Apunten contra Canosa

TV trash, rating, censura y ¿candidata en 2023?.

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 Un conflicto con América, que impidió un informe en su programa, derivó en una crisis. Dice que trabaja en el armado de una Fundación para resolver “los problemas que el Estado no resuelve”, y que la están midiendo como posible candidata.

-¿Te sirve si hablamos por teléfono en vez de encontrarnos? Prefiero… Estoy armando una Fundación y tengo muchas reuniones…

-¿De qué se trata la Fundación?

-Hace 20 años que colaboro con comedores e iglesias del Conurbano. Y ahora la gente viene a buscarme…

-¿Qué te piden?

-La gente necesita resolver problemas que el Estado no resuelve. Un veterano de Malvinas que no cobra su pensión. Una mujer de 89 años que no cobra la pensión de su marido. El otro día una chica me dijo que no sabe comer en colores porque come siempre polenta… Entonces le mandé comida. Me agradeció. Y me dijo: “ahora tengo comida, lo que no tengo es heladera”.

Viviana Canosa se crió en Núñez y fue a un colegio de monjas. IG @vivianacanosaok

Viviana Canosa se crió en Núñez y fue a un colegio de monjas. IG @vivianacanosaok

Hace años que Viviana Canosa dejó de lado el pelo bordó y la cara pálida, blanca, en sintonía con el look Morticia Addams, y empezó a lucir una melena rubia y la piel bronceada. Pero no fue sólo un cambio estético. La periodista archivó su rol de chimentera y se reconvirtió en una voz de la actualidad política. Con estilo de mediática trash, sin límite, alguien que no duda en insultar al mismísimo presidente Alberto Fernández. Una mujer que cae en los extremos: están quienes la atacan por sus planteos de “derecha” y quienes la consideran una heroína “por su cruzada en contra del falso progresismo”.

¿Cuál es la posta, mamu?, preguntaría ella, como si estuviera en la cocina de su casa o en una reunión de amigas, consciente de la importancia de transmitir espontaneidad, como una forma de diferenciarse del acartonamiento que abunda en la pantalla.

¿Está de verdad acongojada por la crisis permanente o es una estrategia de rating? Al fin de cuentas: ¿es o se hace?

Por ahora, de todas maneras, su impronta televisiva quedó en un impasse: este viernes renunció a su programa Viviana con vos, que se emitía de lunes a viernes de 21 a 23 por A24, “por diferencias con el canal en cuanto a la noción de libertad de expresión”.

Tal como pudo averiguar Clarín, le prohibieron presentar un informe contra Sergio Massa, flamante ministro de Economía.

“Creemos que defender la libertad es también defender una institución básica”, señaló.

Y agregó: “Tambien tenemos con el canal una diferencia respecto de la noción de violencia. A nuestro criterio, lo que genera la violencia es la pobreza, la indigencia, la desocupación, la inflación y todos los desastres que nos ahorraremos mencionar”.

Luego de que Viviana cancelara su programa, las redes sociales hicieron eco de la noticia y cientos de usuarios manifestaron su apoyo a la periodista, con el hashtag #VivianaConVos.

En ese contexto, Jorge Rial se manifestó en Twitter para brindarle apoyo a su colega: “Se fue Viviana Canosa del canal. No la dejaron poner un informe crítico sobre Sergio Massa. Ella asegura que fue orden directa de Danie Vila”.

¿Y ahora? ¿Cuál serán los próximos pasos de Viviana? ¿Seguirá en otro canal? ¿Encontrará un espacio en la radio? Está por verse. En ese sentido ella prefiere mantenerse en silencio.

“Viviana encontró un nuevo rol como conductora. Mientras buena parte del periodismo político replica la retórica de los políticos, ella habla como si la cámara estuviera apagada, y la entiende todo el mundo”, analiza Franco Rinaldi, ex candidato a diputado nacional de Juntos por el Cambio y consultor sobre aviación, invitado varias veces al último ciclo de Canosa.

“Por supuesto, como en cualquier otro programa, siempre hay un acting, una parte performática. Es el show, la teatralidad que supone la televisión”, agrega.

En pleno prime time, Viviana con vos tenía muy buenas mediciones de audiencia. El programa de Viviana era lo más visto de la señal, junto con el ciclo de Baby Etchecopar, que arranca a las 23.

