Vuelve a la arena política Ernesto Sanz.

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Se mete en Provincia con María Eugenia Vidal y busca recuperar a Emilio Monzó.

Empezó a dar charlas para radicales del interior y apunta a fortalecer a la UCR bonaerense. Autocríticas, por qué no fue ministro de Macri y un palo a Ricardo Alfonsín.

“Te extrañamos y te necesitamos, Ernesto. Bienvenido otra vez al ruedo”, dicen decenas de caras que se proyectan sobre una pantalla. La mayoría está se conecta desde Entre Ríos, sobre todo en Diamante, pero hay algunos colados de Tierra del Fuego también.

“En cualquier momento me voy a Puiggari a internarme una semana así los veo a todos. Gualeguaychú es una ciudad que me trae buenos recuerdos”, responde desde San Rafael, Mendoza, entre risas, un Ernesto Sanz casi irreconocible.

Con barba crecida y canosa, el extitular de la UCR vuelve a escena. La parábola de Sanz marca que hizo todo posible para que Cambiemos ganara las elecciones. Fue, junto a Mauricio Macri y Elisa Carrió, el arquitecto del frente electoral. Participó como candidato radical en las PASO aún sabiendo que era imposible derrotar al PRO. Militó y defendió a ultranza, con encendidos discursos en la Cámara Alta, la posibilidad de un cambio. Pero cuando media Argentina celebraba el triunfo, y la otra mitad asimilaba el golpe y el kirchnerismo acuñaba el hit “Vamos a volver…”, él pegó el portazo.

Aunque Macri tenía planeado designarlo ministro de Justicia, el mendocino decidió dejarlo todo por cuestiones personales. Optó por hacer una pausa. Recuperar su vida personal, a su familia, a su esposa, Cristina, a sus hijos, nietos. A su otra vida, la que supo cultivar antes de dedicarse full life a la política.

“No me fui de la política, ni del radicalismo. Me fui de la función pública y en un momento personal muy especial. Si no me iba, no sé si hoy me veían acá en este Zoom”, cuenta desde su casa, en medio de la pandemia de coronavirus, convencido de que es tiempo de ir volviendo “de a poco” al lugar del que nunca se fue del todo. Y mezcla autocrítica con ironía: “Viendo algunas de las cosas que hizo Macri con la Justicia, digo ‘de la que me salve’”.

Ernesto Sanz en un zoom con radicales.
Ahora, con el kirchnerismo otra vez en el poder, con Alberto y Cristina Fernández como presidente y vice, y con la mirada analítica que le permitieron los años lejos del barro diario de la política, Sanz regresa para hacer pie en Provincia. Junto a la exgobernadora María Eugenia Vidal, delinean una estrategia que les permita no solo fortalecer a la UCR bonaerense detrás de su hombre, Maximiliano Abad, sino también proyectar qué cara debe tener Juntos por el Cambio en las próximas elecciones, recuperando a dirigentes como Emilio Monzó, el titular de Diputados.

“Tuve un zoom mano a mano con María Eugenia Vidal, hacía mucho que no hablaba con ella. Mucho. Impresionante… En el sentido de la comunidad de intereses y de visión, se va a meter de lleno a ayudarlo a Maxi, porque quiere que el radicalismo tenga liderazgo jóvenes, para que a ella le ayuden a producir un cambio y realineamientos de liderazgos dentro del PRO., relató Sanz, en la intimidad de las plásticas radicales.

En ese ámbito, también dio detalles de un compromiso que sellaron con la exgobernadora. “Vamos a ir a hablar los dos con Emilio Monzó, lo vamos a rescatar a Emilio Monzó, no puede andar por la vida puteando y siendo opositor de la oposición, y lo vamos a sumar a eso. Y vamos a generar una verdadera motivación generacional”, se esperanzó.

En su repaso por el mapa bonaerense, Sanz también lanzó lapidarias críticas al embajador designado en España, Ricardo Alfonsín, una figura central en el radicalismo provincial.

