El Banco Central flexibiliza su programa.

Habrá más pesos en circulación.

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Permitirá una expansión de 2,5% de la base monetaria porque se le hacía incumplible la meta original y el ajuste monetario hubiera sido mucho más duro. Llevó la tasa de referencia al 78%.

El Banco Central se vio obligado a abandonar su esquema de congelamiento de la base monetaria. El Comité de Política Monetaria (COPOM) admitió este miércoles que tuvo que “adecuar los parámetros de su esquema monetario a los desarrollos recientes de la economía de nuestro país.” El cambio obedece a que si mantenía la meta original se le iba a hacer no solo incumplible, sino que se veía obligado a endurecer aún más el torniquete de pesos.

En concreto, lo que se definió es que la base monetaria podrá crecer hasta un 2,5% en el bimestre septiembre-octubre y la tasa de interés “piso” que garantiza el Banco Central por la colocación de Letras de Liquidez se fijó en el 78%, contra el 58% que se había fijado unos días antes de las PASO. La tasa mínima será reducía a 68% en octubre. Hoy la tasa de Leliq está en el 83%

El Central explicó en el comunicado que “en línea con las proyecciones de demanda de dinero del BCRA, las nuevas metas contemplan un crecimiento de la base monetaria del 2,5% mensual en septiembre y octubre. En el caso de septiembre, la variación se considera respecto de la meta bimestral de julio-agosto, quedando la meta de base monetaria para el corriente mes en 1.377 mil millones de pesos. Estas metas serán ajustadas de acuerdo a las operaciones cambiarias netas que realice el BCRA desde la fecha de publicación de este comunicado.” Es decir que se tomarán en cuenta los pesos que absorba el Central por la eventual venta de divisas.

A su vez, señaló que “las metas de base monetaria anunciadas se establecen en un contexto en el que las proyecciones de demanda de dinero pueden perder precisión. En consecuencia, para garantizar el carácter contractivo de la política monetaria, el COPOM juzga necesario aumentar el límite inferior para la tasa de interés de las Letras de Liquidez (LELIQ) del 58% actual a 78% en septiembre, durante el pico inflacionario. Para octubre, este límite se establece en 68%, de manera consistente con las proyecciones del mercado respecto a una desaceleración en la tasa de inflación.

Los planes monetarios del Banco Central quedaron totalmente trastocados tras conocerse el resultado de las PASO del 11 de agosto. En base a las proyecciones electorales que manejaban en el organismo que conduce Guido Sandleris, la hoja de ruta que tenían en sus borradores de trabajo era que la tasa de interés podía descender bruscamente en la segunda mitad de agosto, lo mismo que el riesgo país y, tal vez, el tipo de cambio. No ocurrió nada de ello: la tasa saltó hasta el 85% actual, el riesgo país más que se duplicó hasta arriba de los 2.000 puntos y el tipo de cambio pasó de 45 a 58 pesos.

Ahora, el Central acepta que “la aceleración de la inflación producida por la depreciación del peso implica una reducción en la oferta real de dinero, mientras que el nuevo régimen cambiario permite proyectar una demanda real de dinero sostenida. A fin de evitar una contracción monetaria excesiva, en un contexto que ya presentaba una liquidez ajustada, se requiere actualizar las metas de base monetaria originales.”

El COPOM considera que estas medidas permitirán sostener una tasa de interés real positiva y retomar el proceso de desinflación a partir de octubre. El COPOM está integrado por el presidente, Guido Sandleris, el vicepresidente, Gustavo Cañonero, la vicepresidenta segunda, Verónica Rappoport, Enrique Szewach, director designado por el Directorio de este Banco Central, y Mauro Alessandro, subgerente general de investigaciones económicas.

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