Una buena, se aceleró la reducción del déficit.

El Gobierno se encamina a cumplir la meta anual con el FMI.

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Un primer trimestre con muy buena actividad y un segundo período más deprimido explican el resultado fiscal primario de los primeros seis meses del año, que finalizó con un déficit de 0,8 puntos del PBI y sobrecumplió la meta del semestre de 1,1%, según informó hoy el Ministerio de Hacienda y Finanzas.

En conferencia de prensa, Nicolás Dujovne anunció lo que podría ser la única buena noticia del Gobierno en las últimas semanas: el déficit primario en el primer semestre se ubicó en $105.825 millones, menor a los $148.000 millones que tenía como meta Hacienda, y ahorró $25.364 millones, equivalentes a 0,2% del PBI.

El Gobierno tiene como meta fiscal llegar al 2,7% del PBI de déficit primario este año, para luego lograr un ambicioso 1,3% el año próximo, según se acordó con el Fondo Monetario Internacional ( FMI ). Para 2020, el país tendría que llegar al equilibrio fiscal.

El resultado financiero -el déficit primario más los intereses de la deuda-, en tanto, mostró una baja del 1,7% interanual y finalizó el primer semestre en un déficit de 1,9% del producto.

La baja del déficit en la primera parte del año es explicada por un aumento de los ingresos, que crecieron un 26,3% interanual a $1195 millones, mientras que el gasto creció 19,3% a $1.300.825, menor que la inflación interanual de 29,5%. La caída real del gasto primario fue de 5,6%, y se trata, según Hacienda, del menor nivel de gasto real primario desde el primer semestre de 2013.

La caídas mayores en el gasto se dieron en los sectores de vivienda, con una caída interanual de 48,9%, transporte (-23,8%), obra pública (-19,9%), y agua y alcantarillado (-18,3%). Por otro lado, las prestaciones sociales (jubilaciones y asignaciones familiares, entre otros) aumentaron 29,2%, educación, un 27,9%, y los salarios públicos, 19,1%. Mientras que los subsidios económicos crecieron un 8,2%, mucho menor que la inflación interanual.

En la columna de ingresos, la recaudación de impuestos aumentó 22,2% interanual, con el IVA en un crecimiento del 45,8% y las prestaciones sociales en 62,2%. Asimismo las contribuciones a la seguridad social crecieron 27,4% y ganancias, 8,8%. El resto de los ingresos (no vinculados a los tributos) creció un 80,2% con respecto al primer semestre de 2017.

El primer trimestre del año también había sido muy bueno para el fisco, que había conseguido un déficit de 0,3 puntos del producto. En ese entonces que parece lejano hoy, el Gobierno tenía una meta fiscal para el año de 3,2%, que luego bajó a 2,7% como señal a los mercados cuando ya se había desatado la primera corrida cambiaria.

“La Argentina arrastra un problema fiscal desde hace décadas que nos ha puesto en una situación de debilidad que se manifestó con una economía muy volátil, baja productividad y alta inflación. También nos costó crecer sostenidamente, bajar el desempleo y reducir la pobreza”, dijo Dujovne en el microcine del Ministerio de Hacienda.

La corrida cambiaria que se inició a fines de abril cambió el escenario de la actividad económica local, que hasta entonces crecía al 3,6% interanual, aun con el impacto de la sequía. En el segundo trimestre, los economistas señalan que los números van a ser mucho peores, probablemente en el rango cercano a 0, producto de la devaluación y del aumento de la inflación, que en junio sufrió una variación de 3,7%, el número más alto en los últimos dos años.

Según la consultora LCG, para los próximos meses se esperan que “efectos contrapuestos impactarán sobre la dinámica de la recaudación: el corrimiento del tipo de cambio y la aceleración de la inflación jugarán a favor aportando mayor nominalidad; mientras que la contracción de la actividad empujará en contra. Proyectamos un aumento de la recaudación en torno a 28% interanual este año (un 30% sin contar el blanqueo)”. (Por Sofía Diamante para La Nación//Foto: Nicolás Dujovne en la conferencia de prensa)

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