Dolor por la muerte de César Isella

Autor de “Canción con todos” y figura emblemática del folklore argentino.

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 El compositor y cantante salteño falleció a los 82 años a raíz de una cardiopatía severa; fue una de las voces principales del Movimiento Nuevo Cancionero tras ser parte de Los Fronterizos.

El músico y compositor folclórico César Isella murió este miércoles a los 82 años por una cardiopatía severa. Fue una de las principales voces del Movimiento Nuevo Cancionero, nacido en los años sesenta, y compositor de una de las obras más importantes de este colectivo artístico, Canción con todos, designada por la Unesco como como el himno de América latina. Le gustaba definirse como un militante de la canción popular.

“La música funciona como un sustento de causas pero no resuelven nada en definitiva. Sólo le pido a Dios o Canción con todos se cantan en cualquier rincón de América latina, y sin embargo las guerras continúan y la hermandad entre los pueblos y la equidad social siguen siendo una utopía”, declaraba a este diario en 2004.

Un artista de profunda vocación americanista con una importante trayectoria a lo largo de la cual compuso 250 obras, entre las que se destacan además de Canción con todos, que según declaró “nació al calor del Cordobazo, en mayo de 1969”. Entre otras, se destacan Resurrección de la alegría, El mundo prometido a Juanito Laguna, Canción de las cosas simples, Hombre en el tiempo, Canción de lejos, Triunfo agrario, Canción para despertar a un negrito y Fuego en Anymaná. Definía su carrera de poco más de 60 años, en tres etapas: su paso de diez años por Los Fronterizos, su carrera solista y su papel durante siete años de productor y “padrino artístico” de la cantante Soledad Pastorutti (1996-2003).

En sus últimas charlas, Isella trasuntaba una poderosa nostalgia por la actual falta de obras contundentes “Había referentes muy fuertes. Hoy no hay obras que hablen de estos tiempos y me da bronca. Ya no están Atahualpa Yupanqui, Armando Tejada Gómez, Manuel Castilla, el Cuchi Leguizamón, y no hay sustitutos”, declaró el artista, mientras admitía que el concepto poético de estos artistas era de excelencia y que estaba desanimado por el destino de la música de fuerte contenido social. No era para menos, ya que reconocía como influencias a Yupanqui, Castilla, Leguizamón, Tejada Gómez y Falú. “Fue una de las maravillas de mi vida haber podido aprovechar la oportunidad de conocerlos; yo me pegué a estos verdaderos artistas. Era una raza de gente muy clarita y generosa”, decía.

En cada entrevista recordaba cómo le cambió la vida ese encuentro, en 1963, en Mendoza cuando estaba aún con Los Fronterizos, y conoció a Atahualpa Yupanqui, Armando Tejada Gómez, Oscar Mathus y una “flaquita hermosa con cara aindiada” que era Mercedes Sosa. “Estaban haciendo un folclore con contenido, llamado Movimiento Nuevo Cancionero. Hasta ese momento lo que conocíamos era un folclore descriptivo y esto era diferente musical y poéticamente. Me agarré un metejón bárbaro con esa propuesta”, contaba entre risas Isella, con esa tradición tan salteña que tenía de excelente contador de historias y anécdotas como cuando hablaba de su paradoja, “de comunista que era terminé siendo casado por el Papa Francisco, en el Vaticano, en 2017”.

Cesar Isella en el festival de música Consquín.Cesar Isella en el festival de música Consquín.

Estuvo prohibido durante la última dictadura militar y debió exiliarse en España después de haber sido secuestrado en Paraná, Entre Ríos, durante el Mundial de 1978. Regresó en octubre de 1983 con la vuelta de la democracia. Los militares prohibieron su Canción con todos y Juanito Laguna (1976), una obra conceptual basada en el niño pintado por Antonio Berni con música y poesías de Astor Piazzolla, Horacio Ferrer, Yupanqui, Leguizamón, Castilla, Tejada Gómez, Eduardo Falú y Jaime Dávalos fue secuestrada.

Julio César Isella nació en Salta, el 20 de octubre de 1938 en un hogar donde había música; en especial, de Esther, su abuela guitarrera que lo introdujo en el mundo infinito de la canción. A los cinco años debutó en el parque de diversiones de Salta y a los 10, con la escuela, de vacaciones en Mar del Plata, cantó para Eva Duarte de Perón. “Como yo era el cantorcito de la escuela, me pidieron y le canté Mamá vieja, una zamba de Carmona, que me había enseñado mi abuela Esther”.

