CABA reclama a Nación las vacunas que no le llegan

Larreta dijo que la Ciudad no comprará ninguna dosis.

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Clarín había advertido en diciembre que el reparto por provincia no se ajustaba a los grupos de riesgo. Pero hasta ahora la Ciudad no lo había planteado públicamente. Y hasta había justificado por lo bajo el criterio nacional. Los motivos de la postura anterior y la nueva.

Si hay un aspecto “positivo” en el hecho de que al país hayan llegado hasta ahora sólo 4 millones de vacunas contra el coronavirus y no los 20 millones que estaban previstas entre enero y febrero, es que todavía hay tiempo de cambiar los criterios de distribución en las provincias, para que estos se ajusten a los grupos de riesgo que tiene cada una, que no suelen coincidir con la cantidad de habitantes.

El otro punto que empieza a debatirse es por qué las provincias, sobre todos las más perjudicadas en el reparto como la Ciudad de Buenos Aires, no han decidido tratar de conseguir contratos de compra con aquellos laboratorios cuyas vacunas están aprobadas por la ANMAT en el país. En particular la Capital Federal, a pesar de ser el distrito “más opulento”, ha optado por quedar a merced de las decisiones nacionales.

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires es por lejos la que tiene, salvo vacunas, la mayor cantidad en todo: densidad poblacional, médicos por millón de habitantes, proporción de policías, docentes y la supremacía continúa en cada una de las actividades consideradas esenciales y que tienen prioridad en el Plan Nacional de Vacunación.

Por esa mayor cantidad de habitantes por metro cuadrado, que supera a cualquier otra ciudad del país, es que también tiene la mayor cantidad de casos de coronavirus por millón: 77 mil. La cifra es un 65 por ciento superior al promedio nacional: 46.600. Es decir, las posibilidades porteñas de mantener el distanciamiento son más arduas que en otras ciudades menos densamente pobladas.

Ese punto tampoco ha sido puesto sobre la mesa a la hora de tomar decisiones sobre a qué provincia darle más vacunas y cuál menos. Este problema en la “coparticipación” de las vacunas ha sido marcado por Clarín en diciembre, cuando empezó a distribuirse el primer lote de 300 dosis de la Sputnik V. En aquel momento, la Ciudad no pataleó. Incluso por lo bajo se manifestaron conformes con las condiciones del reparto.

Ahora la realidad parece haber cambiado. El ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, salió en las últimas horas a manifestarse en contra del criterio aplicado por Nación para la distribución de las vacunas. Dijo que es “inequitativo”, justamente porque la cantidad de población blanco a vacunar no coincide con la cantidad de habitantes. Y que debería considerarse esa variable para que cada distrito del país tenga las vacunas que le corresponde.

Fuentes del entorno de Quirós aseguraron a Clarín que si bien ésta es la primera vez que el ministro se manifiesta públicamente sobre el tema, viene planteándolo en las reuniones del Consejo Federal de Salud. Pero que hasta ahora no ha habido una respuesta satisfactoria del Gobierno nacional para hacer las modificaciones necesarias.

El ministro salió a patear el tablero justo un día después de que Alberto Fernández le declarara la guerra a Juntos por el Cambio en su discurso de apertura de sesiones del Congreso. Pero los colaboradores de Horacio Rodríguez Larreta consideran que la manifestación de Quirós “no es política, es algo bien técnico que se viene hablando, pero todavía no tenemos respuesta”.

De alguna manera, la Ciudad viene a plantear a destiempo el problema del reparto, aunque siempre puede haber margen para la corrección. Uno de los condicionantes de la “timidez” porteña de diciembre fue que la Sputnik todavía estaba floja de papeles y había cierta incertidumbre en cuanto a que los médicos no quisieran aplicársela.

De hecho, el propio Quirós reconoció que antes de que el paper de la vacuna rusa fuera publicado por la revista The Lancet había entre un 30 y un 40 por ciento de profesionales de la salud que no se querían vacunar. “No me cuenten que es buena, queremos ver los papeles”, decían.

El otro tema en debate es quién compra las vacunas. No hay una ley que prohíba a las provincias hacerlo. La Ley de Vacunas dice, en lo que hace a las vacunas del calendario oficial, que la Nación compra y las provincias aplican, pero aún en esa norma no hay una declaración formal y manifiesta que impida a un distrito a elegir su propio camino. El hecho es que ninguna provincia hasta ahora ha intentado negociar por su cuenta con laboratorios extranjeros la vacuna contra el Covid.

Aquí hay otro elemento a tener en cuenta: las provincias podrían comprar sólo las vacunas autorizadas por la ANMAT. En el caso de la Sputnik V y la de Sinopharm, la negociación se ha hecho de estado a estado, y en ese marco el ente sanitario argentino no autorizó sino que recomendó su aprobación al Ministerio de Salud. Es decir, no son vacunas que en la Argentina se puedan comercializar: sólo el Gobierno nacional puede adquirir para distribuir.

Distinto es el caso de AstraZeneca, aunque ése fue el único contrato prematuro que firmó Nación con el laboratorio por 22,4 millones de dosis. La otra autorizada por ANMAT es la de Pfizer, por ahora inalcanzable para la Argentina. Y una tercera, sobre la que aún el organismo de control no se ha expedido y que se sumaría en breve, es la de Janssen (la FDA la autorizó en Estados Unidos hace 4 días).

En este marco, ¿existe la chance de que la Ciudad compre sus propias vacunas? En el entorno de Quirós no lo ven como una posibilidad hoy: “No es la solución a un tema en el que estamos tratando de mantener un cuadro de equidad para todos”, dijeron. Y agregaron: “Si el Gobierno nacional no las consigue, ¿por qué las vamos a conseguir nosotros? Cuando la escalabilidad de la producción sea otra, la situación va a cambiar”.

La escasez es el gran tema de las vacunas, por cierto, aunque en el balance de adquisiciones globales se ve una importante diferencia que han logrado sacar Chile y Brasil con respecto al resto de la región, en cuanto al ritmo de vacunación. Bastante más atrás de estos dos países viene la Argentina.

A la espera de que Nación cambie el criterio de distribución de las dosis y sin intenciones inminentes de hacer compras propias, Quirós optó por manifestarse, ahora sí, sobre el tema de la falta de equidad. Dijo que en dos meses podrían terminar de vacunar a todos los grupos de riesgo si tuvieran las dosis: “Tenemos una capacidad para vacunar a 25 mil personas por día. Para alcanzar ese ritmo necesitamos vacunas y no tenemos dosis”, afirmó. Un buen diagnóstico. (Por Pablo Sigal para Clarin)

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