CABA: gastronomía al aire libre, con mesas y sillas afuera

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La gastronomía porteña espera con expectativas lo que pueda suceder en los anuncios que serán clave para definir el futuro inmediato de la actividad, aunque ya hay certezas que ayudar a darle claridad al panorama. Tras las reuniones entre la Ciudad y la Nación se definió la habilitación para comenzar a ofrecer el servicio en el espacio público, con mesas y barras en la vereda, la modalidad conocida como take away plus, a partir de la próxima semana.

Con la decisión ya tomada se termina de definir el protocolo sanitario que deberá implementarse en todos los locales para evitar contagios de Covid-19 y también se analizan pedidos de los comerciantes que pretenden ampliar la oferta para sostener una actividad golpeada desde hace meses. Se espera que en el anuncio de esta tarde Horacio Rodríguez Larreta brinde mayores precisiones.

Con propuestas de instalar decks en las calles, utilizar las zonas peatonales, plazas y parques, las superficies de las veredas de entidades públicas o bancos, durante los fines de semana, y hasta correr paradas de colectivos para darle más espacio a las mesas, los gastronómicos esperan poder hacerle frente de una mejor forma a los próximos meses y que sus pedidos formen parte del protocolo.

La tradicional pizzería Güerrín de la calle Corrientes ya está colocando una estructura para instalar mesas en la vereda Fuente: LA NACION – Crédito: Ignacio Sanchez

Las propuestas continúan siendo analizadas en forma conjunta con diversas áreas del Gobierno porteño, según pudo reconstruir LA NACION, mientras se define cómo será la forma de trabajar desde que se habilite la actividad al aire libre y en espacio público. En una primera instancia no se podrán utilizar los patios internos ni las terrazas, previsto para una fase posterior.

Carta digital en código QR, mesas separadas a dos metros entre sí y con limitación de comensales sentados, y la modalidad de autoservicio para retirar los pedidos forman parte del protocolo que se está terminando de definir. Aún resta confirmar si los restaurantes, bares, cervecerías, pizzerías y locales de comida rápida deberán utilizar o no vajilla descartable y si podrá contar con mozos.

“Estamos expectantes y con incertidumbre y ante esta situación no podemos salir a invertir porque no sabemos cuáles serán los requisitos”, sostuvo Gustavo Levinson, secretario general de la Asociación de Propietarios de Pizzerías y Casas de Empanadas (Appyce). “Existe lo que se llama ‘área gastronómica’, con un determinado metraje para colocar mesas y sillas afuera, pero pedimos un poco más de laxitud y que nos permitan hacer uso de las plazas públicas o parques y los fines de semana que no haya actividad de bancos o oficinas públicas que nos permitan usar esas veredas. No hablamos de no cumplir el protocolo, sino que sea más laxo”, agregó.

En el bar Los Galgos, como en otros espacios gastronómicos, se ofrece café al paso y otros productos; sus propietarios esperan la habilitación para colocar mesas en la vereda Fuente: LA NACION – Crédito: Ignacio Sanchez

En el bar Los Galgos, como en otros espacios gastronómicos, se ofrece café al paso y otros productos; sus propietarios esperan la habilitación para colocar mesas en la vereda Fuente: LA NACION – Crédito: Ignacio Sanchez

En la ciudad hay unas 1500 pizzerías que funcionan bajo diferentes modalidades, como delivery o pizza al paso, y no todas cuentan con salón para clientes. Desde que comenzó la pandemia las ventas cayeron hasta representar el 20% de la facturación previa. Las que mejores rendimientos tuvieron alcanzaron a facturar el 60% de los montos anteriores a la llegada del coronavirus. Se estima que hasta un 15% de los locales no abrirá sus puertas y la mayoría tendrá, en los próximos meses y a pesar de la apertura parcial, problemas para afrontar los impuestos, alquileres, salarios y proveedores.