Con 16 años integró Los Sin Nombre para dos años después, en 1956 entrar en Los Fronterizos, a través de Carlos Barbarán. Este cuarteto, con Gerardo López, fundador del grupo en 1953, Eduardo Madeo y Juan Carlos Moreno redefinió su estilo vocal con la participación de Isella, cuya voz de barítono se unió a la López para crear su personal sonido. Al tiempo comienza a destacarse como compositor y el grupo le graba cinco canciones de su autoría La fiera, en el álbum Hechizo (1962); Se lo llevó el carnaval y Guitarreando, en Voces mágicas (1964) y Corazón guitarrero y Un abrazo a Corrientes, en Color en folklore (1965).

César Isella con el papa Francisco en el Vaticano. Foto DyN.

César Isella con el papa Francisco en el Vaticano. Foto DyN.

“Los diez años que pasé con Los Fronterizos fueron de mucha felicidad, sin mucha premeditación en lo comercial porque cantábamos porque nos gustaba cantar. En 1961 nos dimos cuenta que podíamos vivir de la música cuando fuimos al sello Philips y nos pagaron 111 mil pesos; nos compramos cuatro camionetas y nos quedó plata”, recordó el músico que negaba cualquier conflicto con sus rivales artísticos de esa época, Los Chalchaleros.​

A los 27 años, en 1966, abandonó Los Fronterizos que seguía disfrutando de su mayor éxito, la Misa Criolla (1964), dirigida por Ariel Ramírez y que se estaba vendiendo muy bien en los Estados Unidos y en Europa y se fue a recorrer la región; estuvo en Chile, Perú y Bolivia y a su regreso en 1968, lanzó su primer disco como solista Estoy de vuelta, enrolado en el Nuevo Cancionero, con composiciones de Hamlet Lima Quintana, como Zamba para no morir y una adaptación de Milonga triste, de Manzi- Piana.

Su regreso a la Argentina, tras el exilio, lo exhibió como un motorizador de grandes encuentros. Se presentó en el Luna Park, con Horacio Guaraní; en el Festival de Cosquín, en 1984 y en el Estadio de Obras con Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. Con Víctor Heredia y el Cuarteto Zupay presentó en el Luna Park Canto a la poesía, en 1984, donde musicalizaron poemas de Pablo Neruda, María Elena Walsh y José Pedroni, entre otros. El disco de este concierto vendió más de 300.000 placas.

César Isella fue distinguido en la Cámara de Diputados en 2016. Foto DyN.César Isella fue distinguido en la Cámara de Diputados en 2016. Foto DyN.

El empuje en esos años de Isella fue avasallante. En 1985, en el Teatro Alvear presentó Isella con todos, con Leguizamón, Tejada Gómez, Teresa Parodi, Los Carabajal y el Ballet Folklórico del Chúcaro y Norma Viola y sorprendentemente fue invitado a presentarse en Chile, que aún estaba bajo la dictadura de Pinochet, después de 13 años de prohibición.

En 1991 grabó Canción con todos, a beneficio de la Unesco, con la participación de Astor Piazzolla, Yupanqui, Joan Manuel Serrat, Jairo, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Tania Libertad, Osvaldo Pugliese e Inti Illimani, designada por la organización como el Himno de América latina y por el que ganó un premio ACE. Cuatro años después, en Punta Arenas, durante la Cumbre Latinoamérica de Jefes de Estado cantó su hit e hizo participar a los presidentes Eduardo Frei, Felipe González, al rey Juan Carlos y a Fidel Castro.

Mientras tanto, desde la Peña Oficial de Cosquín desarrolló una política renovadora para el festival al dar un mayor espacio a los jóvenes, surgen entonces Soledad, Luciano Pereyra, Los Tekis, entre otros. Comenzó un período esencialmente como productor y padrino artístico de Soledad que alcanzó entre 1996 y 2003 una seguidilla de éxitos de ventas y popularidad. La ruptura unilateral del contrato por parte de la cantante determinó que Isella le hiciese un juicio que terminó ganando en 2011.

En 2007 lanzó su disco 50 años de poesías simples y en 2018 se presentó en el CCK y en La Usina del Arte para festejar sus sesenta años con la música. Grabó 13 discos con Los Fronterizos y 15 como solista. También fue director del Teatro General San Martín, vicepresidente de Sadaic y en 2012 fue nombrado Embajador de la Música Popular Latinoamericana con rango de subsecretario.

Una vida rodeada de música y proyectos que lo llevaron a ser una de las voces representativas del canto latinoamericano. Un artista sin demasiado tiempo de mirar hacia atrás y aunque tenía una veta nostálgica fue, esencialmente, un pragmático “Primero fui un gaucho, después un comunista y al final, un capitalista con suerte”. (Por César Pradines para Clarin)

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