La sangre de un cangrejo sería clave para la vacuna.

164
Compartir

La sangre azul lechosa de los cangrejo herradura proporciona la única fuente natural conocida de lisado de amebocitos de limulus, una sustancia que detecta la endotoxina. 

La sangre de estos crustáceos proporciona la única fuente natural conocida de lisado de amebocitos de Limulus, una sustancia que detecta un contaminante denominado endotoxina. Si una cantidad ínfima de endotoxina —un tipo de bacteria— llega a las vacunas, los medicamentos inyectables o prótesis estériles como las rodillas o las caderas artificiales, los resultados pueden ser mortales.

“Todas las compañías farmacéuticas de todo el mundo confían en estos cangrejos. Cuando lo piensas, tu mente está atónita por la confianza que tenemos en esta criatura primitiva” dice Barbara Brummer, directora estatal de The Nature Conservancy en Nueva Jersey. Aunque la disminución de las poblaciones de estos crustáceos, que son una fuente de alimento vital para muchas especies de la costa este de Estados Unidos, preocupa a los conservacionistas.

Cada año, las compañías farmacéuticas reúnen medio millón de cangrejos de herradura del Atlántico, los sangran y los devuelven al océano, después de lo cual muchos morirán. Esta práctica, combinada con la sobreexplotación de los cangrejos para la pesca con cebo, ha provocado una disminución de las especies en la región en las últimas décadas.

En 1990, los biólogos estimaron que 1,24 millones de cangrejos se reprodujeron en la Bahía de Delaware, un lugar principal de puesta de huevos y un punto de recolección principal para las empresas. Para 2002, ese número había caído a 333,500. En los últimos años, el número de cangrejos reproductores de la Bahía de Delaware ha rondado la misma cantidad, y la encuesta de 2019 estima alrededor de 335,211. (La pandemia canceló el conteo de cangrejos de 2020).

En 2016, una alternativa sintética al lisado de cangrejo, el factor recombinante C (rFC), se aprobó como una alternativa en Europa, y un puñado de compañías farmacéuticas estadounidenses también comenzaron a usarlo.

A partir de julio, Lonza, con sede en Suiza, comenzará a fabricar una vacuna COVID-19 para ensayos clínicos en humanos, y tendrán que usar lisado en la vacuna si planean venderla en Estados Unidos.

Los científicos averiguaron cómo utilizar el lisado de amebocitos para probar medicamentos y vacunas y en 1977 la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) aprobó el lisado de cangrejo para este uso. Desde entonces, cada mayo estas criaturas son trasladadas en masa a laboratorios especializados de la costa este de Estados Unidos, donde los técnicos les extraen sangre de una vena cercana al corazón y los devuelven al mar. (Imagen del cangrejo herradura)

ADNbaires