional votaron a favor de instaurar el nuevo estatuto, que inclusive les saca peso electoral a las instituciones de Primera. La norma involucra a más actores del fútbol doméstico, en el que tricoloresy aurinegros generan cerca de un 90% del producto del deporte que, por lejos, es el que tiene más adeptos en el país.

La asamblea, en principio, pasaría a tener 31 votos que se dividirían de la siguiente manera: 16 de todos los clubes de primera, 6 de Segunda (gana 5), 6 de la Organización del Futbol del Interior (actualmente no tiene), 1 de la Segunda Amateur (no tiene), 1 del Futsal (no tiene) y 1 del fútbol femenino (no tiene).

A priori, la intención primaria de los presidentes de Nacional y Peñarol es consultar sobre el tema a otras instituciones y solicitar la autorización a los interventores de la FIFA para avanzar en tal dirección.

De acuerdo con lo que indicaron al suplemento Ovación del matutino montevideano dirigentes de ambas instituciones, si bien la creación de la Superliga no aparece en primera línea en la agenda de trabajo, la determinación es firme y no solo por aspectos económicos, sino también porque “no visualizan el seguir contaminados por un fútbol cargado de divisiones políticas y con dependencia de intereses de terceros”.

Esta Superliga, en principio, incluiría un manejo financiero con topes en fichajes y salarios de los jugadores en pos de una mayor equidad en lo deportivo; y apuntaría, en cuanto a los dividendos, a un reparto diferenciado para Nacional y Peñarol, por su mayor convocatoria. Apelaría, además, a una mayor profesionalización del deporte, lo que sin duda llevaría a una depuración de clubes que, por razones económicas y de infraestructura, entre otras, se les haría muy cuesta arriba sumarse al proyecto. En cuanto a la organización del torneo, no se descarta la inclusión de equipos del interior.

En caso de que los grandes no encuentren eco en otras instituciones y no logren llevar a cabo este nuevo sistema de competición, no descartan otras acciones que tocan al fútbol argentino. “Pensamos en pedirle a Argentina un ingreso a su Superliga con dos cupos para las copas internacionales. ¿No les servirá tener a Nacional y Peñarol entre sus participantes?”, indicó un directivo consultado por Ovación.

Quedan todavía algunas dudas: por ejemplo, cómo podría hacerse viable económicamente un campeonato más federal, teniendo en cuenta las dificultades que hoy presenta la competición que tiene a Atenas de San Carlos (del departamento de Maldonado) como el único representante del interior; o cómo se evitarían las fallidas experiencias de años anteriores en que a los clubes, fundamentalmente los del interior, les fue muy oneroso el sustento de viajes, hoteles y alimentación.

Las preguntas quedan flotando por ahora. Seguramente los propios dirigentes deben estar cuestionándose estos y otros ítems, si es que realmente quieren instrumentar un cambio de 180 grados y concretar este nuevo formato de campeonato o, en caso contrario, hasta agitar un viejo fantasma que merodea a los Grandes uruguayos hace décadas: la posibilidad de participar en el campeonato argentino. (Por Guillermo Pellegrino para Clarín)

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