“No queremos abrir a cualquier costo, la prioridad es la salud y nuestra política siempre fue estar acorde a la demanda de cumplir con los protocolos”, contó Julián Díaz del colectivo Acelga y propietario de 878, Los Galgos y Roma. “La apertura tiene bastante preparación porque requiere carta QR, trabajar con descartables, si así lo definen, y adaptar el producto a una propuesta formal que sea más fácil de implementar el take away en el lugar. Todos los lugares se están adaptando con nuevas propuestas, los gastronómicos somos supervivientes por naturaleza y esta instancia es de adaptación y reinvención permanente”, agregó.

El Bar 878 de la calle Thames, también ofrece take away y se prepara para colocar más mesas y sillas en el exterior Fuente: LA NACION – Crédito: Ignacio Sanchez

La instalación de decks en la vía pública, en las calles, fue una prueba piloto que se realizó hace algunos años con buenos resultados. Las estructuras podrían ser nuevamente protagonistas en esta instancia en la que se priorizará la vida al aire libre para evitar y prevenir mayores riesgos de contagio. “Estamos pidiendo avanzar con decks en vía pública, que los lugares que están frente a peatonales o plazas puedan dar servicio allí y también hasta correr las paradas de los colectivos para dar más espacio y poner mesas”, explicó Díaz.

La reapertura gradual de los comercios gastronómicos fue un salvavidas que ayudó a atravesar la tormenta, pero en muchos casos no fue suficiente, como en toda la zona comercial de la avenida Corrientes. “Los restaurantes tiene ganas de abrir, pero no pueden hacer mucho. Al mediodía siguen haciendo delivery, pero a la noche ya no. El take away de todo mayo representó la facturación de un sábado en época normal. Los comerciantes están a pulmón haciendo lo que pueden. El problema es la densidad poblacional: si las empresas, empleados públicos y Tribunales siguen haciendo teletrabajo, la actividad no se repondrá”, sintetizó Gustavo Luraschi de la agrupación Amigos de la Calla Corrientes.

Los gastronómicos ya tienen todo listo para ampliar la oferta y ofrecer el servicio en mesas al aire libre; en algunos casos instalaron mesas fijas en las veredas a la espera de la autorización. La pandemia y la crisis económica golpeó fuerte a la zona que en el perímetro entre Callao, Madero, Viamonte y Perón concentra unos 4000 comercios de diferentes rubros de los cuales un 20%, según Luraschi, cerró o no podrá reabrir.

“La apertura inmediata es importante, pero no es lo más importante porque si no está acompañada con otras medidas, no es suficiente. Nos interesa tener cambios más de fondo porque estamos a mitad de cruzar el río. Cuando nos dejen abrir la cadena de pago estará completamente rota. La situación, aún abriendo, puede ser peor en algunos casos porque te obliga a otro nivel de operación que puede genera aún más gastos”, analizó Francisco Bazán, miembro de una desarrolladora gastronómica y referente del colectivo #NoMásSillasAlRevés, que se formó para darle visibilidad a la demanda del sector.

Ayer en la Legislatura porteña se aprobó que los gastronómicos estarán eximidos de pagar el impuesto de Ingresos Brutos entre septiembre y febrero del próximo año, aunque la demanda del grupo es más amplia y abarca la reducción del IVA al 50%, la continuidad del programa ATP hasta marzo, las rebajas de aportes y contribuciones, y la reducción de Ingresos Brutos al 50%.

“El sector está muy golpeado porque la industria tiene que ver con la actividad gastronómica, las recreativas y las de entretenimiento que son las últimas en abrir. Estamos esperando y adecuándonos con los protocolos”, sumó Juan Manuel Insfrán, presidente de la Cámara de Cerveceros Artesanales de la Argentina. Todos ellos esperan las novedades de las próximas horas para tener más saber cuál será su suerte inmediata. (Imagen: En el bar Los Galgos, como en otros espacios gastronómicos, se ofrece café al paso y otros productos; sus propietarios esperan la habilitación para colocar mesas en la vereda Fuente: LA NACION – Crédito: Ignacio Sanchez // Por Mauricio Giambartolomei para La Nación)

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