Hay tironeos dentro del equipo económico.

Diferencias por las altas tasas de interés. Le apuntan a Sandleris.

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El presidente del Banco Central Guido Sandleris junto a Veronica Rappoport y Gustavo Cañonero durante los anuncios de nuevas medidas del banco central. Foto Federico Lopez Claro

El fuerte aumento del costo del dinero provoca peleas y cortocircuitos de varios ministros con el titular del Banco Central.

Guido Sandleris está recibiendo críticas internas y externas por el manejo de la política cambiaria y monetaria, que hace que el billete verde continúe siendo un dolor de cabeza para la Casa Rosada. El Presidente le dio instrucciones políticas: que tome todas las decisiones necesarias para que el dólar no complique la campaña electoral. Pero la receta del BCRA, ultramonetarista, no termina de dar con la medicina adecuada. El billete sigue generando incertidumbre y la tasa de interés, recesión.

Sandleris aplica una “sobredosis” monetaria. Es el mismo instrumento que usó Federico Sturzenegger, pero en dosis muchísimo más grandes. Clarín confirmó que el fuerte aumento del costo del dinero provoca disputas y cortocircuitos con varios ministros. El jefe del Central tiene todo el apoyo de Nicolás Dujovne, pero la desaprobación de Luis Etchevehere y Dante Sica. Ambos consideran suicida para la actividad productiva la magnitud de la tasa de interés del BCRA. Sandleris responde con firmeza: dice que el FMI lo respalda plenamente.

Los financistas también critican la forma de operar del BCRA. En el mercado sostienen que la mesa de dinero de la entidad siempre va detrás de los acontecimientos y genera dudas en el “minuto a minuto” de las operaciones. Dicen que le pone más ruido al mercado. El propio Sandleris convocó a la cúpula de ADEBA. Estuvo en secreto con Javier Bolzico, Sergio Grimenco y Jorge Pablo Brito. Se trató el tema del dólar y les exigió a los banqueros que acompañen el torniquete monetario, subiendo la tasa de plazos fijos. Hubo planteos por el manejo de la política monetaria y los banqueros alertaron por la acumulación de Leliq en sus carteras: dan una gran ganancia, pero hay temor a que al final se refinancien con un bono.

Sandleris sorprendió con un insólito pedido: que los bancos oculten las ganancias que acumulan, porque eso era políticamente complicado en un año electoral. Fue Bolzico quien respondió: sostuvo que muchas ganancias son ficticias porque no funciona el ajuste por inflación.

En el Indec saben que el índice de marzo volverá a rondar el 3,8 % y si todo anda bien, el año terminaría en el 37 %. En el BCRA devalúan las críticas. Insisten con una cuestión: sostienen que si no se cumple con el Fondo, la economía podría entrar en colapso y la inflación acelerarse. Se trata del argumento central por el cual el presidente Macri aceptó y justificó el primitivo y duro convenio con el FMI. Sandleris dice que de no haber acordado esta política con Washington la economía podría haber entrado en hiperinflación. Así lo cuenta, en la intimidad: “El acuerdo evitó que la inflación se espiralice”.

Cuando era ministro de Agroindustria, Luis Etchevehere fue el primero en cuestionar las tasas. Ahora, la objeción es abierta contra la política del BCRA. Etchevehere aprovecha la oportunidad para confrontar contra Sandleris. Fue explícito en sus contactos con productores en ExpoAgro: sostiene que esta política monetaria puede terminar mal.

La irrupción pública de la histórica Mesa de Enlace criticando al Central es un reflejo del encono de Etchevehere. Eduardo Buzzi dijo: “El BCRA favorece la joda financiera, por encima de la producción”.

Dante Sica también lanza, en privado, munición pesada contra Sandleris. El ministro alerta que la sobredosis financiera puede frenar la leve -para el Gobierno- recuperación del verano. Sica responsabiliza al BCRA de su primer traspié político. El ministro concurrió a la UIA y prometió que el alto costo del dinero terminaría “en semanas”. Ocurrió en septiembre pasado. Y ahora es un récord. Sica se alineó fuerte con la Casa Rosada y por eso, en público, desborda de optimismo. Antes, en medio de la corrida cambiaria del año pasado, el economista visitó al Presidente. Fue en mayo, en el despacho presidencial. Sica -en ese convulsionado momento- se animó a decir que las pequeñas y medianas empresas estaban haciendo una revolución económica.

Tan desbordante optimismo lo motivó de inmediato a Macri: “Dante, quiero que te sumes ya al gobierno”. Al principio Sica rechazó la oferta . Dijo que tenía una consultora con muchos clientes. Un mes después fue designado ministro y reemplazó al también optimista Francisco Cabrera. Ahora, en sus críticas a los empresarios, blanqueó lo que escucha de Macri en privado contra ellos. Clarín anticipó -el viernes pasado- que se habían profundizado las diferencias entre el Presidente y los hombres de negocios. Macri considera que no acompañan su gobierno y tampoco su reelección.

En realidad, los empresarios están desencantados con la Casa Rosada. Insisten en que fue Macri -al final- quien los defraudó y que su gobierno solo aplica parches económicos. El empresariado responderá a las críticas de la Casa Rosada con una decisión política: ratificarán a Miguel Acevedo como presidente de la Unión Industrial, la central políticamente más importante de Argentina.

La última semana, las cúpulas de los movimientos internos de la entidad fabril -Lista Celeste e Industriales- bendijeron su reelección. Este martes se oficializará la candidatura en la reunión de cúpula de la UIA. Acevedo es un prudente dirigente. Pero los problemas son tan serios, que ya lo prometió: va a continuar alzando su voz contra la recesión. (Por Marcelo Bonelli para Clarín // Foto: Guido Sandleris, presidente del Banco Central, la semana pasada durante los anuncios de nuevas medidas. Foto Federico López Claro)

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