Cristina Kirchner y Sergio Massa cara a cara, y dos veces.

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Sin teléfonos, Alberto Fernández participó de una de ellos. Definieron que no habrá foto pública juntos hasta después del cierre de listas.

Todo arrancó con una conversación telefónica para romper el hielo que se había acumulado en ese vínculo desde el año 2009, cuando Sergio Tomás Massa renunció a la Jefatura de Gabinete de la Nación, puesto para el que había sido elegido por Cristina Kirchner apenas nueve meses antes.

Pero las razones electorales hicieron cambiar de parecer a ambos y por eso, ahora acordaron un deshielo: Cristina Kirchner y Sergio Massa se encontraron dos veces, este año, desde que ambos definieron ir en un mismo frente electoral para enfrentar y tratar de vencer a un archirrival en común, el presidente Mauricio Macri.

Hasta poco antes de las citas, Massa decía en las reuniones reservadas con su equipo que la expresidenta no iba a ser candidata. Que iba a desistir de la postulación a la vicepresidencia del mismo modo en que antes se había bajado de la presidencia.

Los interlocutores fueron varios y muchos más los que insistieron en el último tiempo, en que debían hablar. Pero finalmente, los encuentros fueron a solas, sin teléfonos ni terceros. En uno de esos encuentros estuvo Alberto Fernández, quien aportó distensión al reencuentro que asomaba gélido.

Una de las cumbres entre Fernández de Kirchner y Massa fue en las oficinas que el abogado y diputado kirchnerista Eduardo “Wado” De Pedro tiene sobre la calle Talcahuano, en la zona porteña de Tribunales. La segunda vez, fue en un departamento del sur de la Capital, en búsqueda de una mayor prevención ante miradas no deseadas.

La más colorida de las reuniones fue en los primeros días de junio, en medio de los festejos del Club Atlético Tigre, club del que Massa es hincha fanático (de joven supo ser de San Lorenzo). En medio de las celebraciones por el triunfo del equipo de Victoria por 2 a 0 ante Boca -gracias a los goles de Federico González y Lucas Janson-, Massa se escabulló y dedicó varias horas a la charla con su ex jefa política, de la que se separó en 2009 como funcionario, aunque mantuvo la alianza con ella cuando volvió a la intendencia. La separación se dio en 2013, cuando él mismo como candidato le ganó las legislativas e impidió el proyecto reeleccionista y el “Cristina Eterna” que fogoneaban las huestes kirchneristas.

Las citas fueron reservadas, con pocos gestores, con los teléfonos apagados y extensas, como les gusta conversar a ambos participantes. En las charlas, el vínculo frío no se logró disipar: todo fue cordial, sin pases de factura pero con la claridad de que mantienen diferencias y que nunca serán amigos.

Esta reunión fue confirmada a Clarín por fuentes del Instituto Patria y del flamante búnker de Alberto Fernández en San Telmo, donde esas citas políticas fueron bloqueadas para la mayoría. Los conocedores de los detalles de los encuentros son Wado, Máximo Kirchner, Oscar Parrilli y Alberto Fernández; por el lado del massismo, quien fomentó ese acercamiento fue el consultor catalán Antoni Gutiérrez-Rubí, que trabaja para Massa y que laboró en la campaña de CFK para el Senado en 2017.

Ahora, el experto en comunicación catalán fue clave en posicionar al del Frente Renovador en su perfil opositor a Macri, lo que terminó de torcer su voluntad en dirección hacia la alianza con Unidad Ciudadana.

Otra cosa que resolvió Massa, esta vez con Wado De Pedro, es que no habrá foto pública con CFK hasta después del 22, fecha límite del cierre de listas. (Por Pablo de León para Clarín

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