Además, con un promedio de tres puntos, el ciclo solía liderar su franja entre los canales de noticias. El 28 de mayo, por ejemplo, la noche en la que la conductora discutió acaloradamente con el dirigente peronista Jorge Yoma y lo echó del estudio, el programa midió 3,2 puntos. En segundo lugar se ubicó Desafío 2022, encabezado por Pablo Duggan, que en C5N alcanzó los 2,5 puntos.

No fue una casualidad, un número fortuito. Algunos días antes, el envío de Canosa había tenido picos de 3,7 puntos cuando la periodista hizo su editorial titulado “Todo con la nuestra”, que decía: “Se creen reyes… Con la nuestra. Se llevaron la nuestra. Siguen viviendo con la nuestra. Los bolsos de López. Los bolsos de la TV Pública. La corrupción… Todo con el rebaño de pelotudos. Con la nuestra”.

¿Quiénes eran los televidentes que la seguían cada noche? “Viviana tiene un público muy identificado con ella. Es un público, como se dice ahora, transversal, de sectores medios y medios altos, y también integrado por gente de a pie”, explica Carlos Campolongo, periodista y docente de la carrera de Comunicación en la UBA, que acompañaba a la conductora como panelista con su infaltable moñito.

Su público la esperaba con ganas. Y esto se podía comprobar porque, cuando arrancaba su programa, se daba un salto importante en las cifras de rating.

Antes del ciclo de Viviana, por A24 iba el noticiero Para que sepas, con Marcela Pagano y Edi Zunino, que ronda el punto de rating.

¿Y dónde viven los adherentes de Canosa? Para medir audiencias, Ibope toma en cuenta a los televidentes de Capital y GBA, pero los mensajes que llegaban de Córdoba, Mendoza o Chaco confirmaban que el programa era mirado en buena parte del país. Eso sí, cuando competía con transmisiones de partidos de fútbol importantes, en especial si jugaban Boca o River, el rating bajaba. Ahí, algunos veían el programa en otro momento por distintas plataformas, como YouTube.

Mano a mano con Esteban Bullrich.

Mano a mano con Esteban Bullrich.

Viviana, de 51 años, se crió en Núñez en una familia de clase media. Hija de José, comerciante, y Mirta, ama de casa, tiene dos hermanas, Alejandra, “más grande, locutora”, y Bea, “más chica, psicóloga”. “Son mis pilares”, dice la periodista con la voz nítida, y como quien nunca puede dejar de hablar rápido.

Alumna del colegio de monjas Divina Providencia, “yo estaba en el medio”, cuenta, “no era de las más mojigatas ni de las más zarpadas”. En ese ámbito, en realidad, se aburría, quería ganar su propio dinero, ser grande… “Siempre me gustó aprender de los demás… Por eso tengo amigos de 80 años”.

En tercer año del secundario, para contener algunas de sus inquietudes empezó a estudiar diseño de indumentaria con Paco Jamandreu, que había sido modisto de Eva Perón y tenía su estudio en la calle Arroyo. “Paco me enseñaba a diseñar ropa y yo le iba a comprar el whisky”, recuerda.

Al mismo tiempo trabajaba como recepcionista en Christian Dior. Una noche se organizó un desfile de Dior en el hotel Sheraton de Córdoba. La presentadora iba a ser Teté Coustarot, pero no pudo llegar por un diluvio y le pidieron a Viviana que la reemplazara. Fue, de alguna manera, su primera experiencia frente a los micrófonos.

El debut en los medios fue con una beca en radio Mitre. La prueba se la tomó una eminencia de la locución: Anselmo Marini. Luego, a través de un casting, llegó a TyC Sports. Con una boca gigante ubicada en el medio de la escenografía, hacía la voz en off del programa Orsai a medianoche, cuyo conductor era Gonzalo Bonadeo.

Poco después le pidieron que hiciera notas en la cancha de Boca. Nunca había ido a un partido de fútbol. Se puso una minifalda y los hinchas la piropearon. Desde ese día se vistió con pantalones. “En Boca, en esa época, estaban Maradona y Caniggia. Ahí también conocí a Sebastián Rambert… Los periodistas varones, unos machirulos impresionantes, me hacían bullying. Y yo los peleaba. Por eso me considero feminista”, señala.

A finales de los ’90, Viviana acompañó a Chiche Gelblung en su ciclo Memoria. Y en 2001 se sumó a Intrusos. La experiencia duró una temporada; Canosa se alejó argumentando “malos tratos” de Jorge Rial. “Ella es, de alguna manera, la versión femenina y opuesta de Rial. Siempre ha querido diferenciarse de él. Por eso, si Rial es K, ella va a ser lo más anti K que pueda… Eso sí, hay algo en lo que ambos se parecen, se han peleado con casi todos sus ex compañeros”, comenta una persona que conoce bien el mundo de los famosos.

