AMBA: después del 17/7 se pasará a una fase mejor.

Se profundizan las diferencias con CABA.

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El ministro de Salud bonaerense se refirió a la situación del Área Metropolitina cuando se cumpla el periodo del aislamiento estricto. Junto a Nación y Ciudad, se trabaja para plasmar la reapertura de varias actividades.

El ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Gollan advirtió: “Si seguimos haciendo las cosas bien, después del 17 pasaremos a una fase mejor. Tiene que ser ordenada, para que todo este esfuerzo no se vaya al diablo”.

En ese sentido, funcionario bonaerense explicó: “Observamos que se estiran los tiempos de duplicación en la zona del AMBA. Los casos no aumentan de forma drástica de un día para el otro y nos da cierta estabilidad. Estamos evaluando con buenas perspectivas lo que pase en los últimos días de esta etapa dura”.

En diálogo con El Destape Radio, Gollan sostuvo: “Notamos que en los países del mundo que hay segundas olas del virus, siempre son en otras ciudades. No en las mismas donde la pandemia afectó al principio. Creemos que el AMBA la curva bajará más rápido. No estamos tan lejos de ese momento. La intención es abrir la mayor cantidad de actividades posibles hasta que aparezcan casos y se debe poner un freno”.

Por otra parte, Gollan expresó: “Se disminuyó casi un 8% la circulación y es exitoso. Nuestro sistema sanitario está aguantando bien. Estas semanas bajamos mucho la cantidad de accidentes de tránsito. Mejoramos muchísimo la ocupación de camas. Pasamos de casi un 60% a un 52% de ocupación”. (Imagen: Gollán y Kicillof)

SE PROFUNDIZAN LAS DIFERENCIAS CON CABA

Rodríguez Larreta piensa en la vuelta de los runners y de los comercios no esenciales. Cerca de Kicillof dicen que “no se puede liberar mucho”.

Resta una semana para que se decida cómo seguirá la cuarentena tras el endurecimiento de las restricciones previstas en principio hasta el día 17. Y en la cuenta regresiva para que alumbre esa resolución, parece subir la tensión entre el gobierno bonaerense y el porteño.

Axel Kicillof se muestra cauto en relación a la posibilidad de avanzar con cierto relajamiento de la cuarentena. Horacio Rodríguez Larreta, en cambio, acelera en una serie de medidas de flexibilización que pretende permitir desde finales de la semana próxima.

En medio de ese tironeo asoma el hartazgo social que se reconoce en ambas administraciones. Mientras tanto, la curva de contagios sigue en ascenso y recién se aguarda una posible baja entre el martes y el miércoles próximos.

Ayer, los contagiados fueron 2.118 en la Provincia y 1.049 en Capital Federal, bastante similares a los que se habían registrado el jueves.

Rodríguez Larreta reunió ayer a su gabinete y elaboró una hoja de ruta sobre una probable salida de la cuarentena. Todo supeditado, claro, a que vaya cediendo la cantidad de contagios.

La primera apertura, luego del 17, contempla en principio la vuelta de la actividad física individual o el regreso de los runners. También, la apertura de comercios de cercanía que cerraron el 1° de julio que no son de rubros esenciales como es el caso de librerías y galerías barriales en zonas con poca circulación de gente. También se prevén paseos recreativos de adultos y niños todos los días.

Así, el alcalde porteño ratificó la idea que viene amasando desde hace una semana: que luego del 17 prevé ir hacia un permiso de diversas actividades aún cuando no exista acuerdo con la administración de Kicillof.

En términos gráficos, en la ciudad de Buenos Aires piensan en un esquema más flexible desde el 18 que definen como “una fase tres y un poquito más”. En la Provincia, en cambio, se estiran hasta “una fase dos”.

“A partir del lunes vas a empezar a ver qué pasó con la cuarentena de julio. Las decisiones estratégicas las vamos a tomar en conjunto pero la táctica puede ser diferenciada, como hicimos en todo este tiempo. La economía de la Ciudad es de servicios y comercial, en la Provincia es más industrial”, dijo ayer el vicejefe de gobierno porteño, Diego Santilli. Así, el alto funcionario blanqueó que Capital Federal va hacia una flexibilización mayor.

En la Provincia, en cambio, impera una mayor cautela. “Seguimos subiendo los casos; no hemos llegado al pico. Sería bueno ver que el pico esté entre viernes y sábado (por ayer y hoy). Eso podría ser algo que suceda. No digo que empiecen a bajar los casos, sino que dejen de subir. Esa información la vamos a tener para martes o miércoles”, dijo el viceministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak.

Pero enseguida, acotó. “Estoy seguro de que después del 17 no podemos pensar en liberar mucho. Hay gente que plantea cosas no basadas en la información. Mi parte tiene que ver con el análisis de la información epidemiológica. Y ahí no hay datos fuertes para decir que uno puede soltar mucho. Sí un poquitito, pero muy organizado, porque si no, se puede perder muy rápido lo que se logró”, dijo Kreplak.

En el mismo sentido se pronunció Kicillof. Si bien expresó que es “bastante optimista” sobre el resultado de la actual fase del aislamiento con mayores restricciones, advirtió que “entre las medidas que se toman y los resultados que se obtienen, pasa un tiempo bastante largo, de 10 o 15 días”.

“Si hay una correlación directa y una consecuencia que tiene la baja de movilidad, es la baja de contagios, y eso todavía no se observa porque lo que se ve hoy en los tests son contagios ocurridos en días previos a la cuarentena más fuerte”, explicó el gobernador, que agregó que esperaba que “los resultados sean más determinantes”, a partir de los datos vinculados al aislamiento estricto.

Acaso para sostener su postura de ir eventualmente hacia una flexibilización suave, Kicillof enarbola un mapa sobre la cantidad de casos de COVID-19 cada 100 mil habitantes que se registran en Capital y en el Gran Buenos Aires (ver gráfico) y en el que se muestra que la mayor cantidad se produce en los barrios del sur de la ciudad de Buenos Aires. Como para marcar que ir hacia una cuarentena menos dura debe ser una decisión que surja a cuentagotas.

El interrogante que surge de esos números refiere a qué cantidad de testeos e hisopados realiza cada distrito, un dato no conocido y factor determinante para el resultado final de los casos que se computan.

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