Estados Unidos bajó la tasa de interés.

¿Cuáles fueron las razones?

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Guerras comerciales, los datos inflacionarios planchados y la caída de invesiones, entre otras causas de esta medida que puede beneficiar a economías emergentes como la de Argentina.

La Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos anunció este miércoles una baja de 0,25% en la tasa de interés, el primer recorte en 11 años, una decisión que tiene un fuerte impacto no solo en la economía estadounidense sino también en mercados emergentes como la Argentina.

Luego de una reunión de dos días, el comité de política monetaria de la Fed tomó esta decisión (la votación fue de 8 a favor y dos disensos) debido a una creciente incertidumbre económica por las guerras comerciales encaradas por el presidente Donald Trump, por una baja inflación en Estados Unidos y un panorama global menos pujante. La tasa queda ahora en un rango del 2,00 al 2,25%.

La medida se anunció en medio de fuertes presiones del presidente Donald Trump, que reclamaba “un gran recorte” de los tipos de interés para estimular el crédito y la economía. Tanto el gobierno estadounidense como Wall Street creen que no será la última baja de este año.

De hecho, el banco central reiteró además este miércoles su disposición a “actuar como sea apropiado a fin de mantener la expansión económica”, lo que se interpreta como una insinuación de futuros cortes.

El último recorte de tasas había ocurrido en diciembre de 2008, en medio de la enorme crisis desatada con la explosión de la burbuja inmobiliaria, con los mercados que caían en picada y a poco de la quiebra de Lehman Brothers que siguió luego con la de otros gigantes financieros. Entonces el desempleo era del 7% e iba en ascenso.

La economía estadounidense se recuperó y ya está entrando en su undécimo año consecutivo, el mayor período de su historia. Durante el gobierno de Trump, el crecimiento se mantuvo sólido (alcanzó picos de 3,1) y el desempleo alcanzó el nivel récord de 3,7%, al tiempo que Wall Street tenía subas históricas. Por eso, la duda era por qué la Reserva Federal debía bajar la tasa si la economía luce saludable y supuestamente no precisa estímulos como en una época de crisis.

Pero había algunas luces amarillas. El presidente de la Fed, Jerome Powell, dijo que se tomó la medida por la incertidumbre económica generada por la guerra arancelaria con China y Europa, que hizo declinar abruptamente las inversiones en las empresas. Además, el crecimiento en el segundo trimestre se ralentizó al 2,1% y el martes se confirmó que la inflación siguió siendo mínima (1,4%, lejos del objetivo del 2% al que aspira la Fed), lo que significa que hay pocas posibilidades de que haya grandes presiones sobre los precios.

Muchos expertos creían que la Fed debía actuar “preventivamente”, como una especie de “vacuna contra una posible enfermedad”. En una rueda de prensa tras el anuncio, Powell explicó que la medida había tenido ese objetivo.

Dijo que “el panorama para la economía de Estados Unidos es favorable, y esta medida está diseñada para respaldar ese panorama”. Y agregó que “tiene la intención de actuar como seguro contra los riesgos de un crecimiento global débil y la incertidumbre en las políticas comerciales, ayudar a compensar los efectos que estos factores están teniendo sobre la economía, y promover un retorno más rápido de la inflación a nuestro objetivo del 2 %”, agregó.

La medida anunciada por la Fed hará que los préstamos resulten más baratos para los empresarios estadounidenses y para los ciudadanos que suelen comprar autos, casas o poner un negocio con un crédito. Pero, en realidad, este pequeño recorte no resulta sustancial para el bolsillo. La expectativa en Wall Street es que esta sea la primera de varias bajas, algo que le vendrá muy bien a Trump, que busca su reelección el año próximo.

Consultado por Clarín, Martín Guzmán, investigador de Columbia Business School, dijo que la Fed decidió bajar la tasa porque “las disputas comerciales entre EEUU y China están generando expectativas de desaceleración de la economía estadounidense, lo que se suma a señales en la misma dirección generadas por la desaceleración del crecimiento de China, Europa y Japón”.

Además, “la inflación en Estados Unidos ha venido siendo menor que la esperada, lo que moderó las expectativas de inflación para este año”.

Los expertos no tienen dudas de que esta será una decisión que tendrá un impacto beneficioso en mercados emergentes como la Argentina. Guzmán apunta a que es “positivo para Argentina, porque ayuda a que el costo de financiamiento de las deudas en moneda extranjera no se torne prohibitivamente alto”.

Mauro Guillén, profesor de International Management de la Wharton School, dijo a Clarín que “la baja de tipos también va a debilitar al dólar. Esto tendrá dos efectos distintos en las economías emergentes. Las que exportan productos manufacturados, como México o China o Corea del Sur, se verán perjudicadas por una menor demanda desde Estados Unidos. Pero las que exportan commodities, como Argentina, pueden verse beneficiadas ya que sus precios se fijan en dólares. De todas formas, los mercados ya han descontado este recorte de tipos. Lo más importante ahora es ver cómo la Fed explica la decisión y cómo describen su postura de cara al futuro”. (Por Paula Lugones para Clarín // Foto: Donald Trump y Jerome Powells, el jefe de la FED Reuters)

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