“El episodio más recordado se dio en 2013, cuando Canal 9 echó a Adrián Pallares, Camilo García y Luis Bremer, panelistas del programa Más Viviana, y ellos creyeron que detrás de esa decisión había estado la conductora. Canosa siempre lo negó. Dijo que había sido una medida de la emisora. Pero igual fue un escándalo”.

En 2009 la ex pelirroja dejó atrás su etapa chimentera (alguna vez reconoció que la mejor información se la aportaban los peluqueros, los jardineros y los mejores amigos de los famosos) y pegó el volantazo: en C5N empezó a entrevistar a personajes de la política y a meterse con temas de actualidad, nacionales o internacionales.

-¿Por qué se dio ese cambio?

-Cuando arranqué, en radio Mitre, ya hacía temas de actualidad. Y lo seguí haciendo en todas las radios en las que estuve. En la tele, en algún momento, me aburrí del mundo espectáculo. Quería otra cosa.

El primer panel de "Intrusos": Viviana Canosa, Luis Ventura, Marcela Coronel y Sergio Company.

El primer panel de “Intrusos”: Viviana Canosa, Luis Ventura, Marcela Coronel y Sergio Company.

Si bien siempre tuvo posiciones tomadas, el discurso de Canosa se radicalizó durante la pandemia, cuando la periodista se transformó en una de las principales referentes de los “anticuarentena”. Con el argumento de que era una fiel defensora de los derechos individuales, se opuso al uso de barbijo, señaló que los hisopados se manipulaban para diagnosticar falsos positivos y rompió el límite del cuidado de la salud y el sentido común al arriesgar la hipótesis de que las vacunas podían ser mortales.

Queda dicho: esa impronta le dio resultados en las planillas de rating. Y la conductora subió la apuesta hasta el extremo. En el cierre de uno de sus programas sacó una botella y, como si se tratara de una publicidad de agua Villavicencio o Eco de los Andes, se puso de perfil y tomó del pico dióxido de cloro, un líquido peligroso, desaconsejado por la comunidad médica.

“Dejen de prohibir tanto porque ya no alcanzo a desobedecer todo”, fue su explicación a ese peligroso acto, un tackle a los protocolos sanitarios que comenzaban a expandirse. “Voy a tomar un poquito de mi CDS (dióxido de cloro). Oxigena la sangre. Viene divino. Yo no lo recomiendo -se atajó-, pero muestro lo que hago”, concluyó, guiñando un ojo.

Como en cascada, las críticas no tardaron en llegar. La revista Noticias le dedicó una tapa con el título “La rebeldía hueca”. Mariano Mansilla, diputado del Frente de Todos, directamente le abrió una causa por curandería. “Esta denuncia está encuadrada en el artículo 208, que es cuando uno anuncia un remedio falso, lo que hizo Canosa…”, explicó el legislador. “Acá no hay nada contra la libertad de expresión. Cada cual puede decir lo que le parece, pero hay una línea que no se puede pasar y para eso está el código penal”.

“A una mina que vivió toda su vida de inventar chimentos ahora se le ocurre gritar cualquier cosa en la tele y decirle a un país cómo debe ser o pensar”, le dedicó Dalma Maradona.

El actor Gerardo Romano tampoco fue muy amable con la conductora: “Lo que le pasa a esta piba es… No resiste el análisis. Creo que es inimputable. Se ha dinamizado. En los últimos años se fue a un lugar sin retorno”.

“Cuando Canosa se dedicaba a la farándula y se refería de manera liviana al nuevo novio de Lizy Tagliani, por dar un ejemplo, no pasaba nada. En cambio, si ahora es superficial con los temas de actualidad, como cuando tomó dióxido de cloro, puede ser mucho más delicado”, señala otra persona que trabaja desde hace años con las noticias de espectáculos.

Viviana no se arrepiente, al contrario. En su silla fucsia, de frente a las cámaras, con las piernas cruzadas como si estuviera sentada en el pasto o en la playa, seguía bajando línea con sus editoriales, en especial si se trataba de dos cuestiones que le han producido picos de irritación, el “vacunatorio vip” y “la fiesta en Olivos”.

“Durante los primeros tres meses de la pandemia me entusiasmó ver juntos a Alberto, Horacio y Axel (por Fernández, Rodríguez Larreta y Kicillof). Y por eso les di mi apoyo. Hasta que empecé a ver que era todo una locura. Que estaban fascinados con tenernos encerrados…”, avanza Viviana.

