¿Vuelve Tiger?

Una sesión de práctica abrió la esperanza de que el crack regrese a las canchas en el corto plazo.

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Fue apenas un clip de dos segundos… y el mundo del golf se conmocionó. El video que posteó Tiger Woods el domingo pasado trajo un gran alivio para los amantes del crack y para el deporte en general. La imagen en la que se lo ve practicando en el driving range despejó fantasmas y confirmó una presunción: el accidente automovilístico de febrero que podría haberlo matado, no lo mató y ahora renace la posibilidad de una nueva resurrección deportiva, una más de las tantas en su gloriosa carrera golfística. Que también tuvo sus profundos altibajos, cómo no, entre cirugías y el escándalo sexual de 2009 que derivó en la separación de su mujer, la sueca Elin Nordegren.

El título de dos palabras del video: “Making progress” (”Progresando”) fue revelador. El golf, como lo juega Woods, empieza en el driving range, como también lo sintieron otros de los más grandes de la historia como Jack Nicklaus, Arnold Palmer, Ben Hogan y Greg Norman. Aquel posteo en las redes fue un inteligente impacto de marketing. Sucede que la vida de Tiger se desarrolló desde siempre frente a las cámaras, desde el día en que apareció en el programa de TV de Bob Hope, con apenas dos años, presentado como un pequeño prodigio, hasta el seguimiento de cada uno de sus pasos en los fairways del PGA Tour. Esas mismas cámaras que agigantaron su figura de manera desmedida y que también lo enseñaron pagando altos costos, como aquel pedido de disculpas a todo el mundo por sus affaires extramatrimoniales. O cuando quedó expuesto a la burla mientras se arrastraba en la cancha, víctima de sus lesiones en la espalda o en sus rodillas.

Making progress pic.twitter.com/sVQkxEHJmq

— Tiger Woods (@TigerWoods) November 21, 2021

En el video, filmado en el Medalist Golf Club de Hobe Sound, Florida, Woods vestía una camiseta blanca y bermudas negras, junto con la protección especial del mismo color a lo largo de su pierna derecha, que mantuvo durante toda su recuperación por el accidente. El californiano pega allí un solo tiro con un hierro, pero el balde medio lleno de pelotas, la fila de divots y el monitor de lanzamiento instalado detrás de él revelan que el ex Nº 1 del mundo estaba en medio de una sesión de práctica. Una secuencia que abriga una esperanza.

Es muy probable que la reaparición de Tiger se concrete la semana próxima, en la conferencia de prensa que servirá como anticipo del torneo del que es anfitrión en Bahamas: el Hero World Challenge, por disputarse del 2 al 5 de diciembre. Es una manera apropiada y segura de que Woods emprenda su regreso a la vida pública, luego del devastador accidente automovilístico que lo sumió en la inactividad y en un nuevo período oscuro, lejos de los flashes y rodeado apenas de sus íntimos, con el foco puesto en sus lesiones en el pie, tobillo, la tibia y el peroné de su pierna derecha.

Algunos periodistas estadounidenses que siguen la carrera de Tiger desde sus comienzos sostienen que su primer torneo puede ser el PNC Championship, que se realizará del 16 al 19 de diciembre en Orlando. Pero hay una salvedad: no se trata de un certamen oficial, sino de una cita que reúne a 20 campeones de Majors, que juegan en equipo con alguno de sus familiares, ya sea hijo, padre, hermano o esposa, bajo la condición de que no sean profesionales. Un detalle alienta la chance de ver al astro en ese campo del Ritz Carlton Golf Club: puede trasladarse en carrito, la manera ideal para resguardarse físicamente. Pero sobre todo, se impone el deseo de cumplirle un nuevo sueño a su hijo Charlie Axel, ya de 12 años, con quien ya jugó este campeonato en diciembre del año pasado, una experiencia familiar que, lógicamente, fue televisada en vivo para el mundo.

Si se habla de torneos oficiales, la mira podría estar puesta en el Genesis Invitational, que disputará en el Riviera Country Club de Pacific Palisades del 17 al 20 de febrero próximo. La fundación que Tiger creó en 1996 con su padre Earl, TGR Foundational, trabó una alianza con este certamen desde 2017 y el jugador se convirtió en una suerte de anfitrión. También allí, su vuelta a las canchas sería viable. Pero las especulaciones son numerosas, nada está claro todavía. Proyectándose en el tiempo, su próximo contacto con el golf competitivo podría postergarse directamente al Masters, el Major que ganó cinco veces y por el que tiene devoción. Sobre todo porque aquel triunfo de 2019, a los 43 años, marcó uno de los regresos a la actividad más resonantes de cualquier deportista en la historia. Lo que queda claro, hoy, es que su intención de volver está firme.

El campeón de 15 torneos grandes fue quien movió la aguja del golf en los últimos 20 años y le inyectó popularidad. Más allá de considerarlo un rival, el resto de los jugadores siempre lo valoró y necesitó de él, como parte de esa maquinaria millonaria del PGA Tour, circuito que hace unos días anunció un gran incremento de premios. Justin Thomas, Nº 6 del ranking, confió en que su amigo de la gira intentará un regreso a la competición si logra recuperar la forma. “Sé que Tiger lo va a intentar”, mencionó Thomas. “No lo veo jugando si no puede jugar bien. No me parece que sea alguien que juegue en casa, haga un montón de vueltas de 75 y 76 golpes y diga: ‘Voy a hacer el intento en Augusta este año’. Ese no sería él, al menos por lo que yo sé de su persona”, afirmó.

As I’m hanging in Montana, it’s great to see Tiger swinging a golf club again. I know he can’t stand me holding a single record so I’m guessing HE wants to be the oldest to ever win a major. I’ll just say this. BRING IT!

— Phil Mickelson (@PhilMickelson) November 21, 2021

En mayo pasado, en su primera entrevista tras el accidente, Woods describió su proceso de recuperación como la experiencia más “dolorosa” de su carrera y eludió comentarios sobre su futuro en el golf profesional. Pero hasta sus más históricos oponentes están pendientes de sus próximos pasos. Luego de aquel video de Tiger en donde aparece practicando, lo desafió Phil Mickelson, mitad en broma, mitad en serio: “Desde Montana me entero que es genial volver a ver a Tiger jugando con un palo de golf. Sé que no puede soportar que yo tenga un solo récord, así que supongo que quiere ser el jugador más viejo en ganar un major. Solo diré esto: Ven acá y trata de hacerlo”.

Cabe recordar que a poco de cumplir 51 años, el zurdo de San Diego se convirtió en el golfista de mayor edad en ganar uno de los cuatro torneos grandes, luego de quedarse en junio con el PGA Championship. Un registro impresionante, que seguramente ya está dentro de los objetivos de Woods, que el mes próximo llegará a los 46. Una edad que no lo limita para hacer su última arremetida en la elite del golf y agigantar su leyenda. (Por Gastón Saiz para La Nación)

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