La Tierra y las nubes de gas interplanetario.

Su existencia fue comprobada por diversos trabajos científicos.

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Hace siete años se anunciaba la existencia de un acompañante de la Tierra diferente a la luna. Se trataba de una roca de 300 metros de longitud, que se ocultaba en uno de los cinco puntos en los que la gravedad del sistema Sol- Tierra se anulan formando “pozos estables”. (Puntos de Lagrange).

A esta clase de rocas, atrapadas en dos de estos puntos carentes de gravedad llamados L4 y L5, se les llama troyanos y son tremendamente comunes alrededor de cuerpos grandes como Júpiter, aunque muy difíciles de observar en la Tierra.

Ahora, gracias al trabajo de tres astrónomos húngaros comandados por Judit Slíz-Balogh, de la Universidad Eötvös Loránd, hemos descubierto que esa roca de 2011 no es el único troyano en las cercanías de la Tierra, sino que parecen existir dos nubes de polvo situadas en los puntos de Lagrange L4 y L5 del sistema Tierra-Luna.

Descritas por primera vez en 1961 por el astrónomo polaco Klamierz Kordylewski, que incluso afirmó haberlas fotografiado, su existencia fue puesta en duda y nunca superaron la controversia. La razón estaba clara, el espacio es enorme y las nubes de gas pequeñas son transparentes. Imaginad tratar de localizar algo así de tenue a 400.000 kilómetros de distancia.

Imagen de la nube de kordylewski captada en el punto L5. (Crédito imagen: J. Slíz-Balogh).

Bien, pues algo así fue lo que se propuso el equipo húngaro de astrónomos. En la primera parte de su estudio, centrada en saber si en verdad era posible la existencia de estas nubes de Kordylewski, los investigadores buscaron modelos que explicaran el modo en que se podrían formar estas nubes. Para ello ejecutaron casi dos millones de simulaciones de partículas que en efecto confirmaban que el polvo interplanetario podía quedar atrapado – aunque solo fuera temporalmente – en el punto L5, antes de escapar después de unos días dependiendo de las configuraciones orbitales.

Por tanto, según estas simulaciones las nubes de Kordylewski están sometidas un cambio constante, en el que pulsan y cambian de forma vertiginosa. Es más, la probabilidad de que las partículas de polvo queden atrapadas es aleatoria, debido a la entrada ocasional de partículas y sus vectores de velocidad incidentales, tal y como explicaron los investigadores.

Esquema de los 5 puntos de Lagrange del sistema Sol-Tierra (ojo, no están a escala). Crédito imagen: Wikimedia Commons.En la segunda parte del trabajo, el equipo húngaro se propuso fotografiar el fenómeno por sí mismos  con medios locales. Tras varios meses de perseverancia esperando por las condiciones atmosféricas nocturnas adecuadas (ausencia de nubes y luna nueva) en Hungría, el equipo fue capaz de capturar evidencias de una nube de Kordylewski en el punto de Lagrange L5.

Para lograr su objetivo emplearon una técnica secuencial de visionado llamada polarimetría, que les permitió detectar las partículas de polvo pese a su extrema debilidad (véase la foto que abre este artículo).

El trabajo se publicó en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. (Foto principal: Esquema de los 5 puntos de Lagrange del sistema Sol-Tierra (no están a escala). Crédito imagen: Wikimedia Commons)

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