-¿Se murió de Covid alguien de tu familia?

-La abuela de mi hija Martina (Berta Szpindler, ex mujer de Tato Bores) se murió de otra cosa, pero tampoco pudimos velarla. ¡Hacer un entierro por zoom es tremendo!

Hoy sería impensado, una fantasía, pero alguna vez Viviana visitó 6, 7, 8, programa ultrakirchnerista, y también estuvo en el funeral del ex presidente Néstor Kirchner, en 2010. En 6, 7, 8 discutió sobre la despenalización de la marihuana. “Aníbal Fernández (actual ministro de Seguridad de la Nación) estaba a favor de la despenalización, y yo, en contra. Y hoy sigo pensando lo mismo, ¡la falopa no es joda! He visto morir a mucha gente por eso…”.

-¿En qué momento cambió tu postura sobre el kirchnerismo?

-Yo creía que Néstor había sido un buen presidente, alguien que nos sacó del fondo del mar… Hasta que empecé a ver el nivel de corrupción que había en su gobierno… Ahí cambié de opinión. La corrupción es el límite. No me importa la ideología. Que cada uno piense lo que le parezca. Lo que me importa es que no seas un delincuente.

-También estás en contra del aborto, del lenguaje inclusivo…

-Defiendo la vida desde la concepción… Soy una de las pocas que dicen esas cosas en los medios… A los chicos y chicas hay que enseñarles a cuidarse para no atravesar ese dolor… Y cuando se habla de lenguaje inclusivo se está corriendo el foco de lo importante, los chicos no saben leer, no comprenden un texto, pasan de año con 19 materias previas… Con el feminismo me pasa algo parecido. Me cuesta entender que haya un ministerio de la Mujer y al mismo tiempo se muera una nena wichi en Salta por desnutrición. Muchas veces, las minas verdes ponen en la agenda los temas que ellas quieren pero no los temas del pueblo… Inclusión es pensar en las personas discapacitadas…

Canosa y El Dipy en una de las visitas del cantante a A24.

Canosa y El Dipy en una de las visitas del cantante a A24.

En las redes sociales no faltan los que se oponen a sus ideas, pero también los que la acompañan con fervor. Entre otros atributos, sus seguidores la apoyan “porque dice lo que los demás no dicen” y lo hace “cueste lo que cueste”.

“No me gusta decir que tengo fans. Eso, en todo caso, es para una banda de rock. Prefiero decir que son personas que empatizan conmigo. Me gusta recibir el afecto… Y yo lo devuelvo, una vez fui a Israel y me llevé las cartas de mucha gente al Muro de los lamentos”.

Viviana, que también ha escrito dos libros de autoayuda, Basta de miedos, de 2011, y Viva el amor, de 2014, se contactó con Alejandro Corchs e hizo varios cursos sobre el “sentido de la vida”. “En los talleres de Alejandro recuperé la alegría y descubrí que sólo quiero servir y sumar”, comenta en plan zen.

La maternidad -reconoce- le permitió superar lo que ella consideraba su principal defecto, su carácter áspero, iracundo, de estar siempre con ganas de ladrar. “Martina tiró mi ego a la basura…”, suelta. También dice desvivirse por sus otros dos “bebés”, sus caniches Tila y Negra.

En su momento, Viviana estuvo 17 años en pareja con Daniel Tobal, productor de televisión. Luego, en 2014, se casó con Alejandro Borensztein, hijo de Tato Bores. Se separaron en 2018. Fruto de esa relación nació Martina. “Mis padres, que ya están jubilados, me ayudan mucho a criar a mi hija”, cuenta Viviana, que se resiste a tener niñera. “Era muy importante poder volver de mi trabajo cerca de la medianoche y saber que a mi hija la durmieron mis padres”.

En octubre del año pasado Canosa faltó algunas semanas a su programa porque, según comentó, estuvo a punto de morir. Se descompensó. “Si fuera un celular, diría que se me quemó el cargador. Pasé unas semanas muy difíciles. Fue la primera vez que no me importó el qué dirán o que mintieran acerca de mi vida”, señaló. “Y me replanteé todo”.

Tiempo atrás, después de entrevistar a Esteban Bullrich, ex senador de Juntos por el Cambio que sufre de ELA, Canosa mostró una remera con la leyenda “La vida es hoy”. Y dijo: “Los que pasamos por alguna situación complicada sabemos que lo más importante es el amor de nuestra familia…”. ¿A qué se refería? Hace seis años le encontraron un tumor en un pecho. La operaron y logró superarlo. “Era muy grave. No dije nada. Fui sola al Mater Dei a hacerme todo. Tenía miedo de morirme por Martina, mi nena. Pensaba quién iba a educarla. Lloré mucho”, contó.

