El Hemisferio Norte jaqueada por olas de calor y sequías.

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Muchos lugares del mundo soportan temperaturas superiores a las habituales del verano boreal, junto lluvias escasas e incendios.

Las olas de calor que sufren actualmente el norte de Europa y otras regiones del mundo están relacionadas con el cambio climático, según indican desde la Organización Mundial de la Meteorología (OMM), pronosticando que estos fenómenos serán más frecuentes y duraderos en el futuro.

El tiempo extremo, con olas de calor, temperaturas récord y sequía o lluvias por debajo de la media, han marcado la primera mitad del verano en el hemisferio norte y han provocado incendios en el norte de Europa, como los de Suecia y Grecia (donde ahora el gobierno de Atenas sospecha que el fuego que mató a más de 80 personas fue intencional).

Esta situación climática se mantendrá al menos durante otras dos semanas desde Irlanda a los estados bálticos y el sur de Escandinavia, según el centro europeo para el clima de la OMM.

En Escandinavia, las temperaturas superaron la semana pasada los 30º C en el círculo polar ártico, Noruega registró temperaturas récord de 33,5º C en Badufoss el 17 de julio, y Kevo, en Finlandia, alcanzó los 33,4º C. Influida por un viento cálido, en el norte de Noruega (Makkaur) se registró una nueva temperatura récord nocturna el pasado 18 de julio: 25,2º C, más propia del sur de Europa.

Irlanda registró en 15 estaciones temperaturas máximas por encima de 25º C durante cinco días consecutivos o más y sufrió una “sequía absoluta” en todos sus centros de medición.

El Reino Unido experimentó a su vez una ola de calor de entre 32 y 34º C en varios lugares en estos días, y para hoy se espera una marca de 36,7º C, un récord para este mes. El país también sufre “la peor sequía jamás registrada en la primera mitad del verano”, con apenas 47 mm de lluvias entre el 1 de junio y el 16 de julio, según la OMM.

El inusual calor en suelo británico causa además problemas en el transporte. El RAC, un organismo que brinda ayuda en las rutas, informó de un aumento del 15% en las averías de vehículos comparado con las cifras habituales.

Bélgica, en tanto, vive un verano inusual de sequía y temperaturas que superan los 35º C, lo que causó cortes de agua, una peligrosa concentración de partículas de ozono y el disparo de las ventas de aires acondicionados, un elemento poco habitual en las casas del país. Zonas belgas rurales como las Ardenas se consideran ya “altamente inflamables” por el calor.

En Holanda, se espera que el actual clima caluroso persista y se viva el mes más seco desde que comenzaron los registros en 1901. El clima, que podría superar los 38º C este fin de semana, es tan extraño para los holandeses que la web bol.com, la más popular en compras online en ese país, informó de un crecimiento del 1260% en venta de aires acondicionados en comparación con la misma semana de 2017.

Hace tanto calor en algunos puntos del país que el asfalto se ablanda o se derrite, especialmente en los cruces, y los puntos de ascenso y frenado, según mostró la TV holandesa NOS.

En Alemania, el panorama es similar, con marcas de más de 33º C.

El calor y las lluvias escasas se producen tras un mayo muy seco en el norte de Europa, lo que genera condiciones perfectas para incendios. La persistencia de altas marcas térmicas en el norte de Europa se debe sobre todo a un sistema de alta presión -o anticiclón- que se mantiene estacionario sobre el norte y centro de Europa, pero que debe disolverse en torno a la próxima semana.

Las temperaturas altas afectan también el suroeste de EE UU por la llegada de un frente africano que ubicó las marcas por encima de los 42º C. El impacto se siente especialmente en estados como California (con incendios forestales), Arizona o Texas.

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