Se disparan los precios de los alimentos: inflación 4.8%

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Es la más alta desde septiembre de 2019; en lo que va del año acumula 13% y se aleja de la meta de Guzmán.

Con los precios de los alimentos sumando presión, remarcaciones a un ritmo preocupante, y un piso que ahora sube nuevamente un escalón, la inflación de marzo fue de 4,8%, la más alta del año y la más elevada desde septiembre de 2019, el pico alcanzado tras las PASO por la devaluación de ese agosto.

El Indec difundió hoy el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del mes pasado, donde el capítulo que más preocupa al oficialismo vuelve a ser alimentos. En marzo subió 4,6%. La inflación núcleo, que excluye precios regulados y estacionales tuvo un alza de 4,5%. Educación (28,5%) picó en punta entre las mayores alzas. Los valores estacionales impactaron con fuerza (7,2%). Indumentaria subió 10,8%.

En lo que va del año, la suba de precios acumuló 13% y se aleja dramáticamente del objetivo macroeconómico que estableció el ministro de Economía, Martín Guzmán, en el presupuesto 2021, de 29%. Para lograr llegar a esa meta, la inflación debería marcar un 1,5% mensual hasta el último mes del año.

Para los analistas, el aumento de los precios mantendrá una inercia importante -de alrededor de un 4%- este mes, pese a que el gabinete económico señala que habrá una desaceleración más pronunciada gracias al freno que el Banco Central (BCRA) le imprime a la depreciación del peso y al congelamiento de tarifas.

Sin embargo, la preocupación de Casa Rosada es tan significativa que el Gobierno lanzó una batería de medidas para intentar frenar la inercia de los precios con el foco en el precio de los alimentos, especialmente de la carne. Ayer, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, mandó a los inspectores de la AFIP a controlar los congelamientos por decreto. Es que la inflación, sobre todo de alimentos, afecta directamente el dato de pobreza. Eso repercute en el voto este año.

En la reunión del gabinete de ayer también participó, de manera virtual, el ministro de Economía desde el Vaticano. Guzmán anticipó entonces: “En marzo la inflación va a ser la más alta del año, pero esperamos una reducción a partir del mes de abril. Hay circunstancias coyunturales que han estado afectando a los precios, incluyendo la inflación en alimentos, que es un problema en el mundo y en particular, en esta pandemia”. Sin embargo, entre los diez países que más exportan alimentos en el mundo, ninguno tiene una inflación anual superior al 4%. La Argentina tuvo en 2020 un alza de 36,1% con una economía que cayó 9,9%, tarifas pisadas, dólar vigilado con controles de capitales y controles de precios desde el 6 de marzo.

El ministro sugirió además que la suba de precios estará incluso dos puntos porcentuales por encima de lo que se había previsto desde el Gobierno en el primer trimestre.

“La mayor contribución a la suba del IPC fue Alimentos y Bebidas, especialmente carnes, que creció 4,6% mensual contra el 3,8% en febrero. El resto de los alimentos y bebidas desaceleraron en su mayoría”, dijeron en el Ministerio de Economía apenas conocido el dato del Indec. Cerca de Guzmán estimaron que los regulados también influyeron en la dinámica. “Sobresalieron Educación, subtes, combustibles, tabaco y prepagas”, señalaron y agregaron: “También aceleraron los estacionales impulsados por Indumentaria, pero desaceraron frutas y verduras”.

Sin conocerse el dato de hoy, a comienzos del mes pasado, los analistas del mercado proyectaron que la inflación minorista para diciembre de este año se ubicaría en 46% interanual, una mejora de dos puntos a los proyectado anteriormente. Incluso, algunos confiaban en que el Gobierno pudiera lograr una suba de precios cercana al 36% del año pasado apalancada en el congelamiento del tipo de cambio y las tarifas.

“No nos sorprende el número. Está en línea con lo que esperábamos”, dijo Guido Lorenzo, director de LCG. “Sí nos preocupa mucho el aumento que se terminó registrando en Alimentos y Bebidas, porque eso va a deteriorar aún más los indicadores socio-económicos. Está haciendo estragos con la pobreza”, señaló.

“Las anclas que está usando el Gobierno no están funcionando. La cambiaria no se usó con total profundidad en marzo. Pero tampoco en abril da el resultado esperado pese a que el ritmo de devaluación cayó un 30% anualizado. Así y todo, la inflación semanal da por encima del 1%. Esos niveles no son compatibles con una desaceleración pronunciada”, dijo Lorenzo, que agregó que es probable que este mes se repita el número de marzo o que haya una mejora que sea marginal, lo que fija ya un piso más alto.

“Es un número muy alto y parte de una dinámica preocupante”, afirmó Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos. “Subió mucho Educación, porque arrancaron los colegios; Indumentaria, con alzas de la ropa; pero los alimentos tuvieron alzas que nosotros medimos en un 6%”, dijo el experto, que además remarcó los aumentos de combustible, prepagas, y subte y taxis en territorio porteño.

“La expectativa es que tienda a bajar un poco con servicios públicos congelados, controles de precios, y un dólar que frena su avance. En abril veo algo de moderación, pero todavía en niveles muy altos”, cerró.

El economista en jefe de la consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez puso en duda anclar el tipo de cambio funcione. “Teníamos un proceso de inflación con núcleo corriendo en 4% o por arriba, y a los regulados y estacionales, por debajo. El promedio te daba 4% o por abajo. Ahora regulados y estacionales se pusieron picantes y se fueron con la núcleo. Todo quedó por arriba de 4%”, explicó.

“El proceso inflacionario queda desacoplado del tipo de cambio. Se sabía que el motor iban a ser los no transables, muchos servicios. El año pasado, por la cuarentena, fueron los que corrieron detrás, y ahora con tasas de interés negativas y expectativas no ancladas son los que van a recuperar. A eso se suman los importados. Los que no puede acceder al oficial y eso encarece los bienes importados. Si no lo hace directamente, los hace financieramente con el costo que tiene cubrirse con futuros”, explicó. (Por Francisco Jueguen para La Nación)

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