3.306 muertes de la Provincia en un “limbo” informático

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Son parte de los 3.527 fallecidos que informó Buenos Aires el viernes, pero no aún no están en el sistema nacional SISA. Cuándo se normalizaría.

El ministro de Salud la Provincia Buenos Aires, Daniel Gollan, al anunciar el viernes que había 3.500 fallecidos por coronavirus en la Provincia que no fueron ingresados al sistema nacional. Foto Mauricio Nievas

Por estas horas se está hablando del mal o buen funcionamiento del Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA), con la intención de darle un sentido a los 3.500 fallecidos por coronavirus en la provincia de Buenos Aires que el viernes aparecían “demorados” en el limbo burocrático de esa plataforma. Mientras desde la cartera bonaerense de Salud esperan que la carga esté corregida hacia fines de esta semana, un reconocido infectólogo bonaerense que pidió resguardar su nombre reveló la otra cara de la cuestión. Dijo que, “es simple: los óbitos no se consignan en el SISA porque nada realmente obliga a hacerlo, y en Argentina no hay cultura del dato”.

“El SISA tiene varias solapas. Por supuesto los laboratorios cargan los positivos o negativos de los hisopados por Covid-19, que son un requisito para médicos, obras sociales y eventualmente cocherías, es decir, para el manejo de información interna sobre el paciente. Pero muy pocos hospitales y clínicas tienen personal de Epidemiología que se ocupe de ‘cerrar’ el caso consignando el alta o el óbito”, explicó.

Y agregó: “Como el sistema no genera ninguna alerta o aviso de que la ‘historia’ está incompleta, a diferencia de muchos otros sistemas que no te permiten seguir si no completas lo anterior, son pocos los médicos con la dedicación para llenar esos datos en el SISA, cuya finalidad es meramente estadística. Sin embargo, son datos centrales, pensando a futuro. Acá falta cultura del dato”.

Esta explicación dimensiona un costado diferente del bache informativo de 3.527 decesos “no asentados” en el SISA, según admitió la provincia de Buenos Aires el viernes. Este lunes, esa cifra había bajado un poco: había 3.306 “pendientes de carga”, indicaba el parte matutino del Ministerio de Salud nacional.

Desde la cartera que conduce Daniel Gollán aclararon a este medio que esperan terminar de corregir el subregistro para fines de esta semana. Depende de los distintos “efectores”, aclararon, es decir los establecimientos que, de hecho, suben información al SISA: sanatorios, hospitales y laboratorios.

“Ya le pasamos la información a cada efector de Salud, porque el SISA no lo carga el Ministerio sino cada hospital o clínica. Lo que hicimos fue pasarles toda la base de datos para que ellos no tengan que hacer todo el proceso de actualización y solo hagan el chequeo correspondiente y carguen los fallecimientos en el sistema. Les pedimos a todos que esta semana tengan todo resuelto”, apuntaron desde ese ministerio.

Modelo para armar
El médico que habló con Clarín explicó que el sistema “tiene distintas solapas en las que se asientan cuestiones como datos personales del paciente; el ‘evento’, que podría ser tuberculosis, VIH o Covid-19, por dar algunos ejemplos”.

Luego, dijo, “en la solapa ‘Clínica’, hay una cuadrícula con síntomas para tildar. Toda esa información es central en el intercambio interno que se hace sobre el paciente. Uno entra con una clave y va consultando lo que necesita saber”. Sin embargo, “si la persona fue dada de alta o falleció, es un tema que muy pocos asientan”.

Parece no solo esperable sino casi razonable para un país como la Argentina: poco personal sanitario, mal manejo de herramientas modernas, falta de cultura de registro de datos…

Lo cierto es que el margen de error entre los distintos “carriles” de registro de muertes (un tema que en esta pandemia ha desvelado tanto a las autoridades porteñas como a las de los principales países del mundo) llegó a tal punto en Buenos Aires que se decidió “tomar el toro por las astas” y corregir el SISA con otras dos variables. Desde el Ministerio bonaerense compartieron con Clarín un escrito donde aclaran algunos detalles del nuevo procedimiento de registro.

Las variables escogidas mejoran el problema de los tiempos. Por un lado está, a) el Informe Estadístico de Defunción (IED), donde se reúnen los Certificados de Defunción que firman los médicos (por ley, dentro de las 48 horas del deceso), que luego irán a parar a las actas del Registro Civil; y por el otro, b) el Sistema de Gestión de Camas (SGC), es decir, el relevamiento de “entradas” y “salidas” -sea por “alta médica” como por “deceso”- que los hospitales están obligados a “cerrar” (en esta pandemia) cuatro veces por día: a las 9, a las 12, a las 18 y a las 21.

En el escrito compartido detallaron los inconvenientes de un sistema que, en días “normales”, apunta a condensar información estadística anual, algo casi inútil en este momento de emergencia sanitaria.

El desafío, entonces, es “producir estadísticas fidedignas y oportunas, para lo cual la captación de registros de defunciones debe involucrar todas las procedencias disponibles”, aclara el escrito, y aludiendo al corazón de lo que advertía la fuente médica consultada, advierte: “La carga en el sistema depende del profesional médico y referente de epidemiología local, quien deberá completar la fecha, establecimiento y si la causa de defunción estuvo relacionada a la enfermedad por Covid-19”.

Pero, admiten: “Este proceso, en la práctica, presenta deficiencias en términos de cobertura y oportunidad de la carga de los datos, aspectos que se observan en forma más pronunciada en los establecimientos privados. Si bien en un primer momento la contabilización de los casos de defunción por Covid-19 provenían en forma exclusiva del SISA-SNVS, al basarse en la vigilancia activa, los decesos por Covid declarados estiman cierto porcentaje de subregistro, que ha de ser reforzado a partir de otros instrumentos”. (Imagen: Un experto explicó que el sistema no emite ninguna alerta si la carga de datos quedó incompleta y por eso no se registran muchas altas o muertes. Foto AP // Por Irene Hartmann para Clarin)

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