Victoria de Schwartzman y eliminación de Podoroska

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Solo queda un argentino en carrera en el torneo olímpico; “El Peque” venció a Tomas Machac (148°) por 6-4 y 7-5, y ahora jugará contra Karen Khachanov.

TOKIO.- El tifón anunciado para la mañana del martes cambió su dirección y, según las previsiones oficiales, habrá que esperarlo para este miércoles. De todas formas, sí se vivió una jornada de reprogramaciones. Todo culpa de una lluvia persistente, molesta. Sin la intensidad tan temida, las precipitaciones solo empujaron a un breve ajuste de horarios hacia la tarde tokiota. Fue entonces cuando salieron a escena Diego Schwartzman y Nadia Podoroska, las únicas raquetas argentinas que seguían en carrera en Tokio 2020. Aunque al cierre de la jornada solo quedó lugar para una: “El Peque” venció a Tomas Machac y alcanzó los octavos de final del torneo olímpico. Sin chances ante la española Paula Badosa, la tenista rosarina dijo adiós.

La postal del triunfo de Schwartzman es una imagen repetida. Una copia a color de lo que mostró en el estreno ante el peruano Juan Pablo Varillas (125° del mundo): contra otro rival de menor jerarquía, no logró imponer condiciones, ni mostró su mejor nivel, pero sacó diferencia en momentos clave. Lo necesario para llegar a tercera rueda e ir trabajando ítems en los que se irá achicando el margen de error. ”¿Qué más tengo qué hacer?”, bramó en repetidas ocasiones cuando estaba 5-5 en el segundo set, desperdiciando ventajas y llegando a un quinto deuce. Pero después de tanta bronca volvió a inclinar la balanza cuando más lo necesitaba. El cemento japonés todavía no vio al mejor Schwartzman, y lo sabe. “Había arrancado agresivo y sólido mientras estaba nublado y con humedad, pero después cambiaron las condiciones, y el calor volvió todo más rápido”, explicó minutos después del triunfo ante Machac (148°) por 6-4 y 7-5, en dos horas y dos minutos de juego. “Me sorprendió su agresividad”, dijo sobre el checo.

No pierde el control sobre el partido, aunque intenten ponerlo contra las cuerdas. Solo que no logra sacar una mayor ventaja. “Estoy fallando en los break points y eso estira el tiempo de los partidos y gasto más energía. Es un poco mérito del rival y otro poco de pasividad de mi lado”, analizó. Los números lo confirman: 5 de 16 en quiebres ante Machac, tras un 2 de 11 ante Varillas. Hay un problema ahí, y lo sabe: “En los dos partidos se dieron las mismas situaciones y lo bueno es que tuve las chances y las aproveché. Tengo mucho para mejorar, estoy haciendo cosas bien, pero tengo que mejorar la agresividad y buscar más”. Pero también reconoce que lo mejor que está haciendo en Tokio es “competir”. Y a ese ritmo avanza en el cuadro. Tras un inicio de partidos calcados, ahora irá en octavos de final ante el bombardero ruso Karen Khachanov. Un cruce de alto voltaje en la previa de un cuartos de final en el que podría enfrentar a Stefanos Tsitsipas. Deberá ajustar los detalles antes que llegue la tormenta.

Caída de Podoroska en octavos de final
En la cancha 5 del complejo Ariake Park, Podoroska encontró el límite a su aventura individual por los Juegos Olímpicos (esta noche jugará en dobles mixto junto a Horacio Zeballos, en un complicado duelo ante los australianos Ashleigh Barty y John Peers). La rosarina cayó ante Badosa, por 6-2 y 6-3, en un partido que le dejó una fuerte autocrítica. No lastimó con el saque (64% de primer saque y 70% de segundo), no tuvo la precisión de los últimos días (30 errores no forzados) y no se sintió cómoda al devolver el servicio rival. “Estoy triste y desilusionada por mi manera de jugar”, sentenció.

Tras eliminar a Yulia Putintseva y Ekaterina Alexandrova, el golpe le llegó en octavos de final. Una etapa que no tenía presencia argentina en la rama femenina desde 1996. Y 25 años después se repitió la historia: ese fue el punto final. “Quedé triste por cómo jugué. La bronca no es solo por la derrota, sino por lo que pude hacer en la cancha. Mucho menos de loa que venía jugando y de lo que yo esperaba. Estuve demasiado errática”, comentó en la atención a la prensa. Tras un flojo primer set, caminó por el precipicio cuando estaba 5-1 abajo y ventaja para Badosa en el segundo, pero al menos pudo cerrar el partido salvando esa definición. A último momento encontró ángulos y tomó cierta confianza, pero ya era demasiado tarde.

Los nervios le jugaron una mala pasada. Un tema del que habló durante toda la estadía en Tokio, y que esta vez no supo controlar. Los buenos rendimientos anteriores la ayudaban a contrarrestarlos. Agarraba ritmo y su cabeza hacía clic. Y así mostró un rendimiento de menor a mayor, hasta que Badosa quemó todos sus papeles. (Imagen principal: Diego Schwartzman dio otro buen paso en el torneo olímpicoPatrick Semansky – AP // Por Javier Saúl de La Nación)

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