“Voy a hacer alguna alusión y por ahí me coma alguna puteada de alguno y me la tengo merecida: me da tanta bronca que Ricardo Alfonsín aparezca, se suba al altar de la Patria y empiece a tirar para todos lados, porque ese señor gobernó el radicalismo de la provincia de Buenos Aires durante 10 años ininterrumpidamente y cuando se fue de la presidencia del Comité, teníamos 9 concejales en toda la puta provincia de Buenos Aires”, dijo.

Ernesto Sanz en un zoom con radicales.Ernesto Sanz, Elisa Carrió y Mauricio Macri., en una de las foto icónicas de la conformación de Juntos por el Cambio.

“Perdonen que lo diga así –siguió– pero estoy harto de recibir injustamente palos por eso. Después tuvo que venir otra conducción de Daniel Salvador, después vinimos nosotros, Cambiemos, y hoy en la provincia de Buenos Aires tiene intendentes, legisladores provinciales, concejales, consejeros escolares tener un radicalismo parado. Y bueno, quiere decir que vamos por el buen camino”, sostuvo de cara a los comicios internos del 11 de octubre.

Sanz lo dice sin filtros: su prioridad hoy es la Provincia de Buenos Aires y las internas de la UCR. Es así porque en ella se define, señala, no sólo que rumbo tomará el partido de cara a las posibles alianzas de 2021, sino también porque la distribución de poder interno que se desprenda de esa votación. “Los convencionales de Buenos Aires son muchos, son mas de 70, que junto con los de la ciudad de Buenos Aires,te pueden dar vuelta una convención nacional. Pueden definir el rumbo de nuestro partido”.

“Volvieron peores”

El expresidente de la UCR se preguntó si estos meses del gobierno de Alberto Fernández son o no lo mismo que los 12 años de kirchnerismo. “¿Estamos viviendo un Déjà vu? ¿Es lo mismo?”, interpeló. “Alguna respuestas nos indican que no es lo mismo, que es algo peor. Otras indican que hay elementos mejores”, marcó.

“Los protagonistas son los mismos de los últimos años del kirchnerismo. Desde el 2010, empezó a mutar, dejo atrás a los amigotes de Kirchner, y apareció La Cámpora al lado de Cristina y ese elemento es lo que le dio mucha carnadura al proyecto del kirchnerismo de los últimos años 2012, 13, 14 y 15. La Cámpora y Cristina, Cristina y La Cámpora. ¿Son los mismos, pero volvieron iguales? No, volvieron peores. Porque volvieron con toda la carga ideológica, con todo el ropaje del populismo, pero le agregaron una cuestión emocional. Vienen llenos de odio, de rencor y de venganza”, analizó el mendocino.

Sanz sostuvo que el kirchnerismo ha avanzado en lo que denominó una “suerte de batalla cultural negativa y perversa en la Argentina”.

“Ellos han sido capaces, entre comillas, porque es un retroceso, no un logro, de generar una cultura afín a su ideología, una mística en muchos corazones y sectores de la sociedad afín a su ideología y que además es útil para ese plan y modelo perverso que tienen que es el de administrar pobreza”, expresó.

El referente radical fue lapidario al criticar al Gobierno y sostuvo que se apela a lo que denominó cultura del “pobrismo”.

Sanz señaló que hay una nueva forma de populismo que descree de los partidos y el sistema político, que descree de los medios de prensa, que cree que hay una relación indisoluble entre el líder y el pueblo que descreen de la sana política y a eso –dijo el exsenador– le agregaron un concepto nuevo: la intermediación de todo se hace a través de las organizaciones sociales.

“Así aparecen aparecen los Grabois, los Emilio Pérsico, y todas estas organizaciones y que el gobierno de Macri fue gran culpable y responsable de también fomentar, porque para no tener quilombo decidió alimentarlos con fondos públicos”, lanzó, categórico. Y también cargó contra Macri por no frenar desde el día uno de su gobierno esa vínculo.

