Los exportadores le ofrecen a Alberto Fernández un “shock” de divisas.

A cambio de beneficios fiscales.

134
Compartir

Hay soja en los silobolsa por US$ 4.600 millones. El Banco Central compró ayer US$ 120 millones. Los productores venden antes de que suban las retenciones.
 
Un chorro de dólares. Planta de procesamiento y embarque de soja en el puerto de Rosario.

Los productores agropecuarios están apurando las ventas de soja y los silobolsa empezaron a perder volumen. Ayer cambiaban cada tonelada de soja por unos 14.000 pesos. Es lo que les pagan los exportadores, después de descontarles (a un precio lleno de 330 dólares por tonelada) un 27% por las retenciones. Se quieren anticipar a lo que ven como una segura suba de retenciones desde el 10 de diciembre, cuando asuma Alberto Fernández. A quien le están llevando ideas para incrementar las liquidaciones a cambio de alguna ventaja fiscal.

En estos días las cerealeras venden los dólares por sus exportaciones al Banco Central. El organismo monetario es hoy es el único comprador de divisas en el mercado mayorista, y ayer se alzó con otros US$ 120 millones.

Desde que arrancó el súper cepo, el 28 de octubre, el Central lleva comprados US$ 1.500 millones de dólares. Esto le permitió al organismo conducido por Guido Sandleris iniciar una lenta recomposición de reservas, que quedaron en 43.555 millones de dólares. El día que arrancó el super cepo, estaban en US$ 43.402 millones. Pero en el medio se pagaron deudas, entre ellas el cupón del Bonar 2024 por cerca de 250 millones de dólares. Y se atendió la demanda de ahorristas minoristas (200 dólares por cabeza), importadores y deudas de empresas privadas.

Es cierto que a cambio de los dólares, el Central inyecta pesos y expande la base monetaria. “Hasta el 13 de noviembre, la base monetaria acumula un crecimiento mensual de aproximadamente $196.000 M, equivalente a 14,1% del saldo a fin de octubre. El principal factor de explicación de la expansión fue la compra de divisas” explicó el economista Martín Vauthier, de la consultora Eco Go.

Además de que es la única ventanilla donde se pueden vender los dólares, los exportadores están recibiendo un buen volumen de soja porque el productor quiere anticiparse a un seguro aumento de las retenciones que ven venir como una de las primeras medidas del gobierno de Alberto Fernández.

Pero a la par de este mayor volumen de operaciones, el sector agropecuario pretende negociar con el futuro Gobierno algún mecanismo para apurar la venta de la soja “vieja” es decir la de la campaña 2019.

En concreto, productores y exportadores ofrecen una montaña de dólares a cambio de alguna ventaja fiscal, algo así como que las retenciones se puedan imputar a cuenta del impuesto a las Ganancias. La idea concreta, según le explicó a Clarín una fuente del sector privado directamente involucrada en las conversaciones, es que durante 40 días se abra una “ventana”, y que las liquidaciones que se registren durante ese período se beneficien con ese alivio fiscal.

A cambio, el sector ofrece una fuerte liquidación de granos. Hoy el stock guardado en los campos alcanza los 14 millones de toneladas, equivalentes a unos 4.600 millones de dólares. Para un Banco Central que va a llegar no muy holgado de reservas a fin de año, es un monto tentador.

Las conversaciones las están manteniendo con el ex secretario de agricultura (entre 2013 y 2015) y economista del INTA Gabriel Delgado, quien suena como posible ministro del futuro gabinete de Alberto Fernández.

Por cierto, los exportadores les llevaron la propuesta a las actuales autoridades económicas, quienes escucharon con atención pero les dijeron que no podían hacer nada por los compromisos fiscales asumidos con el Fondo Monetario Internacional.

Con todo, esta es una conversación a futuro. Lo concreto es que hoy se está produciendo un fenómeno particular. Porque el productor recibe pesos y -por imperio del cepo cambiario- no tiene posibilidad de comprar más que 200 dólares en el mercado oficial, una cifra que cubren con apenas una tonelada de soja. Y además, no tiene ningún interés en incursionar en el mercado bursátil para comprar dólares, legalmente, a $ 72 pesos mediante la compra y venta de bonos.

Lo concreto es que hoy los pesos son utilizados para anticipar la compra de insumos para la próxima campaña. Pero el punto en este tema es que las proveedoras de insumos tampoco pueden comprar dólares, entonces financian en pesos las compras de sus clientes.

Otro fenómeno que se está pudiendo observar, dicen los productores, es que no encuentran alternativas para los pesos que reciben por las ventas de soja. De ahí que en algunas ciudades del interior se está viendo un movimiento interesante en las construcciones “desde el pozo”, en las que los desarrolladores aceptan pesos para financiar la obra, que estará terminada en uno o dos años. (Por Guastavo Bazzan para Clarín)

ADNbaires