¿Matías Kulfas es el elegido por AF para Economía?

De todos modos, Cristina Kirchner habría pedido que se insista con Roberto Lavagna.

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El presidente electo recién va a comunicar los nombres en la última semana de noviembre. Pero el proceso es dinámico: las designaciones tendrán que pasar algunos filtros y un sinfín de operaciones de poder.

Así se admite en el Frente de Todos, aunque la designación tendría que pasar algunos filtros y un sinfín de operaciones de poder. El principal es el largo y sinuoso proceso hasta el anuncio formal del futuro gabinete: Alberto F. recién va comunicar el nombre del ministro de Economía en la última semana de noviembre.

Lo hará para evitar el desgaste que ocasiona lidiar estas semanas con una durísima situación: mezclarse en forma prematura en la discusión de tarifazos e inflación.

Kulfas -por eso- mantiene absoluto silencio y se empapa de todos los datos económicos: su diagnóstico es duro y severo sobre lo que le tocaría administrar. Su nombre hoy está firme, pero el proceso económico es dinámico y un mes de plazo es eternidad en la Argentina. Kulfas -prudente- solo responde tres palabras, frente a consultas de hombres de negocios. Así lo dice: “No está definido”.

Conoce que tiene que superar las zancadillas internas y las objeciones que le hacen banqueros y empresarios: que todavía no tiene “el suficiente músculo” y la experiencia necesaria para enfrentar la crisis argentina. En Wall Street no lo conocen y el frente externo es, justamente, el primer y difícil problema a encarar.

Tambien debe superar la opinión de Cristina Kirchner. La ex presidenta es quien insiste en que se haga -otra vez- un sondeo con Roberto Lavagna.

Kulfas es del riñón de Fernández. Lo llevó a la UIA y fue el único economista -junto a Cecilia Todesca- que lo acompaño en los dos debates presidenciales.

Forma parte de un equipo económico que armó y lidera Mercedes Marcó del Pont. La ex presidenta del BCRA hasta ahora ni asomó la cabeza, pero es una de las principales interlocutoras del presidente electo. Ayer se insistía en que podría ocupar un lugar clave: nada menos que la AFIP.

Alberto F. utilizará su viaje a Mexico para evaluar algunas situaciones y definir nombres. Esta semana le hizo una oferta concreta a Gabriel Katopodis: que sea ministro de Infraestructura.

Guillermo Nielsen se ocupará de la principal tarea que debe enfrentar Fernández: será el encargado de negociar el acuerdo con el FMI y la reprogramación de la deuda externa. Nielsen -también con ultra perfil bajo- estuvo en Manhattan y habló con jerarcas del Fondo.

En secreto, el ex secretario de Finanzas es uno de los interlocutores con la Casa Rosada. Fuentes del Banco Central confirmaron que el último viernes, Guido Sandleris le comunicó a Nielsen la idea del super-cepo al dólar. Sandleris tuvo una semana difícil- antes de las elecciones- fruto de lo que algunos analistas consideran desconcertante estrategia cambiaria del BCRA.

Los máximos banqueros conocen que Sandleris no solo perdió las reservas que declaró, sino que también tuvo una caída adicional no informada en tiempo y forma al mercado. El BCRA, el jueves pasado – 24 de octubre- informó oficialmente que licitó 346 millones para frenar el dólar. Pero también vendió en forma directa y sin anuncio otros 345 millones de dólares.

Ese “gambito” además lo hizo Sandleris el viernes negro: anunció licitaciones por 220 millones y colocó directo otros 415 millones. Otros 635 millones de dólares. En total, el BCRA gastó en la semana previa a las elecciones la friolera de 2.700 millones de dólares, un 17 % de las reservas netas de comienzo de semana. Nielsen lo llamó – precisamente – ese viernes para reclamar por ese despilfarro de billetes. Sandleris se defendió y culpó como responsable del problema al propio Mauricio Macri. Dos fuentes confirmaron que el jefe del Central dijo lo siguiente: que hacía dos semanas le había propuesto al Presidente endurecer el cepo, pero que la Casa Rosada se opuso a la medida. El tema formó parte del diálogo entre Macri-Alberto.

Al acelerarse la corrida – a mediados de octubre- el BCRA llevó a Macri la siguiente propuesta: bajar la compra de dólares de 10.000 a solo 1.000. Pero la Casa Rosada le prohibió a Sandleris hacer modificaciones. El argumento fue electoral: defender el precio con reservas y no afectar a eventuales votantes de Cambiemos.

Nielsen le cuestionó a Sandleris el manejo de las reservas y la pérdida de dólares. Le habría dicho que no cumplió con su obligación de preservas ese activo valioso. La salida constante de divisas obligó después al BCRA a endurecer aún mas el cepo: sólo 200 dolares.

Sandleris aun soñaría con quedarse en el Central y los jerarcas de IDEA lo apoyaron. También dijeron que tenían que continuar el actual titular de la AFIP, Leandro Cuccioli, y Mariano Federici en la UIF. Ese reclamo de la entidad sonó como un “abrazo del Oso” y ya hundió la iniciativa: ningún gobierno deja los resortes de las principales decisiones económicas en manos de funcionarios de otra administración.

En el 2015, Macri intentó -increíblemente- dejar a Ricardo Etchegaray en la AFIP y a Miguel Galuccio en YPF. Carrió fulminó a Etchegaray y Juan Aranguren a Galuccio.

El pedido de IDEA refleja la falta de “tacto político” que tienen la mayoría de los poderosos dirigentes empresarios. La “miopía” estratégica de los banqueros e industriales les hace cometer habituales errores en sus apuestas políticas.

A todos les cayó pésimo el discurso del domingo de Axel Kicillof. El gobernador electo quiso recalcar lo mal que Macri deja el país y pidió permiso a Cristina y Alberto para marcar la cancha. Fue largo, tedioso y con un tono inapropiado para esa noche. Ese justo festejo por el triunfo generó más ruido que alegrías.

El acto fue digitado por Cristina, quien le encargó a Oscar Parrilli repartir las pulseras de acceso al escenario en forma selectiva: bloqueó el ascenso de gobernadores e intendentes. La cuestión puede ser anecdótica, pero agrega algo innecesario a la crisis económica: una prematura señal de internas que puede complicar decisiones difíciles .

Alberto F. ganó en forma holgada la elección. Por menos diferencia a la esperada, pero desalojó en primera vuelta a Mauricio Macri.

Marcos Peña intenta –con su marketing– transformar la derrota en un triunfo. La arremetida final de Macri lo dejó mejor parado y el resultado dejó un escenario más equilibrado. Pero eso no esconde lo esencial: la derrota. El Presidente es el único responsable por la vuelta de Cristina y del kirchnerismo al poder. Macri encabezó el único gobierno oficialista que no logró la reelección. Fue el primer presidente de la historia que buscando la reelección no lo consiguió.

Igual, el 40 % de votos que obtuvo son muchísimos frente a la tremenda crisis económica que en vez de frenar profundizó. Se los debe en parte al terror por la vuelta de Cristina. Macri acusa a Maria Eugenia Vidal por su desidia electoral y en privado la responsabiliza por no haber alcanzado el balotaje.

A todo esto, el Tesoro de Estados Unidos le marcó la cancha a Alberto F. Se viene una negociación dura en varios frentes. Fernández podría viajar a Manhattan. No está confirmado. Sí lo está, en cambio, un pedido de la Casa Blanca que luce semejante a otra tarea imposible: que Alberto F. normalice su relación con Jair Bolsonaro. (Por Marcelo Bonelli para Clarín // Foto: Kulfas y Alberto Fernández)

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