Cómo será la marcha de Macri en Belgrano.

Seguridad “invisible”, cordón humano de voluntarios y funcionarios militantes:.

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La Casa Rosada prepara el lanzamiento de la campaña del Presidente. Los interrogantes.

Mauricio Macri lanzará este sábado la campaña con la que intentará mantener su ilusión de ser reelecto. La marcha del “Sí se puede”, el rótulo que eligieron en el oficialismo para enumerar las treinta recorridas en distintas ciudades que hará el Presidente antes del 27 de octubre, tendrá su primera escala en Barrancas de Belgrano, donde habrá una puesta en escena distinta a las de las PASO, lo que obedece a un objetivo claro: recuperar la mística de la territorialidad a la que abrazó en 2015 el macrismo para llegar a la Casa Rosada.

Aunque los organizadores trabajaron bajo un extremo hermetismo para reservarse el efecto sorpresa del evento y algunas cuestiones operativas se definirán “a último momento”, algunos detalles se filtraron. Como publicó el periodista Federico Mayol, se acordó que el mandatario llegue en tren a la estación de Belgrano, acompañado por funcionarios pero también con un grupo de militantes, como para diferenciarlo de un acto típico de gestión. Por caso, como el anuncio que encabezó cuando inauguró las obras en ese mismo lugar.

La principal discusión, en medio del intento oficialista de rodear de mística al evento, giró en torno a la seguridad del Presidente, un viejo debate interno que atravesó toda la gestión y se dio entre quienes sugerían no aislar a Macri del contacto cercano con la gente, con el grupo que priorizó siempre evitar agresiones o escraches. En este último grupo se ubicaron siempre la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich; y la Casa Militar, a cargo de la custodia.

En tanto, el secretario general de Presidencia, Fernando de Andreis; que tiene bajo su órbita a la Casa Militar, lidió e con ese dilema y esas posiciones contrarias. Pero, de cara a un evento al aire libre como el del sábado; lejos de los gimnasios cubiertos con escasa capacidad, la discusión se reactivó. Sin embargo, parece, se llegó a un acuerdo: habrá un importante despliegue de efectivos de seguridad, pero en su mayoría no estarán uniformados. La idea es garantizar que el acto mantenga la impronta de cercanía sin que haya descuidos y posibilidad de agresiones, explicaron en el Gobierno.

Al mismo tiempo, se pidió la colaboración de voluntarios, para formar un cordón humano largo que acompañe a Macri en su camino, a pesar de que no está descartado que se utilice un omnibús descapotable. La duda tiene que ver con que se trata de apenas unos 300 metros, desde la estación hasta La Glorieta, ubicada en la plaza de las Barrancas. “Va a depender de cuánta gente haya”, explicaron.

Allí, a las 15, dos horas antes, fueron citados los jóvenes PRO de la Ciudad, a los que se sumarán radicales y los “lilitos” de la Coalición Cívica. La idea es que lleguen con carteles y detalles color, alusivos a Juntos por el Cambio.

Aunque todavía no está definido, el Presidente podría utilizar a La Glorieta como “tarima” para dar su discurso ante lo que prevén en el oficialismo será una multitud que se acercará a dar su apoyo: “Vamos a ser mucho más de lo que piensan”, se envalentonan en el macrismo. Para que eso ocurra, la orden a los funcionarios es que se entremezclen con la gente.

Tampoco hay certezas respecto a si el jefe de Estado será el único orador del evento. Pero, en cualquier caso, la lista de oradores será acotada. Apenas el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; le hablaría a la militancia. Y, lógicamente, si finalmente se suma, la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal. Pero, su participación en el evento todavía es una incógnita: en la Ciudad todavía no tenían una confirmación de su parte. “La idea es que cada uno vaya a su distrito”, advirtieron quienes creen que se mantendrá focalizada en la provincia de Buenos Aires: tiene agenda por la mañana en el Conurbano y, además, el lunes ya tiene reservada una foto con Macri en Junín.

El viernes, Macri repetiría visita a la Provincia: iría a Bahía Blanca, aunque Vidal no sería de la partida. (Por Ignacio Ortelli para Clarín)

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