“Para no tener quilombos, Macri decidió alimentar con fondos públicos a estas organizaciones, durante los cuatro años de gobierno recibieron, recibieron, recibieron y cuatro meses antes aparecieron en las calles”, se quejó y dijo que desde el macrismo apuntaba a que los movimientos piqueteros jueguen con Cambiemos pero “al final hicieron una alianza peronista, los muchachos, y pito catalán, acá estamos nosotros”.

Mientras Sanz desmenuzaba su tesis sobre la relación con los movimientos sociales, en el chat del Zoom un militante radical apuntó al Papa y el radical no esquivó el tema. “No lo quiero decir, pero también. Esa Iglesia Católica jugó muy fuerte en los últimos tres o cuatro meses de Macri a favor del Frente de Todos”, señaló.

“Macri no puede ser el líder”

El expresidente radical destacó, no obstante, que hay buenas noticias. “Es la primera vez que el peronismo llega al poder sin una crisis terminal en la etapa previa, sin tierra arrasada. Podrán decir lo que quieran, pero terminaron cuatro años de mandato se entregó el Gobierno y no había tierra arrasada, es la primera vez. No es dato menor”.

“En segundo lugar, hay una organización política que representó 41% de los votos de la sociedad y sin una segunda vuelta. Eso fue en la primera vuelta. Fue legitimo de la primera vuelta”, sostuvo y agregó que ese 41% sigue junto y se retroalimenta.

Sanz marcó que en el mapa político nacional solo hay dos coaliciones. El Frente de Todos oficialismo y Juntos por el Cambio.”Hay una única fuerza política que representa a la oposición, nosotros, no hay más terceros: no hay Massas, forma parte del Gobierno; y los Lavagnas también, aunque quieran disimularlo”.

“Hoy si hacemos una encuesta es más del 41% porque hay desencantados. Esta retroalimentación, y la organización política que ve que hay una sociedad que empuja y se moviliza, no quiero exagerar y entiéndanme bien, es la mejor noticia que le pudo haber pasado a la Argentina”, dijo y explicó que, en ese escenario, la UCR es la que puede dotar al frente de una ideología progresista y republicana.

Sanz defendió la idea de meritocracia, un concepto que siempre que puede el presidente Alberto Fernández denosta. “El más brillante de los pobres no tiene tantas chances como el más tonto de los ricos”, afirma siempre que puede el jefe de Estado. “¿La meritocracia es liberal? ¿Es de derecha? ¿Quién carajo dijo eso? La meritocracia es estimular a quien hacer las cosas bien, y ayudar al que no las hace bien. No es premiar al que las hace mal”, lanzó categórico.

En ese sentido, pidió discutir sin pruritos contra el populismo y puso el ejemplo de la Provincia de Buenos Aires. “Les parece que podemos bancar que el kirchnerismo bonaerense junte votos por izquierda con el padre Pepe y por derecha con Berni. En la ultima semana, salieron a juntar votos para el año que viene y 2023, por izquierda con el padre Pepe, que es un símbolo, y por derecha con este caradura de Berni, que ahora es Rambo. Eso es populismo. la perversidad de administrar la cultura de la gente y achatarla jugando por izquierda y por derecha. Y eso tenemos que salir a combatir con solidez conceptual”.

Y remarcó que, para él, Macri no es más el líder de la oposición, ni volverá a serlo, por lo menos si mantiene la actitud de los últimos meses: “Macri no puede ser el líder de Juntos por el Cambio, aunque quisiera, no lo va a ser. El radicalismo no banca un liderazgo de Macri a futuro, el PRO tampoco. Rodríguez Larreta está en una carrera para liderar Juntos por el Cambio, está primero en imagen, pero este es un momento de liderazgo colectivo”. (Por Pablo Javier Blanco para Clarín)

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