Milei, en "Viviana con vos".

Milei, en “Viviana con vos”.

El periodista Luis Ventura conoce a Canosa desde hace más de 20 años. Compartieron panel en Intrusos. Luis y Viviana se pelearon, se amigaron… “Ahora estamos muy bien”, reconoce Ventura, que también es entrenador de Victoriano Arenas, de la Primera C. “Tuvimos un reencuentro hace unos dos años. Viviana me invitó a su departamento para que conociera a su hija Martina. También estaba la mamá de Viviana… Tomamos la merienda, con té y masitas, y fue una charla muy amena… Después de eso seguimos interactuando en los pasillos del canal”.

-¿Hasta dónde sobreactúa como conductora?

​-Siempre fue así. Claro, no es lo mismo patear hormigueros en el mundo del espectáculo que en el mundo de la política…

-¿En qué sentido?

-En la política quedás más expuesto. Además, antes que nada, Canosa es locutora, con una voz entrenada… Y sabe cómo atacar la cámara, cómo buscar su mejor perfil… Compartas o no lo que dice, es muy difícil que pase inadvertida. La ves y no cambiás de canal.

-Incluso a riesgo de que se vaya a la banquina.

​-Yo defiendo a aquéllos que juegan al límite. Sobre todo cuando ponen la cara, el nombre y se hacen cargo de lo que dicen… No me gustan los que derivan las responsabilidades y usan el “me dijeron”, “me contaron”…  Ella habla en primera persona. Y lo valoro.

Semanas atrás, en una entrevista para la revista Sábado Show, del diario El País, de Uruguay, Canosa confirmó su deseo de lanzarse a la política: “Me están estudiando para las elecciones de 2023… No descarto ser candidata”, explicó.

Habría recibido ofertas de, por ejemplo, Javier Milei, el economista libertario con cabello de nido revuelto y gestos ampulosos, de estrella de heavy metal. Y no sería el único con ganas de sumarla a su espacio.

Entre el 18 y 20 de junio, la consultora Fixer hizo un sondeo nacional con seis outsiders de la política. En la medición incluyó a Canosa, Marcelo Tinelli, Mario Pergolini, El Dipy, Juan Carr y Rodolfo D’onofrio.

El estudio ordenó los resultados según el “diferencial de imagen”, el número que surge de restar la valoración positiva con la negativa. Y la única que no tuvo balance negativo fue Canosa, que terminó empatada, con diferencial 0. Segundo quedó D’Onofrio, con – 1, tercero El Dipy con – 6 y el resto ya tuvo dos dígitos en contra: Carr – 10, Pergolini – 15 y Tinelli – 43.

Canosa combinó la misma imagen a favor que en contra: 38 puntos. Completó con 16% de valoración neutra, un bajo desconocimiento (7%) y 1% de “ns/nc”.

“Sé que me están midiendo y no puedo evitarlo. Pero todavía no me senté a hablar con nadie. Por eso, por ahora me hago la distraída…”, confiesa la periodista.

-¿Qué podrías aportar si asumieras algún cargo?

-No sé si podría transformar algo… La Argentina está toda rota. Es una batalla tremenda. El otro día miraba el programa de Jorge Lanata, que hizo un informe sobre el pibe de La Cámpora que está metido en el Mercado Central (se refiere a Nahuel Levaggi, denunciado por supuestas irregularidades), y me dio un nivel de angustia tremendo… ¿Por dónde empezás? ¿Por la pobreza? ¿Por el narcotráfico? En cada rincón hay un problema. Yo confío en mi capacidad de trabajo, pero no sé si alcanza… Te cuento algo más…

-¿Qué?

-Durante la cuarentena conseguí dos millones de pesos para enviar comida a La Matanza. Hice una lista como la que hago para comprar la comida de mi familia, con Nesquik… Un día me llamaron de uno de los barrios para avisarme que los punteros se iban a robar todo porque lo querían repartir ellos… Le pedí ayuda a Berni (Sergio, ministro de Seguridad de la Provincia). Ese día lo confirmé: “¡Esto es un quilombo!”.

(Imagen principal: Viviana también escribió dos libros de autoayuda. IG @vivianacanosaok // Por Federico Ladrón de Guevara para Clarín)

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