Ceden los retiros de los depósitos en dólares.

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Las sucursales habían extendido hasta las 17 la atención al público. Aseguran que este miércoles la demanda cayó a la mitad respecto del día anterior.

En las últimas horas los banqueros intentaron transmitir un dato tranquilizador: coinciden en que se está desacelerando el retiro de depósitos en dólares de los bancos.

Tanto, que en la mayoría de las sucursales empezaría a desactivarse la decisión -tomada el fin de semana pasado- de mantener las puertas abiertas en horario extendido, hasta las 17, para atender al público que quiere hacerse de su dólares y, en el mejor de los casos, llevarlos a una caja de seguridad.

La caída de US$ 405 millones de dólares que mostraron este miércoles las reservas estaría respaldando esa impresión de los banqueros. La caída del martes había sido de US$ 995 millones. En tres días bajaron US$ 2.350 millones.

“Los retiros de dólares del martes fueron la mitad que los del lunes, y los de este miércoles, la mitad que los del martes”, aseguraron a Clarín en dos de los más importantes bancos privados.

El martes a la noche, el ministro de Hacienda Hernán Lacunza dijo que la salida de depósitos en dólares de los bancos privados había bajado 40% respecto al lunes.

Lacunza también había hecho referencia a la fuerte caída de reservas del Banco Central y la atribuyó a que el BCRA está sobrestockeando de dólares a los bancos para afrontar la demanda de depósitos en medio de la crisis financiera.

El domingo —luego de aplicar por decreto el control de cambios tras otra semana negra de la economía— , las autoridades del Banco Central se habían reunido de urgencia con los principales responsables de los bancos.

En aquella reunión, les habían manifestado a los banqueros que traerían US$ 20 mil millones en billetes para suministrárselo a los bancos que no tengan efectivo.

Las estadísticas del Banco Central llegan hasta el viernes 30 de agosto. Ese día, de mucho nerviosismo, los depósitos en dólares del sector privado bajaron US$ 1.107 millones y quedaron en US$ 26.644.

Desde el 9 de agosto —día hábil previo a las PASO— hasta el 30 de agosto los depósitos en dólares del sector privado (bancos) bajaron 5.855 millones de dólares​. Tras el anuncio de la “reperfilación” de la deuda (miércoles de la semana pasada) se fueron 1.916 millones de dólares.

En el mercado calculan que entre el lunes y este miércoles se habrían ido US$1.500 millones más.

​En el marco de la demanda de sus dólares por parte de los depositantes varias sucursales daban turnos para entregar los dólares en efectivo.

FUERTE REBOTE DE BONOS

El Central vendió US$ 30 millones y la divisa quedó en $ 58,06. La bolsa subió 8% y el riesgo país cedió 7%. Razones detrás de la recuperación.

El dólar cerró con una leve baja, en $ 58,06. Foto: Juan Manuel Foglia.

Después de varios días de fuertes pérdidas, ayer tocó rebote. La Bolsa local ganó 7%, las acciones argentinas que cotizan en Nueva York treparon hasta 15% y el riesgo país retrocedió 7% -2338 puntos- gracias a la recuperación de los bonos en dólares.

Entiéndase que el rebote se da desde valores bajísimos. Las acciones, en promedio, están hoy 60% debajo de lo que estaban el 9 de agosto. Lo mismo para los bonos, que están marcando precios que reflejan el convencimiento de los inversores de que la Argentina se vería obligada a proponer algo más que un simple reperfilamiento o postergación en los plazos de pago de su deuda.

La recuperación de bonos y acciones fue acompañada por otra rueda de tipo de cambio tranquilo, con un dólar minorista que bajó levemente hasta los $ 58,06, con una intervención menor del Banco Central, que en el mercado se calculó en torno a los 30 millones de dólares. Las reservas bajaron ayer US$ 405 millones de dólares, hasta los US$ 51.744 millones. El Banco Central no afloja con el rigor de la política monetaria: ayer fijó la tasa para las Leliq en 85,798% anual.

Explicaciones del rebote según un fondo de inversión extranjero, volcadas en un cable de la agencia Bloomberg. Las dio el CEO de Greylock Capital Management, Hans Humes: “Vale la pena comprar los bonos soberanos de Argentina, porque es un país con problemas de liquidez y no de solvencia”.

Humes agregó: “Si la Argentina no está asumiendo una reestructuración de base amplia como la de 2005, ciertamente vale la pena mirar los bonos”. El ejecutivo señaló, además, que Greylock ha estado comprando deuda provincial y soberana. Y, en sintonía con el discurso del ministerio de Hacienda, cuando anunció la intención de postergar vencimientos, sin quita de capital ni de intereses.

Hume señaló: “Según la mayoría de las medidas anunciadas, no parece un problema de solvencia, parece un problema de tener que refinanciar algunos de los vencimientos que vendrán en los próximos años, y la presión no está en la deuda en dólares de ley internacional, sino en la deuda doméstica”. Su mirada política es esta: “Lo que buscan los mercados es una transición suave del poder, para que el país pueda continuar creciendo, hasta ahora, las señales de Alberto Fernández han sido de mercado”.

Muchos de los fondos del estilo de Greylock han estado enviado ejecutivos a Buenos Aires para reunirse con Alberto Fernández o integrantes de su equipo económico. Han trascendido varias reuniones de Guillermo Nielsen con este tipo de inversores, de modo que los fondos extranjeros ya se están dando una idea de qué piensan los futuros funcionarios de un eventual gobierno de Alberto Fernández.

Hay explicaciones más sencillas que las de Hume. Un experimentado manager local de fondos, con muchos clientes extranjeros, le dijo a este diario, sobre las razones del rebote: “La explicación es sencilla. Los precios ya no tienen ningún sentido económico. Al doble de este valor las acciones seguirían siendo baratas. A los precios de hoy su cotización ya es absurda. Con lo bonos pasa algo parecido. Hay una sobre reacción absoluta”.

Los comentarios son una invitación a comprar acciones o bonos, aún en un escenario de negociación de la deuda que podría ser largo y tedioso. Y sin embargo, la compra de papeles en este momento se asemeja a tratar de agarrar sin cortarse la mano un cuchillo que viene cayendo en picada. Difícil, mas no imposible. Un mercado para audaces o para quienes tiempo, paciencia y plata.

Respecto a los bonos a precios de ganga, se empezó a hablar de la posibilidad de que los fondos buitre entren en acción. Hay una regla no escrita que dice que este tipo de inversores empieza a interesarse por los papeles cuando estos cotizan al 30% de su valor nominal. Falta un poco. Están en el 43%, aproximadamente.

De todas maneras, los fondos buitres no tendrían mucho margen de maniobra como para repetir la estrategia que llevaron adelante en el default de 2002. Hoy los bonos en dólares bajo ley extranjera tienen Cláusulas de Acción Colectiva (CACs). Esto significa que si el Gobierno consigue un porcentaje de adhesiones a la oferta que proponga, los que no acepten dicha oferta deberán aceptarla a la fuerza. En resumen: la minoría tiene que acatar lo que decida una mayoría pre establecida.

En definitiva, quienes compran hoy suponen que, aún con una quita muy importante, los bonos pueden dejar ganancias a los que entren a estos precios. Sencillamente porque después de una reestructuración exitosa, los papeles deberían empezar a subir de precio. ¿Será así? (Por Gustavo Bazzán para Clarín // Foto: Lo que se vivió en los bancos el día lunes, tras los nuevos anuncios)

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