Presiones para que no se use la ivermectina en el COVID

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Uno de los profesionales que participó del desarrollo de los protocolos, con muy buenos resultados, dijo que lo llamaron para advertirle que podría sufrir consecuencias en su trabajo

Mientras algunas provincias ya lo utilizan para tratar a pacientes con COVID-19, uno de los médicos que desarrolló los protocolos para el uso de la ivermectina denunció haber recibido presiones de parte del ministerio de Salud bonaerense para no dar a conocer los resultados alentadores que habían arrojado los estudios hechos tanto de manera preventiva como también para pacientes que ya hubieran contraído la enfermedad.

Héctor Carvallo, ex director del Hospital de Ezeiza, donde hasta el año pasado se desempeñaba como coordinador académico, y docente universitario, es integrante del grupo de profesionales que desarrolló los protocolos para el uso de la ivermectina como tratamiento contra el coronavirus. Y es quien denunció amenazas a partir que se conocieran los resultados favorables en los estudios realizados. “Me llama una persona que dijo hablar de la secretaría privada del ministerio (de Salud bonaerense) y me dijo que no podíamos difundir los resultados. Me dijeron eso, que podía poner en riesgo mi cargo, a lo que le respondí que si querían asustarme me dijeran que me iban a sacar la jubilación porque yo estoy jubilado. La conversación continuó hasta que la corté en términos que no puedo repetir y luego renuncié al cargo de coordinador académico del hospital”, recordó en diálogo con el periodista Jorge Lanata.

Carvallo explicó que a partir que era evidente la llegada de la pandemia, y que el virus precisamente ingresaría al país principalmente a través del aeropuerto de Ezeiza, comenzaron a trabajar en el elaborar protocolos para usar la ivermectina, un antiparasitario que se utiliza en el país hace más de 20 años, tanto de manera preventiva como un tratamiento teniendo como base “estudios que hicieron en Australia en laboratorio que demostraron la reducción drástica de la carga de COVID en menos de 48 horas”.

“Hicimos la presentación, la aprobación del Comité de Bioética Central del Hospital de Ezeiza y refrendada por la Municipalidad y empezamos el protocolo que llevó desde mayo hasta julio, con muy buenos resultados. Y el 4 de julio elevamos los resultados con su tratamiento estadístico a nivel ministerial. Fue entonces cuando, según Carvallo, recibió el llamado buscando intimidarlo para que no avanzara con el proyecto.

Respecto de cómo fue el trabajo, Carvallo contó que como método preventivo inicialmente lo llevaron a la práctica con personal sanitario porque dadas las circunstancias de la pandemia y cuarentena iba a ser la mejor manera poder llevar adelante un control. “A ellos se los dábamos semanalmente”, explica. En total fueron unos 1.150 agentes de tres hospitales, de los cuales 788 utilizaron el protocolo y 407 no pero aceptaron ser tomados como grupo control. Mientras a lo largo de cuatro meses la mitad de estos últimos se enfermó de coronavirus, de los 788 que tomaron la ivermectina de manera preventiva ninguno se contagió.

Carvallo contó que en TV se mostraron los resultados que estaban teniendo los protocolos y “parece que eso molestó a las autoridades sanitarias”.

Respecto del protocolo a seguir con personas que resultaron contagiadas, se aplicó sobre cerca de 200 pacientes, de los cuales 135 eran ambulatorios, lo que significa que son de una sintomatología leve que no requiere internación. “Se sabe que de 100 casos leves, entre un 8% y un 11% va a evolucionar a formas más severas y requerirán internación. De los 135 que tratamos de manera ambulatoria no tuvimos ninguna internación. Y dentro de los que sí debieron ser internados porque ya no eran leves, hubo dos terceras partes que aceptaron el tratamiento que les ofrecimos y el resto otros diferentes. Nosotros demostramos una reducción de la letalidad de nuestro grupo de 7 a 1 con respecto al otro grupo, es decir 7 veces menos muertes con respecto a los otros. En el mundo hay 43 estudios de ivermectina y los números son más o menos los mismos”.

“Estábamos muy contentos siendo útiles, pero acá estamos”, dijo con cierta resignación ante la falta de aplicación en el ámbito de la provincia de Buenos Aires, lo cual contrasta con lo que sucede, por ejemplo, en Salta, Tucumán, Corrientes, Misiones y Río Negro, desde donde “se pusieron en contacto con nosotros, les entregamos los protocolos, los estudiaron a través de sus respectivas facultades de Medicina, los dieron por válidos y empezar a usarlos y gracias a Dios con buenos resultados”.

“Todos nuestros protocolos están inscriptos con resultados declarados y validados por la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, donde te cuentan las costillas antes de publicar algo”, dijo Carvallo respecto del aval científico para contrarrestar “la circular que sacaron diciendo que el estudio no había sido aprobado en el Comité de Bioética Central, lo cual es falso, y que recibieron no sólo en dependencias oficiales sino hasta familiares y amigos míos. ¿Cómo lo recibieron? No tengo ni idea”.

“Nuestra idea es que esto no sea limitado a los agentes de salud, sino también a las fuerzas de seguridad y todos los grupos vulnerables porque la medicación prácticamente no tiene contraindicaciones”, explicó Carvallo, quien dijo no tener “temor de que a uno lo persigan porque a esta altura de la vida no es lo que me preocupa. Lo que preocupa es que la gente siga muriendo”.

Y si bien aclaró que el uso de la ivermectina “prohibido no está porque es un producto que se vende en las farmacias, y no sé si bien o para mal es baratísima”, y como si fuera poco “hace 8 años que tiene la patente vencida a nivel mundial, por lo que no es un gran negocio farmacéutico”.

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