Cómo sería la división de bienes de Wanda Nara y Mauro Icardi

Propiedades, contratos millonarios y regalías.

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Luego de que la empresaria confirmara que planea divorciarse del futbolista, surgen otros interrogantes sobre los acuerdos comerciales que los unen.

—Yo me vine acá a la Argentina porque estoy haciendo el divorcio de Mauro. Estoy organizando un poco las cosas para el divorcio, porque no puedo más.

Esas fueron las palabras de Wanda Nara en un audio que dieron a conocer en LAM (América) el miércoles por la noche. Luego se supo que el mensaje de voz se lo envío por WhastApp a Carmen, la empleada doméstica que reside en la casa de Milán de la empresaria y reclama que no le paga el sueldo hace casi tres años. La confesión de la mediática sobre la profunda crisis que atraviesa con el futbolista desde hace meses, despertó una serie de preguntas sobre el futuro de la sociedad comercial que conforma el matrimonio desde 2015.

El abogado Carlos Broitman abordó en A la Barbarossa (Telefe) las posibles negociaciones que enfrentará la pareja si concreta la ruptura legal, en base a su experiencia en casos anteriores, teniendo en cuenta que fue el representante de Mariana Nannis en el conflicto con Claudio Paul Caniggia. Lo primero que aclaró es dónde deben realizar el trámite: “La sede es el hogar conyugal, por más que se hayan casado acá, el lugar que vale es donde están residiendo como último domicilio”. En este sentido, remarcó que deberían asentar la separación bajo la ley francesa, porque viven en París la mayor parte del tiempo y es donde se escolarizan sus dos hijas, Francesca e Isabella.

“Salvo que ambos acuerden otra jurisdicción, pero el divorcio en sí mismo no lo puede hacer en la Argentina, se debe hacer en el último lugar donde cohabitaron un lapso considerable”, remarcó. Y aclaró que lo que sí pueden iniciar en Buenos Aires es la división de bienes. La panelista Analía Franchín recordó los datos que brindó Yanina Latorre en medio del Wandagate: “La casa de Milán está a nombre de ella, como la mayoría de los bienes”.

Enterado del panorama, el letrado explicó que el vínculo comercial de la pareja está delimitado de forma prolija y esto facilitaría algunas cuestiones. “Los roles están muy bien definidos: él trabaja para ella, y ella trabaja para él. Wanda maneja como manager los contratos deportivos, algo que a otras mujeres no les ocurre, entonces conoce cada una de las transferencias, bonos, cuentas en el exterior, a las que ella misma tuvo acceso todo este tiempo”, sostuvo.

“La división la pueden arreglar en cualquier lado y después lo homologan en el lugar donde van a presentar el divorcio, porque no ocurren por la misma vía, son dos cosas diferentes; por ejemplo, se pueden divorciar y no dividir bienes durante un tiempo hasta llegar a un acuerdo”, enfatizó sobre algunos de los asuntos que podría haber venido a atender la empresaria en la Argentina, además de cumplir con sus compromisos laborales. Incluso confirmó que los bienes gananciales del matrimonio ingresan en el listado a repartir de forma equitativa, por más que estén a nombre de la mediática.

El periodista Lío Pecoraro quiso saber qué sucedería con los contratos a futuro, es decir, los documentos que hayan firmado en este último tiempo, aún estando casados. “Serían regalías y forman parte de la división de bienes, como todos los acuerdos preexistentes a una sentencia de divorcio”, le contestó el abogado. Y concluyó: “Ese es el motivo por el que muchas exparejas mantienen relaciones comerciales, porque destruir ese vínculo podría ser contrario a los intereses de ambos, y se pueden separar, pero mantienen el status quo de ese contrato hasta la extinción del mismo para no salir perdiendo”.

Sobre el final, Pecoraro aseguró que la fortuna que hicieron juntos ascendería a 60 millones de euros en propiedades, sin contar otros ítems como dinero en efectivo, joyas, obras de arte, o contratos comerciales. Cabe recordar que desde el nacimiento de su primogénita, integran la sociedad WMF (World Marketing Football) -por las iniciales de los nombres de ellos dos y el de su hija mayor-, y allí figuran todos los bienes en común. Según había trascendido, acordaron que en el caso de divorciarse o de disolver dicha entidad, le correspondería 50 por ciento a cada uno.

Al menos dos inmuebles ingresarían en ese listado: la casa del campo de Milán, y otra ubicada en Lago di Como; además de todos los autos de alta gama con detalles personalizados que compraron durante estos nueve años, los acuerdos con el PSG, los contratos de índole laboral, así como también el lanzamiento de la marca de cosméticos de la empresaria, y sus respectivos salarios como contratados del club francés.

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