Qué hace Ciccone hoy.

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Ciccone hoy: sigue imprimiendo billetes y busca cambiar la imagen que le dejaron Boudou y sus testaferros. La empresa fabrica todos los billetes que se usan en el país. Este año planea ganar 242 millones de pesos.

Al entrar a la planta de la ex Ciccone, en la localidad bonaerense de Don Torcuato, lo primero que llama la atención es una cúpula que se ve desde la calle. “Ahí es donde se reunían los Ciccone. Pero nosotros decidimos mantener cerrado ese lugar, porque no lo necesitamos”, asegura una alta fuente de la Casa de Moneda, la empresa estatal que absorbió en 2012 a la ex Ciccone, luego del escándalo con el entonces vicepresidente Amado Boudou y sus testaferros.

“Esta hoja (de papel) tiene 25.000 pesos”, dice uno de los empleados de la ex Ciccone, mostrando una gran plancha de papel impresa, con 50 billetes sin cortar de 500 pesos cada uno, recién salidos de una de las cinco máquinas gigantes de fabricar billetes. Detrás suyo, los trabajadores gráficos colocan una de las planchas para que se imprima el dorso de los billetes, mientras otros los retiran y los van apilando en un cajón, celosamente custodiado.

“Acá recibimos el papel original, con los hilos de seguridad y las marcas de agua. Les imprimimos el fondo, el anverso y el reverso, en un proceso que dura unos 20 días, porque hay que esperar a que se sequen”, dice uno de los jefes de planta de la ex Ciccone. Y agrega: “Los billetes de 1.000 pesos nuestros tienen el mismo doble hilo de seguridad que los de 100 dólares”.

La empresa que fue estatizada en 2012, luego del escándalo con Boudou, ahora forma parte de la Casa de Moneda. Ubicada en Don Torcuato, tiene 290 empleados, que fabrican todos los billetes que se usan en el país. En una recorrida por sus instalaciones, pueden verse fuertes medidas de seguridad y sus máquinas en pleno funcionamiento, para fabricar los billetes de $200, $500 y $1.000, así como las patentes de autos y motos.

La Casa de Moneda fabrica cada vez menos billetes, porque son de mayor denominación que los que se producían antes. Pasó de 1.125 millones de billetes el año pasado, a un contrato trianual con el Banco Central (BCRA), para fabricar 810 millones de billetes este año, 600 millones el año que viene y 525 millones en 2020. Igual, habrá que ver si se cumplen esos montos o tendrán que imprimir más billetes, ante el aumento de la pauta inflacionaria.

“En el año 2015 hicieron 2.000 millones de billetes, el 85% de los cuales eran de $100”, dice una fuente oficial. Y añade que,ese último año de gestión del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, la Casa de Moneda tuvo una pérdida neta de 456 millones de pesos, le debía 476 millones a proveedores y 365 millones a la AFIP. “Era un descontrol, en el que hasta habían hecho un libro sobre la gestión 2011/2015, por el que pagaron 1,5 millón de pesos, del que encontramos sólo 40 ejemplares”, dicen dentro de la Casa de Moneda.

Con el cambio de gestión, el Ministerio de Hacienda hizo un aporte de 650 millones de pesos en el año 2016, para sanear las cuentas de la empresa. Al año siguiente, la Casa de Moneda tuvo una ganancia de 310 millones y el proyecto para 2018 es tener un superávit de 242 millones, con un patrimonio positivo de 948 millones de pesos, según los números del Gobierno.

Además, se fue reduciendo la cantidad de empleados, que era de 1.707 en 2015. En la actualidad, tiene 1.240 empleados, de los cuales 290 están en Don Torcuato (la ex Ciccone) y el resto en Retiro, su otra sede, donde la empresa estatal tiene su sede administrativa, acuña las monedas, fabrica los pasaportes y participa en el proceso de fabricación de los billetes.

En la sede de Retiro manejan 450.000 planchas de billetes por día, de las cuales entre marzo y abril tuvieron un faltante de 26 planchas de la ballena franca, de 28 billetes de 200 pesos cada una. Hay un sumario en trámite, inédito en la Casa de Moneda, para saber qué ocurrió con esas 26 hojas que tenían impreso el fondo de un sólo lado y por qué el personal no informó del faltante apenas ocurrió.

A la Casa de Moneda la maneja un directorio integrado por tres personas: el presidente, que lo designa el Ministerio de Hacienda y Finanzas, titular del 100% de las acciones de la empresa; el vicepresidente, elegido por el Ministerio de Defensa; y el director, designado por el Banco Central (BCRA). Además, hay una Comisión Fiscalizadora, con tres miembros de la Sindicatura General de la Nación (SiGeN).

“Tratamos de tener un perfil bajo, porque nuestra tarea es ser eficientes en la fabricación de productos con altos niveles de seguridad”, plantea uno de los directivos, al finalizar la recorrida de Clarín por la planta de Don Torcuato. Y es imposible dejar de pensar que, casi como en la serie española La casa de papel, no hace muchos años, Boudou y sus testaferros implementaron una estrategia feroz para quedarse con esta fábrica de billetes.

La Compañía de Valores Sudamericana (ex Ciccone) quebró en 2010, a pedido de la AFIP, por una deuda de 239 millones de pesos. El entonces vicepresidente, Amado Boudou, quiso apropiarse del 70% de las acciones de la única empresa que competía con la Casa de Moneda en la fabricación de billetes y monedas.

Para lograrlo, usó testaferros que levantaron la quiebra. Pero ante el escándalo que se generó por las declaraciones de la ex esposa de uno de sus testaferros, en 2012 el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner intervino primero la empresa y, pocos días después, el Congreso la expropió, integrándola a la Casa de Moneda. Ahora la Justicia condenó a Boudou. La ex Ciccone sigue funcionando.

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