Kicillof: Se extendió el plazo para acordar con bonistas.

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Qué está en juego con el bono de Axel Kicillof y cómo puede seguir la historia.

El 31 de enero se define si se posterga el pago hasta mayo o hay riesgo de default en Provincia. El impacto en la deuda de Nación.

Los acreedores de Axel Kicillof tendrán finalmente la última palabra el próximo 31 de enero. Si le suben el pulgar a la Provincia de Buenos Aires, la odisea que inició el 14 de enero queda clausurada. De lo contrario, las implicancias pueden ser serias, sobre todo porque pondría en juego a la reestructuración nacional.

Esta es la situación, en cinco claves:

Sin capacidad de pago
El gobernador dijo que no puede pagar. Y solicitó, en consecuencia, el aplazamiento del pago de capital de un bono por US$ 250 millones que debía cancelarse el 26 de enero. El pedido fue diferir el plazo hasta el 1° de mayo. Según la consultora Elypsis, Kicillof deberá pagar US$ 2.705 millones en 2020, de los cuales US$ 725 millones vencerán en enero y US$ 2.119 millones en el primer semestre. La mayoría se encuentra bajo ley extranjera y el 82% es en dólares.

Caída en la cotización
Los bonos, emitidos sobre el final de la gestión de Daniel Scioli, valían 63 dólares el día antes de que Kicillof, en Israel -donde acompaña al Presidente-, se sincerara. “Hoy valen un 25% menos y siguen cayendo. El BP21 -el bono en cuestión- rinde 93% anual, mientras el Córdoba 2021 cotiza con un rendimiento del 28% y los títulos de la Ciudad lo hacen al 9%. El soberano mejor comparable es el AA21 con un rendimiento del 70%, es decir que el riesgo de la Provincia es aún mayor para el mercado”, explica Ramiro Marra, director de Bull Market. En breve, lo que implica es que los bonistas descuentan que no habrá acuerdo y el bono ya cotiza a precio de default.

​Hasta ahora el contagio no fue agresivo para el resto de la deuda de otras provincias. “Dada la poca liquidez de este mercado, no hemos visto fuerte efecto en otras provincias, aunque sí pudieron verse en el resto de los bonos de la Provincia, que mostraron bajas significativas”, explicaron en Balanz.

La Nación, sin salvataje
Así y todo, el martes el Gobierno explicó que no hay “cross-default”, es decir que una cesación de pagos de la Provincia no arrastra a la Nación y el ministro Martín Guzmán insistió en que no habrá salvataje porque iría contra la lógica que seguir pagando intereses pero no capital que viene aplicando el soberano.

Riesgo contagio
Si los acreedores reúnen la mayoría requerida del 75%, problema resuelto. De lo contrario, después del 26 de enero, empiezan a correr 10 días de gracia durante los cuales se puede seguir negociando sin entrar formalmente en default (en el caso de intereses es de 30 días). Son estos días precisamente los que se van a aprovechar con el nuevo plazo hasta el 31 de enero, dado el poco margen de tiempo concedido a los acreedores para decidir.

“Esto claramente le quita tiempo a la Nación, acelera las cosas”, explica Nicolás Chiesa, director de Portfolio Personal. Se refiere al malhumor que puede reinar en los mercados respecto a la Argentina por la demora en resolver el problema de la deuda y acrecentar el fantasma del default.

Cláusula de aceleración y buitres al acecho
Pero aún existe otra instancia que entra en juego, durante la cual los inversores, si rechazan el acuerdo, pueden apelar a la cláusula de aceleración o, como suele decirse, “acelerar” el bono, esto es, los tenedores de cualquier bono pueden pedir que se les pague todo lo adeudado. Para eso, basta que haya acuerdo entre un 25% de los tenedores. En ese escenario, toda la deuda bonaerense entraría en default. Mientras los inversores no “aceleren”, todavía habrá tiempo para pagar.

Pero las consecuencias para el Gobierno nacional van más allá de una cuestión de cronograma. “El gran problema es si la deuda soberana empieza a cotizar a paridades de 30 (hoy está arriba de 40%). Porque ahí se da un fenómeno de cambio de manos de tenedores. Fondos de la economía real como puede ser un fondo de pensión extranjero venden a fondos especulativos que tienen detrás a poderosos cuerpos de abogados”. Buitres a la espera para litigar contra el país. (Por Laura García, especial para Clarín // Foto: Axel Kicillof, el martes, en una reunión de gabinete. Foto: Nievas)

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