Las expectativas de creación de empleo vuelven al peor nivel de la era Macri.

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Nadie en el Gobierno admite que habrá despidos en un futuro cercano. Sí, en cambio, los laderos del ministro de Trabajo Jorge Triaca, ya reconocen que no habrá muchas más oportunidades laborales en los próximos meses. El mercado, sin dinamismo desde 2011, se freezará a la espera de buenas noticias. Hasta abril, antes de la crisis cambiaria y de la fuerte sequía, la foto era otra: aún había un leve crecimiento del empleo privado registrado.

Los relevamientos oficiales ofrecen un panorama completo de lo que se viene, sobre todo en el sector privado. La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) de mayo difundida hoy por el Ministerio de Trabajo ubica la creación neta de empleo privado registrado para los próximos tres meses en 3,4%. Se trata del peor dato desde el primer semestre de 2016, el período más oscuro para el mercado laboral en la era Macri . Fue entonces cuando se discutió en el Congreso la ley antidespidos vetada por el Presidente.

El 8,3% de las empresas tiene expectativas de aumentar la dotación en los próximos tres meses, mientras que el 4,9% prevé disminuirla, lo que arroja una expectativa neta de generación de empleo del ya mencionado 3,4%. En los primeros meses del año, ese número osciló entre el 5% y el 6% en medio de una desaceleración económica. A fines del año pasado, en los trimestres electorales llegó a picos que superaron el 8 por ciento. Un dato relevante es que este mismo indicador mostraba entre marzo y mayo de 2017 números cercanos al 5%.

La encuesta oficial, cuyos resultados se relevaron entre el 1° y el 20 de junio entre 3000 firmas, estimó que en mayo el empleo creció un 0,7%. Sin embargo, la película muestra ya datos negativos: entre abril y mayo cayó 0,2%. “Esto se tiene que confirmar aún en los datos del SIPA [Sistema Integrado Previsional Argentino]”, señaló José Anchorena director de estadísticas del Ministerio de Trabajo. “La caída neta en las expectativas muestran que la tasa de entrada [la contratación en empresas] es levemente menor, pero la de salida [despidos] sigue igual”, dijo. La traducción es que hay menos empresas contratando, pero que no aumentaron los despidos.

En la EIL, el empleo privado en mayo cayó en la variación mensual en todos los aglomerados, excepto en Gran resistencia (+0,6%). La mayor caída fue en Mar del Plata (-0,5%). En ese lapso, tanto la industria manufacturera (-0,2%) como el comercio (-0,2%) y el transporte (-0,4%) mostraron bajas. Pero quizás lo más preocupante, es que el sector que más empleo tracciona -la construcción- comenzó a reflejar números en rojo (-0,2%). En la medición interanual todos los sectores tienen aún variaciones positivos, menos la Industria (-0,9%) y Transporte (-1,1%).

“Hubo cambio de tendencia, pero todavía es pronto para considerar lo que está pasando”, dijo Anchorena. “No está claro aún. Lo que vemos es estabilidad. Lo que está pasando es que las empresas están parando [de contratar] para mirar qué pasa. No echan, porque tienen cierta incertidumbre sobre cuánto va a durar la recesión “, admitió el funcionario.

Ayer, el Gobierno lanzó un paquete de medidas para ayudar a las pymes a pasar la coyuntura, que el ministro de Producción, Dante Sica y los economistas privados, advirtieron viene en los próximos meses. Se trata de una estanflación. Traducido: un freno en la actividad y mayor inflación como consecuencia de los coletazos de la crisis cambiaria y la sequía en el campo.

La foto del SIPA de abril es todavía la de un empleo estable, pero en desaceleración, a la par de la actividad económica. El sector privado registrado sumó interanualmente en ese mes 84.800 trabajadores nuevos (+1,4%). En el mes -desestacionalizado- se sumaron 2600 (0%). Si se observa el empleo total -con sector público e independientes-, hay 206.900 nuevos empleados (+1,7%). El cambio desestacionalizado fue 0% (400 empleados menos).

En el Ministerio de Trabajo destacaron que es una foto vieja. “Entre abril y el presente está claro que hubo una turbulencia y que ya se prevén ciertos movimientos en las variables”, reconoció Anchorena, que también observó una baja en el monostributismo. Aunque el funcionario no le dio una explicación, el monotributista -debido a su condición de flexibilidad- es el trabajador más sensible a los movimientos de la economía. En abril se perdieron 2000 monotributistas.

El empleo público mostró un avance de 1% interanual (31.500 trabajadores), muy por debajo de las demás categorías. En tanto, en el mes se sumaron 4000 empleados. Los monostributistas sociales cayeron 1,4% en abril (5700 trabajadores menos), aunque en la medida interanual hubieron unos 28.800 más.

La semana pasada, la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, informó que el desempleo en los primeros tres meses fue de 9,1%, una décima por debajo del 9,2% en el mismo trimestre del año pasado. No obstante, hubo una variación positiva de la tasa de actividad (más gente buscó empleo necesitada de más dinero) y hubo creación de empleo. La mitad de los puestos de trabajo creados en ese lapso fueron formales y la otra mitad informales.

Consultado por LA NACION la semana pasada, Daniel Schteingart, investigador de la Universidad de San Martín, advirtió que “probablemente esta tendencia hacia la mejora del mercado de trabajo, que se notaba desde mediados de 2017, se haya revertido a partir de la crisis cambiaria de mayo”. El especialista agregó además que “es esperable que en el tercer trimestre tengamos indicadores menos alentadores”.

“Los primeros datos para el segundo trimestre muestran una desaceleración en la tasa de creación de empleo formal, por lo que deberíamos esperar tasas de desempleo similares a las de 2017”, pronosticó José Luis Bour, economista jefe de FIEL, que alertó además que “la región con mayor debilidad para crear empleos sigue siendo el Gran buenos Aires”.

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