Jorge Remes Lenicov: “La pobreza no se soluciona con subsidios”

"Sino con empleo, inversión y ahorro”, dijo el exministro de Economía.

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Remes le señaló a Infobae que no se le puede seguir echando la culpa de la falta de crecimiento del país al FMI ni a los empresarios por la inflación.

El ex ministro de Economía Jorge Remes Lenicov volvió al centro del debate con un documento destinado a generar debate y polémica, con un eje de referencia: ¿por qué la Argentina no ha logrado ni crecer ni superar sus problemas desde el regreso de la democracia a fines de 1983?

En una entrevista telefónica con Infobae, este economista de 72 años que fue ministro con Eduardo Duhalde tanto en la provincia de Buenos Aires como en la Nación, afirmó que la pobreza no se reduce con subsidios y que no se puede seguir discutiendo el origen de la inflación o echarle la culpa al Fondo Monetario Internacional (FMI) o a la dictadura por los problemas actuales.

Este miércoles el Indec informó que la pobreza llegó al 42% a fines del 2020, el nivel más alto desde 2004, a la salida de la crisis tras el estallido de la convertibilidad.

Docente -dirige una maestría sobre Economía Mundial en la Universidad de San Martín-, Remes Lenicov se mantiene activo con charlas para dirigentes políticos y empresarios y cree que, si no se llega a determinados consensos, se profundizará el actual éxodo de jóvenes y de empresas del país.

– ¿Por qué en este documento hace un corte histórico de bajo crecimiento desde el regreso de la democracia a fines de 1983?

– Porque todos o casi todos anhelamos la vuelta de la democracia, pero ha sido un período de bajo crecimiento; la dictadura ya quedó lejos y ni que hablar el período de sustitución de las importaciones; la responsabilidad es de los grandes partidos políticos, el PJ la UCR y Cambiemos, no de los militares. Lo otro es una etapa cerrada; ahora hay que debatir qué pasó desde 1983, porque no hay debate sobre las causas y los resultados. Hay que generar una discusión y llegar a un tipo de acuerdo, porque si vamos por los polos opuestos no llegamos a ningún lado. Y eso lo veo en nuestra experiencia, pero también a nivel mundial, como ocurrió en España después de Franco, o en Israel entre los Laboristas y el Likud; pero a nosotros nos gusta ser diferentes. Lo grave es que se está ideologizando esta discusión, que es la antinomia de la política. La ideología pretende que la realidad se acomode a la forma de pensar de uno, sin espacio para la discusión. Traté de hacer un aporte para ver si podemos encontrar un punto de acuerdo entre los argentinos. Si otros países pudieron, ¿por qué nosotros no?

– ¿Cuál es la tercera vía posible entre el populismo y el neoliberalismo que describe en el documento como instrumentos del fracaso?

– Existe, porque si no, no vamos a poder salir nunca de los problemas que tenemos. Por ejemplo, se sabe que hay pobreza, pero no se discute cómo resolverlo; tampoco se discute el rumbo: ¿queremos una economía de mercado, o, del otro lado, un Estado que absorba todo? Yo me inclino por un sendero más moderado, como otros países. Si nos ponemos de acuerdo en el diagnóstico, podemos ponernos de acuerdo en los instrumentos, pero por ahora estamos en pañales. Otras sociedades lograron el equilibrio macroeconómico y el equilibrio social, como en Uruguay y Chile, donde cambian los gobiernos, pero no el corazón del rumbo.

– ¿Por qué no se logró reducir la pobreza ni reinsertarlos al sistema desde hace 25 años?

– Creo que los subsidios deben tener contraprestación, o bien llevar a los chicos a la escuela, pero la pobreza no se resuelve con subsidios, sino generando inversión y para eso hay que fomentar el ahorro. Argentina necesita tener una inversión del 22% del PBI, pero tiene 15 por ciento, lo cual solo sirve para la reposición de capital. Y el otro factor central es el estancamiento de la productividad de los últimos 20 años; hay que discutir esa agenda.

– ¿La salida es un régimen semi-parlamentario como se dio en los hechos en 2002 para alcanzar consensos?

– He escuchado muchas veces ese diagnóstico, pero hay muchos países con regímenes presidencialistas que pueden lograr estos acuerdos. No hay que meter más discusiones a las que ya existen. El presidencialismo está distorsionado por la gran cantidad de decretos de necesidad y urgencia. En 2002 se dio la situación de dos líderes que se pusieron de acuerdo, más el Diálogo Argentino. Pero lo que no quisiera repetir es que las dos veces que se tomaron medidas duras fue con Menem en 1989 y con Duhalde en 2002, cuando estábamos al borde del abismo; el costo de eso es muy grande: llegar y salir del abismo. Para anticiparse, hay que negociar y discutir políticas, porque tenemos una estructura legislativa que no se condice con la cuarta revolución industrial, cuando ¡acá muchos añoran la segunda, pese a que ya pasaron 70 años! En general todos los dirigentes políticos viajaron, a diferencia de lo que ocurría en los 70, casi todos conocen el resto del mundo, pero tienen comportamientos muy antiguos, anacrónicos. Acá se toman países modelos, pero se olvidan de los procesos necesarios para lograrlo. Asia ya tiene mejores salarios que América latina, pero se sigue pensando como en los 60 cuando se pedía que no hubiera sueldos asiáticos…

– ¿Por qué se sigue discutiendo qué causa la inflación?

– Es ideológico, muchos siguen discutiendo si la causan los empresarios, pero es un tema viejo porque hace 25 años que no se habla del tema a nivel académico; el Banco Mundial dice que con una inflación superior al 20% no se puede crecer y la Argentina tiene más de 20% y no crece desde hace una década. Pensamos que el problema es el FMI, pero no es así, se trata de actuar y combatir la inflación como hizo todo el resto de la región, salvo Venezuela y la Argentina.

– Acá se señala siempre al FMI como el culpable

– Pero, más allá del FMI, ¿es sostenible una inflación del 40% anual? Con ese nivel es insostenible el ahorro y la inversión. El FMI es otra cuestión, es como ir a comprar algo y luego discutir el precio de venta; al FMI hay que ir con un programa propio y discutir en base a eso. En general al que hace el ajuste lo insultan, pero nada se dice sobre quien hizo el desajuste, ese es el malo. Pero es natural: al desajuste le sigue un ajuste.

– Sin embargo, este es un gobierno peronista que sí tiene que enfrentar un ajuste

– Pero no conozco cuál es el destino que ellos quieren para la economía, porque el ministro dice una cosa y el presidente otra y cada uno tiene una cuota de poder, aunque da la sensación de que Cristina tiene más que todos. El gobierno debe tener una sola voz. Le hace daño a la economía que entre los tres haya diferencias, porque la gente que quiere generar empleo debe tener una idea de hacia dónde vamos, porque si no se van a otro país, o sacan la plata del sistema, o los jóvenes se van a otros países con mejores perspectivas, como Australia o Estados Unidos. Para crear futuro hay que generar medidas, no vale el discurso per se, porque la palabra está gastada, no solo del gobierno actual, si no en general. La palabra se devaluó. (Por
Por Martín Kanenguiser para Infobae // Imagen de Remes de NA)

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