Felipe Solá quiere “volver” a la Junta Nacional de Granos.

Y el campo respondió.

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Luego de que Felipe Solá propusiera la vuelta del funcionamiento de la Junta Nacional de Granos, desde el sector hubo reacción. Los productores advierten sobre el impacto negativo de la medida implementada durante el siglo pasado, que desmotiva la producción de uno de los más importantes sectores económicos de la Argentina.

El diputado bonaerense Felipe Solá propuso reactivar la Junta Nacional de Granos y desató una fuerte polémica con el campo. El miembro del Frente de Todos es ingeniero agrónomo y fue gobernador de la provincia de Buenos Aires. Cuando ingresó al espacio se dijo que era una figura destinada a captar los votos rurales, pero ahora se puso al sector del agro en su contra.

En una entrevista que brindó en el canal TN, Felipe Solá dijo: “El Gobierno se reserva una cantidad de granos y se la vende a los molineros, pactando así el precio del pan (…) El precio del pan no puede estar atado ni al tipo de cambio ni al precio internacional del trigo”. Cuando fue consultado sobre un posible retorno de la Junta Nacional de Granos, el diputado indicó: “Creo que hay que volver a eso”.

La Junta Nacional de Granos estuvo vigente entre 1933 y 1991, cuando se disolvió. Compraba trigo y otros productos a precios fijados por el Estado, que era quien lo exportada a precio del mercado. Desde el sector sostienen que se trata de una medida que desmotiva la producción en uno de los principales sectores de la economía argentina, como es el agropecuario.

Desde el sector advierten que la recreación de una Junta Nacional de Granos “distorsionaría la producción y el mercado del sector, bloquearía el financiamiento externo al país estimulando la fuga de capitales y no resolvería los problemas”. Además, generaría “destrucción de puestos de trabajo”.

Si bien muchos destacan cómo este organismo perjudicó al sector durante el siglo XX, muchos dicen que los efectos generados durante el nuevo milenio serán aún peores. Está en contra de las normas de la Organización Mundial del Comercio, a la que Argentina está adherida, lo que podría generar sanciones. También provocaría un imcumplimiento en varios acuerdos comerciales.

A diferencia del siglo pasado, el comercio mundial de alimentos, salvo escasas excepciones, está organizado en forma privada –ya no entre entes gubernamentales- a través de agentes internacionales, los que en su mayoría pertenecen a conglomerados que actualmente tienen subsidiarias en la Argentina. Si tal ente estatal o junta nacional estuviera exento del pago de impuestos, incurriría en “competencia desleal”, una conducta que puede conducir a gravosas controversias judiciales e internacionales.

Y hay otro hecho a tener en cuenta: el organismo gubernamental tiene su costo (a ser financiado por el estado). Si bien a través de la Junta se obtendría dinero del sector, una baja en la producción podría provocar un saldo negativo para el Estado a largo plazo.

Además, esta medida no resolvería un problema clave: que los productores retengan los granos como una reserva de valor de manera especulativa. Pero una eventual Junta Nacional de Granos carecería de facultades excepcionales para obligar compulsivamente a su venta. Es decir que no se resolvería el problema.

Reacciones

Las cadenas agrícolas (Maizar, Acsoja, Argentrigo y Asagir) salieron al cruce. “Pensar en una Junta Nacional de Granos es una idea del siglo pasado que terminó fracasando estrepitosamente en nuestro país y en todo el mundo e implica reeditar el monopolio estatal en el comercio de granos”, dijeron en un comunicado.

“El ya fracasado camino de la intervención en los mercados propuesto por Felipe Solá, apuntando a artificiales transferencias entre sectores solo genera incertidumbre y llevará a una menor producción y, por lo tanto, mayores precios para los consumidores y menos trabajo”, agregaron.

Para las cadenas, “recortar artificialmente las exportaciones de trigo pensando en bajar el precio del pan es no entender cómo se construye el valor de este producto en el cual el peso del trigo es de solo el 10%, el efecto será todo lo contrario”.

“Pensar en mercados de cambio desdoblados y mayores retenciones inevitablemente retrotraerá nuestras exportaciones agroindustriales, reduciendo el flujo de los dólares que necesitamos para desarrollar nuestra economía. Son ideas que ya fracasaron y no podemos pretender resultados diferentes”, indicaron.

En la red Twitter, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Daniel Pelegrina, también criticó a Solá. “Escuchamos con alarma declaraciones de @felipe_sola sobre intervenciones con entes retrógrados como la Junta Nacional de Granos y nuevas retenciones, ideas perimidas que tuvieron el efecto opuesto al buscado. Defendamos el consumo de los argentinos con más producción y empleo”, escribió el dirigente.

En tanto, en un comunicado Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) señaló: “Las recetas del pasado, como las mencionadas, solo generaron trabas y una burocracia que obstaculizó el desarrollo del sector agropecuario, lo que se tradujo en una merma de la producción y la destrucción de empleo y de inversiones que afectaron a todos los argentinos generando grietas estériles. Llama la atención que este tipo de declaraciones se produzca antes de que la Comisión de Enlace se reúna con el candidato Alberto Fernández, para dialogar sobre las propuestas del campo, como se hizo esta semana con otros candidatos. En este sentido, confiamos en que los dichos serán aclarados”.

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